Aunque pueda remitir a tiempos felizmente superados, la trata de personas sigue siendo uno de los problemas sociales más enquistados a nivel global. La Organización Internacional del Trabajo estima que casi 21 millones de personas son víctimas de trabajos forzosos, en los que se incluye la explotación laboral y sexual. España no sólo no es ajena a este problema sino que, bien al contrario, es uno de los destinos predilectos de las mafias que operan, sobre todo, con mujeres. Jóvenes entre 18 y 25 años son extorsionadas a diario para ejercer la prostitución. Llegan engañadas, procedentes de países como Nigeria, Rumanía, Brasil o Bolivia. Les prometen trabajo y una nueva oportunidad pero se encuentran un infierno.

Un reciente estudio elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha alertado del crecimiento constante desde 2011 de este tipo de esclavitud moderna. Su Oficina contra la Droga y el Delito ha hecho públicos los datos referidos a España entre 2014 y 2016: sólo en aquel periodo se investigaron 234 casos. El informe revela que 1.824 personas fueron procesadas por tráfico de personas -tanto para explotación laboral como sexual-, de las que sólo 144 fueron condenadas. El informe de la ONU registra un total de 616 personas explotadas, de las que 434 fueron obligadas a prostituirse y 159 a realizar trabajos forzados. Los países de procedencia más repetidos fueron Rumanía, China, Nigeria y Portugal.

En España, desde 2012, se han llevado a cabo más de 600 investigaciones relacionadas de las que el 86% se trataban de explotaciones de carácter sexual. Numerosas víctimas nunca son siquiera detectadas. El 12 de enero la Policía Nacional desarticuló una red en la provincia de Ávila. Entre los detenidos, individuos de nacionalidad española y rumana que captaban a sus víctimas con el método del ‘lover boy’; es decir, encandilar a las víctimas prometiéndolas un futuro romántico en un país lejano para después obligarlas a ejercer la prostitución. Una de las víctimas era una joven rumana con discapacidad intelectual. Según ha podido saber la Policía, los beneficios obtenidos por la explotación sexual de la joven rumana ascendían a los 6.000 euros mensuales, que eran rigurosamente enviados al líder de la organización, residente en Rumanía.

Visibilidad y concienciación

Un estudio de Mensajeros por la Paz alertó del crecimiento de los delitos por trata de personas en 2017, especialmente en el ámbito de la explotación sexual en el que los casos pasaron de 69 a 107: “Se ha llegado a convenir que la prostitución es una verdadera actividad laboral no reglamentada que, incluso por algunos, se propone que debiera ser objeto de regulación por la ley “para proteger a la mujer”. Quienes así piensan no sólo desconocen la importante expansión de la trata con fines de explotación sexual en los países que han legalizado la prostitución, sino también los efectos gravemente atentatorios sobre la condición de la mujer, patentemente contradictorios con los valores de igualdad de género y de proscripción de todo tipo de violencia que debieran regir nuestra convivencia”, explican desde el organismo.

El Ministerio del Interior detectó en 2018 a más de 3.000 personas susceptibles de estar sufriendo explotación laboral en España. La Unidad Técnica de la Policía Judicial estima que las mujeres suponen dos de cada tres víctimas de trata en general y tres de cada tres en trata sexual. En trata laboral, en cambio, los hombres son inmensa mayoría (80%).

Con la intención de concienciar a la sociedad de la gravedad y actualidad de la trata de seres humanos, la ONU estableció en 2013 el 30 de julio como el Día Internacional contra la trata de personas. En España, Interior y la Guardia Civil han presentado este mes una campaña de sensibilización sobre la trata de seres humanos y la explotación laboral bajo el nombre de ‘#trabajoforzoso’. “Con este proyecto damos visibilidad a la esclavitud. No hay ningún país, ni lugar en el mundo libre de trabajo forzoso”, alerta la directora de la campaña, la actriz y activista Mabel Lozano, que ya denunció esta lacra en sus largometrajes documentales ‘Voces. Contra la trata de mujeres’ y ‘Chicas Nuevas 24 Horas’. “Lo que no se cuenta no existe. Es vital visibilizar la trata para sensibilizar contra esta terrible vulneración de los derechos humanos”.

El proyecto se centra especialmente en la explotación laboral no sexual y que afecta en su mayoría a los sectores de la construcción, limpieza, agricultura, trabajo del hogar e industria manufacturera.”La esclavitud existe, se llama trata y tiene muchas y perversas formas: laboral, sexual, mendicidad, matrimonios serviles…”, afirma Lozano. Se trata de concienciar a la sociedad de las condiciones en las que se encuentran miles de personas en sectores que sufren un alto porcentaje de subcontratación y que, en su mayoría, desarrollan trabajos temporales o estacionales, incluidos niños. Un informe de Manos Unidas en julio de 2018 revelaba que un 30% de las víctimas de la explotación a nivel global eran menores de edad, de ambos sexos, y un 70% mujeres y niñas.

Crecimiento de la explotación en zonas de conflicto

La ONU alertó a principios de enero del aumento de los casos de trata de personas en las zonas de conflicto bélico. Una forma de esclavitud moderna empleada por los grupos armados como método de financiación. Del informe anteriormente citado de la ONU se extrae que el 59% de los casos analizados, que superan los 23.000 en todo el mundo, corresponden a prostitución forzada. La situación de países en conflicto o con organizaciones estatales inestables favorecen la vulnerabilidad de las víctimas para caer en las redes de explotación que, mediante engaños, consiguen trasladarlas a los países en los que posteriormente son condenados a trabajos forzados. Es esencial la concienciación social para abordar el problema y la creación de instituciones específicas en los países para el estudio, prevención y desarticulación de este tipo de redes. La nota positiva, apunta la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, es que este tipo de organismos han pasado de existir en 26 países en 2009 a 65 en el presente año.