Contundente respuesta de los mercados a la fallida OPV de Telxius. Telefónica ha abierto la jornada con recortes superiores al 4%, que le han llevado a marcar sus niveles más bajos en más de un mes, por debajo de los 9 euros. Las firmas de análisis coinciden en destacar que se trata de una mala noticia para la compañía, que generará dudas entre los inversores, al menos en el corto plazo.

Según destacan los analistas de  Bankinter, con la venta de su filial de infraestructuras «Telefónica pretendía reducir su deuda. Esto reducía presión sobre su ráting y también moderaba las dudas sobre su política de retribución al accionista. Ahora esta noticia pone en evidencia la dificultad para vender activos de la operadora y reabre la incertidumbre sobre todos estos asuntos». También en Banco Sabadell ponen el foco sobre las incertidumbres que se reabren sobre la remuneración al accionista de Telefónica, que representa una rentabilidad por dividendo superior al 8%, una de las más elevadas entre las grandes cotizadas europeas.

También en N+1 observan que los recelos sobre la voluntad de la dirección de Telefónica por reducir deuda puede suponer presión para las acciones de la compañía en el corto plazo, que podría mantenerse hasta que se vean avances significativos en la estrategia de desapalancamiento. En cualquier caso mantienen una visión favorable sobre la compañía: «La marcha del negocio está mejoran en todas partes, tal es así en la generación de los flujos de caja, y la valoración es convincente», resaltan.

En cualquier caso, el tropiezo de hoy supone una nueva muesca en el valor bursátil de la compañía, que se ha visto penalizada a lo largo del ejercicio por los problemas de la economía latinoamericana, la anulación por Bruselas de la venta de su filial británica O2, seguido por el Brexit y, ahora, la cancelación de la salida a bolsa de Telxius. Con todo esto las acciones de la compañía han retrocedido más de un 8% en el año y acumulan un descenso del superior al 15% en los últimos doce meses. Su capitalización se ha reducido por debajo de los 45.000 millones de euros. En 2007, la operadora se convirtió en la primera cotizada española en superar los 100.000 millones de valor bursátil.