El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, será finalmente el número uno de la candidatura de la formación de cara a las próximas elecciones generales, previstas para el 29 de noviembre. La decisión, confirmada este domingo por la dirección de comunicación del propio diputado, pone fin a semanas de intensas especulaciones sobre su continuidad y sobre el encaje de la izquierda plurinacional. El paso dado por Rufián se formalizará hoy en una reunión de la Ejecutiva Nacional del partido, abriendo paso a la celebración de los distintos congresos regionales en los próximos días y culminando el 20 de octubre con la aprobación definitiva de las listas tanto al Congreso como al Senado por parte de los órganos internos de la formación republicana.
Detrás de esta confirmación se esconde un duro pulso interno. En los últimos días, Rufián había amagado con sumarse a una plataforma unitaria de la izquierda alternativa para maximizar el voto progresista frente al posible avance de PP y Vox. Sin embargo, este planteamiento chocó frontalmente con la cultura orgánica de Esquerra Republicana, una organización tradicionalmente celosa de sus siglas y con poca tolerancia a los liderazgos personalistas, como demostró en el pasado con figuras de la talla de Pilar Rahola, Joan Puigcercós o Marta Rovira. En el desenlace de la negociación ha resultado clave el arbitraje de Oriol Junqueras y, muy especialmente, la influencia de Joan Tardà. El veterano exdiputado, referente político directo de Rufián, ha ejercido de contrapeso para evitar la ruptura, argumentando que la fórmula del frente amplio debe reservarse para las elecciones catalanas de 2028 y convenciendo al portavoz de mantener su fidelidad al partido antes de que expirase este domingo el plazo límite para presentar los 400 avales internos requeridos.
Urgencias en el Frente Amplio
La decisión del dirigente republicano reconfigura además los planes del espacio situado a la izquierda del PSOE, que veía en él un hiperliderazgo mediático y viral con capacidad para movilizar al electorado más joven y abstencionista. En los días previos, referentes del nuevo espacio de Frente Amplio, como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau o la portavoz de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero, habían hecho llamamientos públicos directos para que Rufián capitaneara una candidatura unitaria estatal junto a figuras como Irene Montero. Al mantenerse la candidatura de ERC por separado, formaciones como Sumar, Podemos, los Comuns o Izquierda Unida se ven obligadas a acelerar las negociaciones a contrarreloj para encajar sus propias listas en plazas decisivas como Barcelona o Madrid antes del cierre del plazo legal de coaliciones.
Con el cartel electoral encabezado por su rostro más conocido, Esquerra afronta ahora la confección territorial de sus candidaturas con el objetivo de preservar un grupo parlamentario propio e influyente en Madrid. En paralelo al proceso de primarias y a los congresos regionales que se sucederán esta semana, el partido no descarta explorar acuerdos estratégicos puntuales con el PSOE y otras fuerzas progresistas para las listas del Senado, con la intención de restar capacidad de maniobra a la mayoría del Partido Popular en la Cámara Alta de cara a la cita con las urnas del 29 de noviembre.
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