Cada vez resulta más común encontrar plataformas de participación ciudadana con las que un ayuntamiento nos invita a implicarnos en la toma de decisiones públicas que afectan a nuestro entorno más cercano. Qué calles necesitan carril bici; en qué áreas nos gustaría que se construyera una zona peatonal o un jardín. Podemos sugerir incluso el cambio de nombre de una plaza o proponer la instalación de un alumbrado energéticamente más eficiente. Estas plataformas virtuales –activas en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla- son una de las fórmulas fomentadas por Naciones Unidas para alcanzar ciudades más abiertas, transparentes y colaborativas. O dicho de otro modo, más sostenibles. Estos y otros asuntos protagonizaron las mesas de debate de las “Jornadas de Participación Ciudadana desde la perspectiva de los ODS”, celebradas los días 20 y 21 de septiembre en Málaga.

“Se suele relacionar la participación ciudadana con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11, pero en realidad es transversal a todos los objetivos de la Agenda 2030”, comenta el ingeniero Matías Nso a El Independiente. Nso es fundador de Kuorum, una herramienta digital que ayuda a gobiernos y empresas a abrir de procesos de participación entre miembros de una misma comunidad: estableciendo retos, debates, encuestas e incluso facilitando el diseño de presupuestos participativos. En su opinión, España carece todavía de una verdadera regulación en transparencia y participación ciudadana, “a pesar de que estos términos están recogidos en varios artículos de la Constitución”. A nivel autonómico, sin embargo, hay comunidades como Extremadura, Aragón, Valencia y Andalucía que sí han desarrollado un marco normativo para incorporar las opiniones de sus habitantes a la toma de decisiones.

La importancia de la intervención ciudadana en la organización de las sociedades –más allá de la emisión del voto en las elecciones- es una de las principales líneas de pensamiento del filósofo y economista indio Amartya Sen, galardonado con el premio Nobel en Economía en 1998. Sus ideas están indirectamente detrás de la eclosión de nuevas formas de asociacionismo civil en favor del medio ambiente, la salud o el conocimiento colectivo.

Existen además múltiples ejemplos de cómo los ciudadanos se organizan a sí mismos en busca del bienestar colectivo. Las cooperativa de consumo ecológico, los portales de ciencia ciudadana como Fotografía y Biodiversidad o las plataformas de peticiones ciudadanas como Avaaz.org o Change.org, donde se recogen firmas para todo tipo de causas humanitarias y medioambientales, son solo algunos de ellos.

Menorca: «brainstorming» público para solucionar el problema de vivienda

Es Castell, Menorca

Es Castell, Menorca

Otro ejemplo, este muy reciente. Kuorum.org ha dado soporte al Consell Insular de Menorca para generar un debate público en busca de ideas para solucionar el creciente problema de la accesibilidad a la vivienda (derivado, entre otras razones, del fenómeno de los apartamentos turísticos).

El gobierno de la isla balear ha iniciado así una dinámica participativa más sofisticada que durará 6 meses. Durante ese periodo, se trata el problema en profundidad y se convoca al debate a agentes sociales diversos: empresarios hosteleros, asociaciones vecinales, la PAH, poderes públicos y residentes y propietarios a título individual. Se recogen las diferentes propuestas en el debate online, después de haber informado a los participantes acerca de las alternativas legales que existen y las limitaciones competenciales y presupuestarias con las que cuenta el gobierno local. Después se seleccionan de forma consensuada las opciones que han salido en el debate y se trabaja sobre ellas de manera presencial.

Matías Nso insiste en que para vincular verdaderamente a la ciudadanía con las decisiones que toman los poderes públicos, la comunicación es esencial. “En el conflicto de Gamonal de Burgos la falta de comunicación provocó el enfado de la gente”, recuerda. En ese caso, cuando se quiso llegar a un consenso con la ciudadanía, las tensiones ya habían deteriorado demasiado la capacidad de diálogo: “Nadie les contó lo que querían hacer”.

Manchester: nadie sin hogar en 2020

Fotografía: Garry Knight

Fotografía: Garry Knight

En mayo de 2017, Andy Burnham fue elegido gobernador de la región de Greater Manchester, al norte de Inglaterra. El día después de las elecciones, Burnham lanzó un plan para que ninguna persona en la ciudad estuviera sin hogar en 2020. El plan contaba con implicar a toda la comunidad – empresarios, propietarios, cuidadores y la ciudadanía en general – en la elaboración de políticas públicas en esta dirección. La tecnología de las nuevas plataformas digitales de participación ciudadana hicieron posible la tarea de coordinar las propuestas e ideas en una ciudad con tres millones de habitantes.

Según las conclusiones de Kuorum acerca de este caso, «Burnham no sólo pasó a la acción para resolver uno de los mayores problemas de la ciudad, sino que colaboró a construir una ciudad más cohesionada y participativa. En los primeros 3 meses de 2018, el Gobierno de Greater Manchester fue capaz de recaudar cerca de 100.000 libras para su causa. Y Burnham ya es un referente de la lucha contra la exclusión social, no sólo en su región sino en todo el Reino Unido».

Política sanitaria colaborativa

Inglaterra cuenta con la legislación más avanzada y la mayor cantidad de proyectos e iniciativas relativas a la implicación del paciente en la regulación, la evaluación de tecnologías sanitarias en particular y la provisión de servicios sanitarios. Una de las más relevantes es la iniciativa INVOLVE, centrada en incluir las opiniones y perspectivas de pacientes y del público en general. Según el portal de información médica Adherencia & Cronicidad & Pacientes , desde 2013 se han abierto 29 consultas públicas en la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios y 160 en el Servicio Nacional de Salud (NHS) para involucrar a pacientes y público en general en la toma de decisiones. La opinión del público es también parte esencial a la hora de desarrollar guías, normativas y otros productos. Desde 1999,  ha involucrado a pacientes, usuarios del sistema, cuidadores y público para reflejar sus puntos de vista.

En España, por su parte, también se han empezado a dar pasos hacia la incorporación del punto de vista de los pacientes del Sistema Público de Salud. Por ejemplo, según señala el mismo portal de noticias, «los pacientes participan en los Comités de Ética de Investigación con medicamentos y las asociaciones que así lo deseen pueden participar en la fase de consulta de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT). Desde junio de 2013, un total de 97 de los 204 informes enviados a revisión externa (el 47,5 por ciento de los IPT) han contado con la opinión de 39 asociaciones de pacientes diferentes».

Buenas prácticas del “ciudadano sostenible”

En conclusión, la directora de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Málaga, Ruth Sarabia, coincide al señalar la necesidad de “bajar a pie de calle las acciones concretas con las que los ciudadanos podemos contribuir, aunque sea en pequeña medida, al cumplimiento de los ODS.

En ese sentido, durante su intervención en las jornadas, la directora gerente de la Fundación CIEDES, Mari Carmen García Peña, apuntó algunos ejemplos de buenas prácticas para el ciudadano sostenible: reciclar, lavar la ropa en frío, comprar productos locales; apoyar a los economatos sociales o seguir una dieta saludable. En igualdad y educación, algunas de sus propuestas fueron la preservación de la lengua materna, adoptar decisiones igualitarias en el hogar y promover dentro de la familia las relaciones con gente de diversas culturas.

Una política personal de pequeños gestos que no deje de lado la colaboración vecinal y la concienciación social como responsabilidad individual para convertirnos en ciudadanos críticos y con capacidad de pedir réditos a los gobernantes.