El Tercio Duque de Alba 2.º de la Legión de Ceuta fue la primera unidad militar en ser desplegada tras el asalto de la frontera del pasado verano en el que entraron unas 80.000 personas en territorio español procedentes de Marruecos. Los militares ya se encontraban preparados con todo el material necesario para ser desplegados tras la llegada masiva de personas a la ciudad autónoma. Además, tal y como desveló El Independiente en exclusiva, el lunes 27 de julio, tres días antes del asalto, se realizaron las primeras advertencias. De hecho, se pausaron los permisos de vacaciones para salir de Ceuta y muchos militares tuvieron que regresar a los cuarteles cuando se encontraban fuera de servicio debido a la alerta recibida. Pero incluso antes que esto, los soldados de este regimiento se entrenaron para una situación similar a la que ocurrió en julio y agosto.
Dos meses antes del asalto masivo a la frontera los militares de la 1ª Compañía de la IV Bandera Cristo de Lepanto, perteneciente al Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, desarrolló el ejercicio táctico EXALID I/26. El adiestramiento se realizó en el campo exterior de Ceuta y sirvió para ejercitar a los soldados en "dos fases claramente diferenciadas". Fue concretamente en en la primera etapa del ejercicio que los legionarios de Ceuta operaron en un entorno de "guerra asimétrica, ejecutando misiones de control de zona, contrainsurgencia, emboscadas, golpes de mano y ejercicios de control de masas", según ha informado la misma Legión.

Una operación de contrainsurgencia comprende un conjunto de estrategias militares destinadas a contener y neutralizar una rebelión. Por otro lado, los ejercicios de control de masas consisten en simulacros y entrenamientos tácticos que llevan a cabo las fuerzas de seguridad y las unidades militares para aprender a gestionar, contener y dispersar a grupos de masas en situaciones de alteración del orden público, como puede ser un asalto masivo a la frontera. Tal y como ocurrió en Ceuta.
El propósito central del ejercicio consistió en someter a los cuadros de mando "a una presión constante, obligándolos a resolver incidentes y tomar decisiones rápidas bajo condiciones de elevada exigencia física y mental". Además, la actividad sirvió para evaluar la resistencia y el nivel de instrucción de toda la unidad, "reforzando la cohesión y el espíritu de compañerismo".
Los militares de Ceuta, sobrepasados sin seguridad jurídica
Sin embargo, a pesar del duro entrenamiento de los militares, sin unas reglas claras de actuación por parte del Gobierno, los militares desplegados en Ceuta se vieron desprotegidos en número. Ante una ciudad completamente desbordada, las imágenes describían una situación peculiar: el paso de las personas irregulares de forma libre con la ineficaz presencia de las autoridades, sin capacidad de respuesta. Así, el presidente de la Asociación Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), Marco Antonio Gómez, en una conversación con El Independiente, denunció la preocupación que con los militares desplegados en Ceuta debido a la "desprotección jurídica".
Por eso, Gómez avisó a los militares que tuvieran cuidado con sus actuaciones, ya que "los soldados reciben órdenes, pero luego viene el día después cuando hay partidos políticos que empiezan a acusar los militares de que han actuado de una forma o de otra". Por eso, alertaron a los soldados desplegados en Ceuta "de que tengan mucho cuidado y de que cumplan, evidentemente, las órdenes que estamos para cumplir, pero que también tengan la salvaguarda de que cualquier cosa fuera de la legalidad se nos sea comunicada de inmediato".
Y ahora, la misma asociación se muestra preocupada por "la difusión de acusaciones que señalan a militares desplegados en Ceuta como presuntos responsables de agresiones a migrantes, sin que hasta el momento se hayan aportado ni hecho públicas pruebas que respalden dichas afirmaciones". Por ello, denuncian una "marcada desprotección institucional", señalando que los soldados sufren constantemente agresiones graves como lanzamiento de objetos, emboscadas y ataques físicos sin que los responsables enfrenten consecuencias penales.
Por ello, denuncian una impunidad de los agresores, ya que la mayoría de los "responsables de las agresiones sean devueltos a Marruecos sin asumir responsabilidades penales ni económicas, dejando a los militares desprotegidos". Para evitar estas situaciones de inseguridad jurídica, desde ATME insisten en que los militares sean reconocidos como agentes de la autoridad para que así una agresión hacia ellos traiga consigo la misma pena legal que atacar a un policía nacional o guardia civil.
Pero las denuncias de la asociación no quedan ahí. También demandan que está habiendo problemas en los pagos y en las dietas que les corresponde a los militares: "Es inadmisible, es humillante, es una vergüenza que una vez más el Ministerio de Defensa no pague debidamente a nuestros militares por un despliegue que les corresponde". Denuncian que tienen compañeros que sus diferencias entre unos y otros pueden llegar hasta los 400 euros "haciendo las mismas horas de trabajo, estando desplegados los mismos días y estando en la misma unidad". Con todo, aseguran que esto no es algo nuevo, sino que "volvemos a ver los mismos errores que se cometieron en la Dana de Valencia".
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