Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia de EEUU, va por delante de Donald Trump en las encuestas, aunque su ventaja sobre el millonario se ha estrechado. ¿Qué consecuencias podría tener el resultado electoral, así como toda la encendida retórica política, para la economía mundial y los mercados financieros? ¿Está aumentando la inquietud entre los inversores? ¿Es hora de que los inversores ajusten las exposiciones de sus carteras?

Cuando hablamos con los inversores dentro y fuera de EEUU, las elecciones presidenciales son casi siempre lo que más les preocupa. La primera advertencia que hacemos a los inversores es que las diferencias en las propuestas antes de las elecciones son siempre más grandes que las diferencias prácticas después de las elecciones; en este sentido, un gobierno dividido —un presidente de un partido y un Congreso controlado por otro partido— garantiza que el poder ejecutivo únicamente consiga una pequeña parte de lo que quiere. En general, eso significa que los inversores suelen dar demasiada importancia a los resultados electorales cuando piensan en cómo podrían evolucionar sus carteras. Aventurar que una victoria de la Sra. Clinton será negativa para los valores del sector sanitario o que el Sr. Trump será bueno para las empresas de defensa/militares no es la mejor forma de crear una cartera duradera.

En segundo lugar, todavía queda mucho tiempo. Debido a la aritmética del Colegio Electoral y su ventaja en recaudación de fondos y organización, la Sra. Clinton parece ser la favorita para ganar, pero para eso faltan varias semanas. Todavía queda un debate por celebrarse y, con estos dos candidatos, las semanas finales ofrecen unas probabilidades mayores de lo normal de que estallen nuevas bombas informativas (tal vez algo relacionado con las declaraciones de impuestos de Donald o los correos electrónicos desaparecidos de Hillary).

Seguiremos intentando por deporte hacer pronósticos sobre el resultado, como todo el mundo, pero si el Brexit nos ha enseñado algo, es que apostar con la creencia generalizada puede ser peligroso. Todavía se desconocen muchas variables, como el ganador de las elecciones, la composición del Congreso o cómo se convertirán las propuestas en políticas, por lo que las implicaciones a largo plazo para los mercados son inciertas. Lo que es seguro es que ningún candidato ha presentado una política favorable al crecimiento que sea convincente y que pueda dar impulso a la actividad económica o a las bolsas.

Con independencia de quién gane, el bloqueo existente en Washington no dará lugar a grandes cambios en las políticas públicas, aunque es posible que se apruebe una reforma moderada de la fiscalidad de las empresas. Aunque las implicaciones a largo para las rentabilidades son inciertas, seguimos creyendo que la condición de recién llegado de Donald Trump y su falta de trayectoria política le convertirían en una fuente de mayor volatilidad a corto plazo.

 

Más de 180 años de irrelevancia

Si se analiza la historia de los presidentes estadounidenses durante más de 180 años, se aprecia que el mandatario electo nunca ha tenido una gran incidencia en los mercados financieros. A más largo plazo, una vez pasada la agitación que puede sobrevenir en caso de sorpresa electoral, las políticas del presidente han tenido escasa relevancia para la evolución de los mercados.

La historia también nos muestra que la volatilidad media del mercado actual es aproximadamente la misma que a comienzos del siglo XIX, a finales del XIX, a comienzos del XX, a mediados del XX, en el periodo de postguerra, etc. Los presidentes estadounidenses no suelen, pues, determinar la evolución de los mercados financieros, pero eso es algo que a las personas les cuesta realmente entender, ya que piensan que estas elecciones que se celebran cada cuatro años son extremadamente importantes y tienen profundas consecuencias para todos los aspectos de sus vidas. No obstante, la historia, insistimos, dice otra cosa en lo que respecta a los mercados.

Tanto si gana Clinton como Trump, somos optimistas en el sentido de que veremos algunas reformas productivas en el gasto público que estimularán el crecimiento económico en EEUU. No hace falta mucho para que sean «productivas»: se puede recortar el impuesto de sociedades, elevar ligeramente la inversión en infraestructuras… A fin de cuentas, ningún político sale reelegido si la economía no crece. Por lo tanto, creo que vamos a ver una expansión de la economía.

Este año electoral sigue siendo bastante entretenido y fantástico para las televisiones y los medios de comunicación. Todos deberíamos grabar Saturday Night Live desde ahora hasta noviembre. Probablemente sean los mejores programas de todos los tiempos, pero no creo que eso les importe a los mercados. Yo le digo a la gente que no haga caso, pero va a ser realmente muy difícil no prestar atención.


 

David F. Lafferty, CFA, con más de 20 años de experiencia en la industria de gestión de activos, es estratega jefe de mercados de Natixis Global AM. Es responsable del equipo que analiza tendencias de mercado, trabaja con las carteras de las afiliadas y los equipos gestores para desarrollar soluciones de inversión innovadoras. Lleva en la compañía desde 2004 y previamente trabajó en State Street Research y MetLife.

Chris D. Wallis, CFA, con 23 años de experiencia en la industria de gestión de activos, es consejero delegado, director de inversiones y gestor de Vaughan Nelson, gestora afiliada a Natixis Global AM. También está al frente del equipo de research en la firma. Lleva 17 años en Vaughan Nelson y anteriormente trabajó en Simmons & Company International y Coopers & Lybrand.