PSOE y Frente Amplio exploran presentar listas conjuntas al Senado en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre con un objetivo: evitar que el Partido Popular conserve su mayoría absoluta en la Cámara Alta. La iniciativa, impulsada también desde la sociedad civil bajo el nombre Senadoras y Senadores por la Democracia, busca concentrar el voto progresista en candidaturas unitarias por provincias.
La apuesta responde a una realidad electoral: el sistema de elección del Senado castiga la fragmentación. A diferencia del Congreso, donde los escaños se reparten de forma más proporcional, en el Senado ganan los candidatos con más votos personales. Por ello, si PSOE, Sumar, Podemos e IU concurren por separado, sus apoyos pueden repartirse y facilitar que el PP se lleve la mayoría de los escaños en juego.
El Senado no es decisivo en la elección del presidente del Gobierno, pero sí puede bloquear o condicionar la tramitación de leyes, abrir comisiones de investigación y controlar al Ejecutivo. Con 134 de los 266 escaños, el PP mantiene actualmente la mayoría absoluta, una posición que los promotores de la candidatura unitaria consideran que ha permitido obstaculizar reformas, frenar la renovación de instituciones como el Tribunal Constitucional y numerosas comisiones de investigación.
La plataforma que ha impulsado la iniciativa ha reunido cerca de 5.000 adhesiones de escritores, artistas y exdirigentes políticos, defiende que una izquierda unida podría transformar la composición de la Cámara Alta y acabar con lo que denomina su papel de “búnker de la derecha”.
Cómo se eligen los senadores
Los senadores se eligen por sufragio universal, directo y libre, pero mediante un sistema mayoritario. Cada provincia peninsular elige cuatro senadores; Gran Canaria, Mallorca y Tenerife, tres; las islas menores, uno; y Ceuta y Melilla, dos.
A diferencia de lo que ocurre en el Congreso, el elector no vota una lista cerrada, sino a candidatos concretos. En una provincia con cuatro escaños, cada votante puede marcar hasta tres nombres, y resultan elegidos los candidatos con mayor número de votos individuales.
Este sistema beneficia a la candidatura más votada. El partido que logra una ventaja clara suele obtener tres de los cuatro senadores provinciales, mientras que la segunda se queda con el restante. Los votos dispersos entre varias formaciones pueden no traducirse en ningún escaño.
Para romper la mayoría del PP las formaciones de izquierda no necesitan un acuerdo a nivel nacional, sino pensar estratégicamente por provincias. Esto es, presentar candidatos comunes allí donde la unión aumente las opciones de desbancar al PP.
La plataforma de Senadoras y Senadores por la Democracia calcula que, de haber concurrido unidas en 2023, las fuerzas de izquierda habrían sumado 116 escaños frente a los 73 obtenidos por el PSOE en solitario. El resultado final, sin embargo, dependerá de los pactos alcanzados y del comportamiento del electorado en cada circunscripción.
1 Comentarios
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hace 7 segundos
Según dice el artículo con los resultados de 2023 tampoco llegaría a la mayoría.
Sólo es para buscar sillones, que hace mucho frío sin cargo y Nerón Sánchez va a dejar a los ProstSOE en las raspas