Más de 100.000 españoles se encuentran en Reino Unido, entre estudiantes y trabajadores. Lucía es una de ellos, una enfermera del hospital público Broomfield en el que trabaja con personal sanitario de muchas nacionalidades.  Si la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, hace real su intención de ‘desalojar’ los puestos de trabajo y las universidades de no nativos, verá su nombre en mayúscula en la lista de damnificados por el Brexit.

Tal y como ha informado el diario británico Times, la intención del nuevo gobierno es obligar a las empresas a realizar informes en los que detallen en número de ciudadanos no británicos que trabajan en sus compañías y en qué puestos se encuentran. Con ello pretenden comprobar, en palabras de Amber Rudd, ministra del Interior, que «llenan huecos en el mercado laboral, pero no quitan puestos de trabajo a los británicos».

«Desde el hospital no han comentado nada acerca de estas últimas declaraciones pero cuando salió la resolución del Brexit nos enviaron un email diciendo que lo sentían y que nos apreciaban a todos», asegura Lucía, y añade que no saben qué va a ocurrir. «Quizás tengamos que hacernos un visado o no podamos trabajar. No tenemos nada claro», sentencia.

Nos dijeron que lo sentían y que nos apreciaban a todos»

La intención del Gobierno británico es rebajar el número de inmigrantes a un tercio del actual y consideran que una posible solución es hacerlo a través de restricciones a estudiantes y trabajadores. Porque igual que las empresas, las universidades tendrán que detallar de dónde proceden sus alumnos. «Tenemos que comprobar que la oferta de nuestras universidades está añadiendo un valor real a nuestra economía», ha afirmado, considerando que estas abren puertas al mercado laboral a muchos ciudadanos no británicos.

Además, ha asegurado que, si este plan sale adelante, destinarán 140 millones de libras para beneficiar a aquellas empresas que den prioridad en sus plantillas a los británicos. «Llega demasiada gente y queremos que sólo se queden los más brillantes. Las empresas británicas tienen la responsabilidad de fomentar el empleo local», ha añadido en declaraciones a la BBC.

Para el ejecutivo de May, estas posibles medidas son las que ha pedido la ciudadanía al votar a favor del Brexit, sabiendo que implicaba una restricción muy fuerte en la entrada de ciudadanos no británicos y en su incorporación al mercado laboral inglés. La propia primera ministra, ante el revuelvo generado por las declaraciones de su equipo, ha declarado al Financial Times que «si alguien cree que es un ciudadano del mundo, es un ciudadano de ninguna parte y no comprende el significado de la palabra ciudadanía».

Pureza en Sanidad

El sector más afectado por esta medida, tal y como ha asegurado el ministro de Sanidad británico Jeremy Hunt, será el sanitario. Pretenden que todos sus médicos y enfermeras sean nativos y aseguran que lo conseguirán en 2025, cuando tengan a suficientes británicos formados en Medicina.

En la actualidad, casi el 40% de los médicos que trabajan en hospitales ingleses no se han licenciado en el país y durante muchos años la enfermería ha sido la profesión más demanda por los británicos a otras países Europeos.

Críticas ante la posible medida

Andy Burnham, portavoz de Interior del Partido Laborista, ha asegurado a través de Reuters que la propuesta es «divisoria, discriminatoria y que supone una verdades hostilidad en los lugares de trabajo y en las comunidades». «Se puede generar una gran batalla, su postura es cada vez más xenófoba», ha añadido.

Por su parte el presentador de radio James O’Brien, de la LBC, ha llegado a comparar las palabras del gobierno de May con un discurso de Adolf Hitler en que hablaba de las diferencias entre los nacionales y los habitantes del país. «¿Qué va a ser lo siguiente?», preguntaba en su programa de radio.

También los españoles que trabajan en Reino Unido muestran su miedo ante la posible medida. «Genera un clima en el que la gente considera que puede odiar al de fuera, les otorga esa capacidad», asegura un empleado de una empresa de Publicidad.

Lucía, la enfermera de Urgencias, asegura que «están a la expectativa». «No sabemos que va a pasar, hay mucha gente que cree que tampoco será para tanto y que con un visado podríamos seguir trabajando, otros dicen que estas medidas sólo se aplicarán en las nuevas contrataciones y otros que no pasará absolutamente nada», añade. «En mi hospital a más médicos de fuera de la UE que de dentro y ellos trabajan sin problema».