Samsung no levanta cabeza. Todavía no se ha recuperado del escándalo de su teléfono estrella, el Note 7, y sus tremendos problemas con la batería cuando les estalla, y nunca mejor dicho, un nuevo problema en las manos: algunas de sus lavadoras están explotando.

Tal cual suena. A lo largo y ancho de Estados Unidos los usuarios de estas lavadoras, que tienen en común que se abren por la parte superior y no por la frontal, han sufrido problemas durante el lavado. Según una demanda ya presentada en el estado de Nueva Jersey, las lavadoras «han explotado» durante el uso provocando daños materiales en las viviendas.

La compañía surcoreana ha admitido el problema y en un comunicado han pedido a los usuarios que utilicen las máquinas con la modalidad de velocidad baja, ya que usando dicha opción «no se han producido daños». La empresa, uno de los mayores gigantes tecnológicos, ha asegurado que se trata de «casos aislados» y que «algunas unidades pueden experimentar vibraciones anormales que pueden suponer riesgo de lesiones personales y de daños materiales».

Según las autoridades reguladoras norteamericanas el problema estaría en las lavadoras que se abren por la parte superior y que han sido fabricadas entre 2011 y el mes de abril de este mismo año.

No es la primera vez que Samsung se enfrenta a un problema con sus lavadoras, ya que le ocurrió algo similar el pasado año en Australia. La compañía encontró un fallo en sus máquinas fabricadas entre 2010 y 2013 que provocaba que sufrieran pequeños incendios durante el uso. En total fueron alrededor de 70.000 aparatos los afectados por este problema, que también afectaba a las lavadoras que se abrían por la parte superior.

Sustitución del Note7

La operación para sustituir los más de 2,5 millones de unidades del Note7 que ya habían vendido le está costando a Samsung otro quebradero de cabeza. La compañía ya ha anunciado que comenzará a entregar los nuevos terminales en Europa el próximo 28 de octubre, para reemplazar todos los terminales que ya había vendido.

La compañía informó de que el 90% de los usuarios que habían comprado el modelo estrella de la línea de smartphones ha solicitado recibir otro dispositivo igual, mientras que apenas el 3% ha pedido que le entregaran otro modelo diferente.

De momento no hay noticias seguras de que pasará con los casi 500.000 terminales que habían reservado los usuarios españoles. En teoría iban a recibirlos días después de que saltara el escándalo, que ha provocado que se haya retrasado la fecha sin que haya aún un día señalado para la entrega.