Un nuevo actor entra con fuerza en los mercados de deuda. Arabia Saudí prepara su estreno con la venta de 17.500 millones de dólares (cerca de 16.000 millones de euros) en bonos con duraciones de cinco, diez y treinta años. El reino protagonizaría así el mayor debut en los mercados internacionales de deuda de un país de Oriente Medio y la mayor venta de bonos de un país emergente, superando la venta de 16.500 millones de dólares que realizó Argentina el pasado abril.

Arabia Saudí completa, de este modo, una nueva fase en su ambicioso plan de reconversión económica. El hundimiento de los precios del petróleo, iniciado en el verano de 2014, y que ha reducido en más de la mitad la cotización del barril de crudo, ha supuesto un golpe de dimensiones considerables para uno de los países con las mayores reservas del considerado oro negro.

Esta coyuntura ha propiciado una caída del PIB nominal de la economía saudita superior al 14% desde 2014, el déficit presupuestario se ha elevado a máximos en más de dos décadas (al 13,5%), la deuda pública se ha duplicado en los primeros ocho meses de 2016 y las reservas de divisas se han reducido en unos 170.000 millones de dólares.

Moody’s otorga al país un ráting de ‘A1’, cuatro escalones superior a la calificación que da a España

El país ha sufrido una sucesión de rebajas de ráting, conforme «una combinación de menor crecimiento, el aumento de los niveles de deuda -aunque desde una base limitada- y unos colchones domésticos y externos relativamente menores que antes dejan al reino menos bien posicionado para capear crisis futuras», según observan en Moody’s, donde le otorgan una calificación de A1 (cuatro escalones por encima del de España).

Todo esto, sin embargo, no ha resultado un impedimento para que el estreno de Arabia Saudí en los mercados de deuda sea todo un éxito. La demanda de los títulos saudíes ha multiplicado por 3,8 veces el montante finalmente emitido, al situarse en torno a los 67.000 millones de dólares, según fuentes consultadas por Financial Times.

Aunque en un principio, la guía de precios situaba la rentabilidad de los títulos entre 160 y 235 puntos básicos por encima de los mismos plazos de la deuda de EEUU, todo parece indicar que el resultado final se situará por debajo, como sugerían algunos expertos en las horas previas a la venta. Las rentabilidades estimadas se sitúan en el 2,63% para los bonos a cinco años; el 3,44%, a diez años; y el 4,64% a treinta años. Estos tipos suponen una prima frente a las rentabilidades que ofrecen países como Qatar, cuyo bono a 10 años renta alrededor del 3%.

Para convencer a los inversores, los funcionarios saudíes han protagonizado en los últimos días una gira internacional en la que han expuesto las líneas maestras del plan de reforma económico en que se halla inmerso el país, para reducir su dependencia de los ingresos petrolíferos y alcanzar un equilibrio fiscal en 2020.

Bonos emergentes

En cualquier caso, no parece preciso que el Tesoro saudí agudice su poder de seducción para lograr el interés inversor. En un escenario en el que la deuda soberana de los países desarrollados presenta rentabilidades nimias -y, en muchos casos, negativas- el apetito del mercado por la deuda emergente, que ofrece mayores rendimientos, ha ido en aumento. Hasta el punto de que JPMorgan prevé que estas economías vendan bonos en 2016 por un monto récord superior a los 125.000 millones de dólares.

Este apetito inversor resulta especialmente provechoso para Arabia Saudí y los países de su entorno en el escenario actual, ya que según la agencia de ráting S&P, las seis economías que componen el Consejo de Cooperación del Golfo, entre las que se incluye el reino saudí, deben emitir unos 560.000 millones de bonos en los próximos cuatro años para sufragar los déficits presupuestarios ocasionados por la caída del crudo.

El estreno de Arabia Saudí puede representar el primer paso en la carrera de los países de Oriente Medio por conquistar los mercados internacionales de deuda.