Mercadona, Mango, Barceló u Osborne tienen hoy en algo en común: la enorme preocupación de sus dueños por la ausencia de Gobierno que sufre España. No sólo estas tres. El 55% de las empresas familiares que operan en nuestro país afirman que el máximo desafío que afrontan en la actualidad es el panorama político. El dato proviene del Barómetro Europeo de la Empresa Familiar 2016, elaborado KPMG.

No hay nada que inquiete más a empresarios de la talla de Juan Roig o Isac Andik. Y lo peor es que éste es el segundo año consecutivo en el que la incertidumbre política representa el mayor problema. Además, el Barómetro de este año mide otro factor de riesgo que no existía en la edición anterior: el Brexit. Así, el 37% de los encuestados con actividades en Europa reconoce que el panorama en la Unión es una amenaza para el desarrollo de sus negocios en los próximos meses.

Que las empresas familiares estén a disgusto con el papel que están jugando nuestros gobernantes es harto preocupante. Este colectivo empresarial representa nada menos que el 89% del total en España. Da empleo a 6,5 millones de personas y genera en torno al 57% del PIB del sector privado. Buena parte de ellos teme que «el escenario de indefinición política pueda afectar a la situación futura de su empresa».

Según los datos recopilados por KPMG, el resto de desafíos son la creciente competencia (así lo cree el 47% de los empresarios), la disminución de la rentabilidad (35%), las dificultades para contratar personal cualificado (23%) o los cambios regulatorios (17%). De las respuestas sobresale un signo positivo: el acceso a la financiación ocupa el último puesto entre las preocupaciones. El 84% de los encuestados declara no haber tenido problemas para obtener crédito este año. Un dato significativo y alentador para la economía española, que sufrió un cerrozajo crediticio en los peores años de la crisis.

Hay otro dato esperanzador, en comparación con las encuestas de hace unos años. Las empresas familiares vuelven a mostrar confianza en el futuro. Siete de cada 10 directivos españoles expresan una opinión positiva o muy positiva acerca de la situación económica en los próximos 12 meses. La confianza se sustenta en los buenos resultados alcanzados en 2016 en términos de empleo, facturación e internacionalización. El 75% de las empresas familiares declara hacer aumentado sus ventas, frente al 70% de 2015, mientras que sólo un 11% asegura que ha reducido la facturación. La mayoría atribuye el incremento a la mayor demanda, otra muestra tangible de que la recuperación económica se está afianzando.

¿Cuáles son las recetas para seguir creciendo? Un tercio de los empresarios familiares afirman que la reducción de los costes laborales no salariales (o sea, las contribuciones a la Seguridad Social) y una menor carga impositiva contribuirían a fortalecer sus balances. En la lista de deseos figuran también la limitación de la burocracia, la simplificación de la normativa fiscal, el mayor acceso a la financiación y el desarrollo de las infraestructuras.