El que iba a ser el teléfono estrella de Samsung se ha convertido en su peor pesadilla. Después de tener que reemplazar 2,5 millones de unidades de su flamante Note 7, la compañía surcoreana sigue sin solucionar los problemas de la batería que provocan que el teléfono, en algunos casos literalmente, se incendie y ha tenido que parar su producción y retirarlos del mercado. Lo ha anunciado unas horas después de comunicar el cese temporal de la producción de estos dispositivos.

La incertidumbre generada por los problemas del Galaxy Note 7  se ha traducido en un notable varapalo bursátil para Samsung. La compañía coreana ha sufrido este martes un retroceso del 8% en la Bolsa de Seul, lo que representa una pérdida de capitalización de 17.000 millones de dólares (uno 15.000 millones de euros).

Tras conocerse la cancelación definitiva de la producción del dispositivo, el castigo se prolongaba en Londres, donde también cotizan los títulos de la compañía, con descensos que llegaban a superar el 9,5%. «Pensamos que Samsung Electronics se enfrentará a un impacto adicional en sus beneficios, así como a daños en su imagen de marca», apuntan desde Nomura.

Una jornada bursátil después, Samsung ha conseguido frenar, al menos temporalmente, la sangría. En la bolsa de Corea del Sur comenzó la sesión de este miércoles con  fuertes retrocesos que, finalmente, quedaron en un leve descenso del 0,65% después de recuperarse a lo largo de la negociación.

En el caso de la cotización de la compañía en la capital británica, el comienzo de la sesión ha sido esperanzador, incluso con ganancias. Sin embargo los títulos de la compañía se han dado la vuelta rápidamente y las caídas rozaban el 2% tras un par de horas de negociación.

Un problema con la batería a la hora de cargar el dispositivo provocó que Samsung tuviera que parar la venta a nivel mundial de smartphone, a la vez que pedir a todos los que ya habían comprado uno que se acercaran a su punto de venta y lo entregaran para recibir uno nuevo.

Pero eso no ha resuelto los problemas. Una serie de sucesos en esta última semana han provocado que las cuatro grandes operadoras de telecomunicaciones de Estados Unidos -a saber, AT&T, Verizon, Sprint y T-Mobile- hayan anunciado que no venderán más unidades del Samsung Galaxy Note 7. AT&T ha llegado incluso a recomendar a sus clientes «cambiar ese modelo por otro de Samsung o por cualquier otra marca»

«Tras las últimas noticias, hemos decidido no vender más Note 7 hasta que las investigaciones sobre los incidentes arrojen más información», reza el comunicado hecho público por AT&T y al que posteriormente se sumaron las otras tres grandes operadoras.

También en España

Los usuarios españoles habían reservado 500.000 Note 7, pero nadie ha recibido su terminal. Todavía no hay fecha para lo propio, pero Orange ha hecho público un comunicado este lunes en el que informa de que «debido a la preocupación por la seguridad del Note 7», han decidido «suspender temporalmente las pre ventas de este dispositivo», señalando que no las reactivarán hasta que «Samsung comunique los resultados de las investigaciones».

La operadora también ha recordado que no ha distribuido ningún terminal del Note 7, y que de momento el dispositivo no estará disponible en las tiendas de Orange.

Nuevos incidentes

En la última semana, se han sucedido las noticias desagradables para la compañía surcoreana. Hace sólo unos días se tuvo que desalojar un avión que despegaba de Louisville e iba a aterrizar en Baltimore, en Estados Unidos, porque un Note 7 comenzó a expulsar un humo verdoso que alarmó al personal de vuelo. El dueño del teléfono lo dejó en el pasillo de la aeronave y el resto de los pasajeros fueron acomodados en otros vuelos.

Otro usuario de Minnesota, en EEUU, denunció que el teléfono empezó a quemarse cuando su hijo de apenas 13 años jugaba con él en las manos, aunque no hay que lamentar daños personales. Donde, por desgracia, sí hay que hacerlo es en el caso de Michael Klering, un habitante de Nicholasville, en el estado de Kentucky.

Klering, como él mismo contó en una emisora de radio local, se despertó de madrugada con su habitación llena de humo y su teléfono quemándose. A lo largo del día se encontró mal y tuvo que acudir al hospital, donde fue diagnosticado con bronquitis aguda provocada por la inhalación, según recoge The Verge.

Restos de un Note 7 quemado en una mesa.

Restos de un Note 7 quemado en una mesa. The Verge

Algo similar le pasó a Shawn Minter en Richmond, Virginia. Se despertó a las seis de la mañana y su Note 7, que estaba enchufado para cargar la batería, estaba en llamas. Fue la propia Minter la que se puso en contacto con The Verge para contar su historia. En este caso en particular, había recibido su nuevo terminal el pasado 23 de septiembre en una tienda de la operadora Sprint en la misma ciudad.

La compañía se defiende

En un comunicado hecho público este lunes, la compañía surcoreana se defendía explicando que para ellos «lo más importante es la seguridad, es nuestra prioridad máxima mientras seguimos investigando lo ocurrido». A su vez, Samsung ha afirmado que «trabajarán» siguiendo «los pasos que marque los reguladores de consumo estadounidenses en todo lo que nos marquen para estar seguros de que averiguamos lo que ha pasado».

La firma asiática ha reconocido que «respeta» la decisión de los operadores de no continuar con la venta de los terminales. También ha informado de que ha hecho «unas modificaciones en la planificación» del proceso de fabricación del dispositivo «para conseguir mejorar en materia de seguridad», aunque en un primer momento negó que se hubiera «suspendido» el proceso de producción del Note 7 como habían informado algunos medios especializados.