La libra vuelve a desatar emociones fuertes en los mercados. El súbito desplome que experimentó la moneda británica en la madrugada de este jueves, cuando llegó a perder hasta un 6% en dos minutos, volvió a convertir a la libra en el principal termómetro de la inquietud de los inversores en torno al Brexit.

Desde que el pasado 23 de junio el pueblo británico votó a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, la libra ha acumulado un retroceso del 17% frente al euro y un 16% frente al dólar.

La principal consecuencia de esta depreciación ha sido una llamativa pérdida de valor de todos los activos referenciados en libras. Un fenómeno que ha asestado un golpe considerable a los depósitos bancarios referenciados en la moneda británica. Según datos del Banco de Inglaterra, la banca europea acumulaba, a cierre del pasado mayo, 463.123 millones en depósitos denominados en libras, equivalentes entonces a 601.000 millones de euros. A día de hoy, sin embargo, estos mismos depósitos en libras tendrían un valor de apenas 515.000 millones de euros.

La divisa británica acumula ya una caída del 17% frente al euro desde el pasado 23 de junio

Para los depositantes británicos, el impacto de esta realidad es nulo en el interior del país, pero sí representa una pérdida de poder adquisitivo en el exterior. Los 1,04 billones de libras que acumulaban en depósitos los bancos británicos a cierre de mayo suponen hoy 200.000 millones menos de los 1,35 billones de euros que representaban entonces.

Estas cifras dan una idea de la magnitud del hundimiento de la moneda británica. Las preocupaciones por el impacto del Brexit han propiciado una continua depreciación de la libra, a pesar de que la economía y la bolsa británica muestran hasta ahora una solidez sorprendente.

Las caídas de la divisa se han acelerado en las últimas jornadas, ante el temor a que las negociaciones entre Reino Unido y la UE para establecer los términos de la desconexión desencallen en una ruptura brusca, dados los comentarios recientes de distintos actores.

Desplome súbito

De hecho, en el desplome súbito de este viernes, pudo tener cierto peso la publicación en el Financial Times de unas declaraciones del presidente francés François Hollande, en la que se mostraba partidario de una postura firme en las negociaciones. El error de algún operador o el efecto de la operativa con algoritmos son otros de los factores citados para explicar el fenómeno. El Banco de Inglaterra ha abierto una investigación para desentrañar lo ocurrido.

«El hecho de que una de las monedas de reserva mundiales pueda caer un 6% en un día es una muestra de la falta de adecuación entre oferta y demanda que está teniendo lugar en este momento en la libra», indican en Nomura.

Aunque la caída de la libra ha sido considerada una de las claves por las que el impacto del Brexit hasta la fecha ha sido escaso, algunos expertos ponen el foco en la brecha entre el dinero que está saliendo del Reino Unido y el que está entrando y la posibilidad de que la inversión extranjera deje de financiar una brecha que fue del 5,9% en el segundo trimestre.

A pesar de que la libra logró recuperar rápidamente buena parte de los recortes, mantuvo una tónica negativa a lo largo de la jornada, alcanzando nuevos mínimos de 31 años, en los 1,24 dólares y niveles de 2011 frente al euro, en 1,11.

Y los recortes podrían prolongarse, a juzgar por la opinión de algunas firmas. «Ahora que niveles psicológicos clave han sido perforados, la libra es más vulnerable a futuras caídas», comentan en Cantor Fitzgeral, donde defienden que la perspectiva de nuevos recortes de tipos por parte del Banco de Inglaterra y la complejidad de las negociaciones para el Brexit, la moneda británica podría alcanzar la paridad con el euro en un plazo de entre 12 y 18 meses.

Nomura, por su parte, considera que la libra podría prolongar sus recortes hasta los 1,2 dólares. E incluso algunos operadores están empezando a apostar a la posibilidad de que, también en este caso, se alcance la paridad, los que supondría una caída adicional del 19% desde los niveles actuales.