Opinión

EL GOLPE

No hay crisis en la Mareta

No hay crisis en la Mareta
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presidido hoy, por videoconferencia, una reunión de coordinación sobre la situación actual en Ceuta | EFE

Desde la Mareta, en su despachito de metacrilato, cubista como sus videoconferencias, y con sus piernas plegables, invisibles o innecesarias, como un atril para una guitarra playera, Sánchez dirige las crisis que no lo son. Digo yo que no son crisis, vamos, que parece que está ahí con el ordenador jugando al buscaminas como un personaje de The office (un buscaminas de ministros: de vez en cuando le estalla un ministro en su casilla y vuelta a empezar). Me fui de vacaciones con la crisis de Ceuta y ahí sigue la cosa, yendo y viniendo con el sonido marinero y melancólico de una habanera o una barcarola, así que seguramente ya no es crisis sino folclore del verano, como el propio Sánchez en mangas de camisa, igual que un chufero. Yo en el fondo entiendo a Sánchez, ahí en su escritorio como en una piragua, sin piernas, entre lúdico y ahogado. Sí, porque, de todas formas, nada depende de Sánchez. A Ceuta llegarán los inmigrantes que decida Marruecos, cien o cien mil, y, sean los que sean, nuestros ministros y soldados irán a lo mismo, a preparar bocadillos y a pasear por la orilla. Todo lo que no funcione será culpa de la Cruz Roja o de las pobres autoridades ceutíes, y todo lo que funcione regular nos dirán que funciona estupendamente. Para eso, Sánchez no tiene que dejar la Mareta ni encender el ordenador. No tiene ni que ponerse pantalones.

PUBLICIDAD

Han pasado 18 días, pero a Sánchez apenas le ha dado tiempo a quitarse las aletas de hombre rana (hubiera sido mucho más representativo verlo bajo la mesa con aletas que con alpargatas, como aquella vez, o sin nada, en el colmo veraniego del chorrafuerismo) y a los ministros apenas les ha dado tiempo a bajar a Ceuta, menos a solucionar nada. Han pasado 18 días, ha dado tiempo para varias olas de calor, para varios incendios y terremotos bíblicos, para que se pusieran de moda y se pasaran de moda todos los tontos del adults only o del eclipse (me refiero a ésos que se ponían a hacer absurda profesión de fe con la cosa o el desprecio de la cosa, y a hablar de ella como si fuera luciferina o herodiana). Diría que a mí me ha dado tiempo a cruzar el África de España entre los trenes de Óscar Puente y los bajonazos de tensión de Endesa (en mi pueblo, en apenas una semana, cinco generosas y persistentes caídas de tensión que casi me queman todos los cacharros y me derriten a toda la familia). Pero ya ven que por Ceuta todavía andan montando bocaterías y pensando dónde poner tiendas de campaña. Diría que a Marruecos le daría tiempo de invadir las propias islas Canarias antes de que Sánchez sacara los pies de ese escritorio de la Mareta que parece una cubeta de agua fresquita.

PUBLICIDAD

El Gobierno no está ni para lo básico ni para lo excepcional, o sea que simplemente no está. O sólo está virtualmente, como Sánchez

Bajan ahora a Ceuta Mónica García y Elma Saiz, a quienes las videoconferencias de Sánchez han dejado pixeladas y desvanecidas, como comecocos, y bajan a recibir abucheos y a contar mondas porque otra cosa no hay. Mónica García niega que haya “colapso sanitario” a pesar de que es lo que denuncian los propios sanitarios, echa las culpas a Ceuta por su lentitud a la hora de desplegar “infraestructuras asistenciales básicas” y a la vez habla de una “crisis humanitaria absolutamente excepcional”. Puede parecer una contradicción, pero es una definición perfecta: el Gobierno no está ni para lo básico ni para lo excepcional, o sea que simplemente no está. O sólo está virtualmente, como Sánchez, ahí mirando el ordenador con cara de Neo en Matrix. Hay que recordar que Ceuta tiene unos 80.000 habitantes y que ha llegado una señora ministra, más de dos semanas después y con castañuelas, exigiendo a una ciudad con menos población que Chiclana “infraestructuras básicas” para unos 5000 u 8000 inmigrantes deambulantes. Sí, porque tampoco saben cuántos son, que se les han estropeado las máquinas de contar, incluso las de contar mal o con los pies, que seguro que las tiene Sánchez bajo el escritorio, como masajeador de esos mismos pinreles reales o irreales.

Ha bajado también Elma Saiz, ministra de la cosa puramente dicha, de Migraciones, y lo que ha hecho es montar una especie de cumbre bilateral, como si el presidente de allí, Juan Jesús Vivas, apenas un alcalde, fuera Trump. “La colaboración entre instituciones es fundamental para recuperar la normalidad en Ceuta cuanto antes. Esa va a ser la brújula que guíe mi estancia estos días”, ha dicho como la que está en Washington o en Helsinki, no en una pequeña ciudad española desbordada, donde el Gobierno ha renunciado a ejercer sus competencias sobre inmigración, seguridad y política exterior. Ceuta lo que pide son recursos y soluciones, pero ha llegado otra señora ministra, más de dos semanas después y con pinganillo, a pedir colaboración y no sé si un cóctel de embajada con cotillón y gambón. Claro que, sobre todo, Elma Saiz es portavoz del Gobierno, y ahora eso significa ser portavoz de los pies escondidos, agazapados o renegridos de Sánchez.

Sánchez dirige las crisis, que no lo son, desde la Mareta, en su despachito entre el Lego y el corchopán, hueco como sus videoconferencias, y con sus piernas borradas u olvidadas igual que su moral. Algunos dicen que no fue Photoshop lo de la comentada foto, sino efecto óptico y casualidad, pero nos ha dejado esa metáfora de Sánchez como una falsa sirenita sin cola ni pies, un escalofriante busto parlante con bajos de lata y ruedines, como tentáculos de metal. Lo de Ceuta no es una crisis ni un problema, porque nada para Sánchez es una crisis ni un problema. No hay crisis en la Mareta porque no hay crisis en ningún lado y en ningún momento. Nada es culpa de Sánchez, ni que se queme, ni que se venda, ni que se robe ni que se ocupe España. Sánchez tiene las mismas palabras, la misma cara y la misma cuerda para todo, y podría estar en la Mareta o en la Moncloa, en invierno o en verano, en el despacho o en la cama redonda, en el escaño o en el retrete.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Te puede interesar

Lo más visto