Diez días separan a la izquierda plurinacional de contar con una candidatura amplia y compacta o de ir separadas en dos listas que reduzcan a la mínima cualquier esperanza de revalidar junto al PSOE el Gobierno de coalición.Y por ahora, aunque ha habido acercamientos, tanto los partidos que ahora integran Sumar y se refundarán el 17 de octubre en Frente Amplio, como Podemos expresan la búsqueda de dos modelos políticos completamente distintos. El 16 de octubre se cerrará el plazo para registrar coaliciones. Los morados, con Irene Montero a la cabeza como candidata, vuelven a apostar por una competición de primarias la próxima semana que defina un liderazgo de la izquierda sobre la que construir una candidatura. Pero el resto de potenciales aliados desechan esa idea por varios motivos, desde logísticos a electorales.
Primero, porque las primarias propuestas por Podemos abren la puerta a todos los ciudadanos, incluidos los que están en las antipodas ideológicas de ese espacio. Fuentes integradas en él ejemplifican que si se establece esa fórmula, hasta Alberto Núñez Feijóo o Santiago Abascal podrían participar. Y, segundo, poner en marcha unas primarias serias no son viables, se insiste. No lo fueron en las andaluzas, donde los morados sí se abrieron a ir en confluencia y terminaron por hacer campaña individual, alejada del resto de socios. Por temas como la protección de datos, ninguna formación puede compartir los censos para hacer uno amplio, y hacer uno de cero, comprobando a todos los inscritos que lo soliciten llevaría mucho tiempo.
Fuentes de la confluencia de Sumar clarifican que comprar la propuesta a Podemos es contraproducente para los intereses a largo plazo de la izquierda a la izquierda del PSOE. Insisten en que los de Ione Belarra y Montero siguen instalados en la década pasada, con el auge de su formación, donde se priorizaba el culto a un referente carismático. Es lo que representaría partir de unas primarias, de realizarse, que eligiesen o bien entre Montero o bien entre uno de los potenciales candidatos de Frente Amplio, o bien Mónica García o Ernest Urtasun, que apuntan –sin confirmación– a hacer ticket electoral entre Madrid y Barcelona. Aunque no es la candidata de todo el espacio, generalmente en Sumar se apuesta por un ministro y ante el rechazo de Pablo Bustinduy y las salidas de Yolanda Díaz y Sira Rego no dejan margen para otra posibilidad. Todo, y tal como confirman fuentes de primera línea en Sumar, ya se han valorado otros perfiles del espacio, sobre todo femeninos. Situar a una mujer sobre el proyecto era clave para muchos.
"Queremos consensos, no hiperliderazgos", comentan integrantes estatales de Sumar. Durante estos tres años de legislatura, algunas voces, desde el ámbito estatal y desde el Congreso de los Diputados, han criticado la dependencia de la izquierda alternativa desde el 15-M a los liderazgos mesiánicos de Pablo Iglesias y luego de su sucesora, Díaz. Se asocia fracaso y fugacidad a eso, por lo que lo se ha priorizado construir desde la base, y en eso no ven a Podemos. Especialmente, porque Frente Amplio empezó a construirse conversaciones iniciales entre noviembre y diciembre, con una declaración de intenciones pública con actos entre febrero y mayo, y sobre propuestas y un programa de medidas y de estabilidad a futuro. No se quiere volver a concurrir bajo algo que a medio camino o de cara a las próximas generales tendrá que volverse a construir por problemas internos. Y esas andaluzas, con Podemos en listas pero desmarcado durante la campaña y después, es el mejor ejemplo para que los socios de Sumar desconfíen de cualquier propuesta de Podemos.
Un momento de urgencia
Entienden que la urgencia obliga a los morados a estos movimientos, pero supone un contraste tras meses tachando a Sumar y sus partidos de organizaciones "de la guerra" o del "rearme" por acordar con el PSOE un máximo de un 2% de subida en la inversión militar ante las exigencias europeas y de la OTAN. También ven extraña esa disposición después de definirse Podemos como la única "izquierda valiente". Pese a que ahora el eje electoral será la vivienda y la urgencia y las reclamaciones de la calle obligan a planteamientos serios.
Sumar cree que unas primarias ahora no resuelven nada, porque a diez días hacen falta debates más amplios que contribuyan a esa solidez de futuro y no a solo conformar listas electorales que después de los comicios supondrán una atomización por intereses electoralistas. Miran los magentas a la experiencia de 2023. Después de iniciarse en agosto la legislatura, en diciembre acabaron saliendo sus cinco diputados hacia el Grupo Mixto por diferencias en el modelo organizativo del Congreso, algo que se debió en parte a las prisas electorales y a los vetos de Díaz. Entre las cuatro formaciones de Frente Amplio ponen como ejemplo los trabajos que vienen haciéndose con otros partidos que dentro de su independencia aspiran a ese modelo común, como Compromís, Chunta Aragonesista o Més per Mallorca. Aunque internamente se entiende que a estas formaciones es menos traumático dado que liderarían las listas en las provincias valencianas, aragonesas o de baleares, mientras que el acuerdo para Podemos supondría confirmar la renuncia a algo que llevan pujando durante estos meses: ser referentes de la izquierda del PSOE como lo fueron de 2015 a 2023. De ahí esos eslogan de "izquierda valiente".
Las conversaciones no son las mismas que con Podemos
Una de las principales críticas que viene haciendo Sumar estas semanas atrás, desde que Montero en septiembre lanzó esa exigencia de primarias, incluso insinuándolas contra Urtasun, es la de que mientras se publicita una negociación a través de los medios, no ha habido conversaciones privadas. Este mismo lunes, durante la comparecencia de Frente Amplio, Urtasun se situó en esa posición: Podemos tiene "una silla" para hacer "propuestas" y sumar en esta confluencia de izquierdas. E hizo esa misma declaración de intenciones que luego respaldaron fuentes de la alianza, de que todo tiene que girar en torno a la generosidad de las distintas fuerzas en las que se viene cimentando todo.
Podemos aseguró este lunes que hay conversaciones con los partidos de Sumar desde hace meses, pero dentro de esa confluencia lo reducen a diálogos informales vía WhatsApp. La puerta va a quedar abierta para los morados si deciden entrar en la dinámica, algo que queda en el aire en vista a otras negociaciones impulsivas y a horas del cierre, desde esas andaluzas de este año, las de 2022 o las gallegas de 2024 que terminaron en nada por el rechazo de las bases moradas alentadas por Iglesias. Deben decidir, comentan en Sumar, si el objetivo es generar una izquierda fuerte que pueda negociar y pactar con el PSOE, con aspiraciones a condicionarlo. Y una de las máximas lanzadas por Podemos estos meses han ido desde el agotamiento de la legislatura, de Sánchez y del rechazo frontal del bipartidismo.
Se reconoce, en todo caso, que hay pluralidad y distintos niveles de conversaciones. No es el mismo el nacional que el autonómico o el provincial. Desde hace semanas atrás, algunos socios como Compromís no descartaban que además de la colaboración con ese Frente Amplio, eso sea compatible con Podem en las tres provincias valencianas. También lo quieren en Chunta para unir fuerzas en Zaragoza, por ejemplo. En Galicia se detalla que ya hay acuerdos para concurrir de lado de Podemos en las municipales del 23 de mayo de 2027. La principal batalla de esta izquierda alternativa, si no hay acuerdo puede producirse en Madrid, con Montero compitiendo con previsiblemente García. Y tanto las dos propuestas como el PSOE saben que la división impide capitalizar hasta el último voto y acerca más a PP y Vox a la Mocloa. Por ahora, las perspectivas son positivas.
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