Los mercados de deuda van camino de cerrar el que sería su peor mes en más de dos años. Las ventas de bonos soberanos han sido una constante a lo largo de todo octubre y, lejos de mitigarse, parecen ir a más en las últimas jornadas. Este jueves, sin ir más lejos, los títulos a diez años de Alemania, Francia, Italia y España, entre otros, registraron repuntes de rentabilidad (que evoluciona de forma inversa al precio) próximos a los 10 puntos básicos. Una situación que se repitió fuera de la eurozona, con los bonos británicos y suizos experimentando movimientos similares y los de EEUU incrementando su rentabilidad cinco puntos básicos.

El movimiento ha sido tan pronunciado que, actualmente, todos los bonos alemanes a plazos de cinco años en adelante son elegibles por el BCE, es decir, presentan rentabilidades superiores al -0,4%. El bono germano a 5 años no mostraba intereses tan elevados desde principios del pasado junio. De este modo, los temores a que el BCE se quede sin bonos germanos disponibles para sus compras se han reducido drásticamente.

El bono alemán a 5 años registra rentabilidades superiores al -0,4% por primera vez desde principios de junio

Las ventas de la deuda responden a diversos factores, como las dudas sobre el futuro de los estímulos monetarios, ante la previsible subida de tipos en EEUU y la posibilidad de que las políticas de estímulos extraordinarios empiecen a revertirse en otras regiones, y el incipiente repunte de la inflación a nivel global. «Es una combinación de mejor crecimiento económico y cambio de expectativas sobre el futuro de las políticas monetarias», apunta Gary Pollack, responsable de negociación de renta fija en Deutsche Bank Wealth Management, quien añade que «los inversores están reduciendo sus expectativas de adicionales estímulos por parte de los bancos centrales», según recoge Bloomberg.

El declive de los bonos se inició a principios de mes con las noticias que apuntaban a que el BCE estaría planteándose una paulatina retirada de las compras de bonos, en un momento indeterminado. Aunque el presidente del banco central, Mario Draghi, afirmó la semana pasada que esta opción no se ha debatido, los inversores siguen considerando que el inicio de la retirada puede estar más próximo de lo que se pensaba.

En ese escenario, el interés del bono español ha alcanzado el 1,23%, una cota sobre la que no se situaba desde el pasado julio. A lo largo de octubre la rentabilidad se ha elevado 36 puntos básicos. Con todo, Javier Domínguez, socio director de Auriga Global Investors, defiende que «es importante que el diferencial con Alemania se ha mantenido estable». Y de hecho, considera que entrar a estos niveles en el bono español puede ser interesante, ya que con la formación de gobierno y la mejora del paro no sería descartable una próxima subida del ráting del país.

Sin embargo, los últimos movimientos en el mercado de bonos han despertado una creciente inquietud entre los inversores. La última encuesta entre gestores de Bank of America Merrill Lynch evidencia que un pinchazo en los mercados de deuda ha llegado a ser la segunda mayor inquietud entre los inversores.

Temor a una burbuja

Después de años de una notable intervención por parte de los bancos centrales, los precios de la deuda pública han alcanzado niveles sin precedentes -con alrededor de 10 billones de euros en bonos cotizando en negativo-, hasta el punto de que cada vez más voces han alertado de la creación de una peligrosa burbuja. A partir de esta consideración, la posibilidad de que una retirada de los estímulos desencadene una crisis resulta evidente.

Los expertos advierten de que, a los niveles actuales, un repunte moderado de las rentabilidades encierra el potencial de generar pérdidas considerables a los bonistas, que han asumido inversiones cada vez más arriesgadas. Los analistas de Goldman Sachs estiman que un repunte de las rentabilidades de tan sólo un punto porcentual supondría unas pérdidas superiores a un billón de dólares (917.000 millones de euros) en el índice estadounidense Bloomberg Barclays U.S. Aggregate. El potencial de pérdidas es igualmente elevado en los mercados de deuda europeos.

«Una corrección no sólo provocaría intensas pérdidas entre muchos inversores, entre ellos algunos sistémicos como aseguradoras y bancos, sino que presentaría enormes consecuencias negativas en la valoración del resto de activos (bonos corporativos, bolsas y activos reales)», comentaba esta semana el socio y economista jefe de Arcano, Ignacio de la Torre.

Un aumento brusco de los intereses puede causar pérdidas millonarias a aseguradoras y bancos

Para De la Torre, como para la mayor parte de las firmas de análisis, el escenario más probable es que los bancos centrales sabrán manejar la situación, con una retirada gradual de los estímulos que permitirá un ajuste poco convulso. Pero lo cierto es que hasta los propios banqueros centrales reconocen los riesgos que se derivan de sus medidas. Por ejemplo, una hipotética aceleración de la inflación, por encima de las previsiones, podría reducir de forma considerable su margen para gestionar el riesgo.

La agencia Fitch contempla en sus previsiones para los próximos ejercicios la opción de un «shock externo que resulte en un incremento de las expectativas de inflación y un pronunciamiento de la curva de tipos. Esto puede resultar en una pérdida de confianza y volatilidad, ya que los inversores buscan salir antes del ajuste del banco central».

Este escenario encierra, además, inquietantes implicaciones de tipo político. Desde Natixis señalaban recientemente que un incremento sostenido de las rentabilidades en la eurozona podría poner en cuestión la solvencia de algunos países y los analistas de Bank of America Merrill Lynch observaban que los mayores costes de financiación podrían obligar a países como Italia o España a retomar la senda de la austeridad, lo que podría complicar aún más su situación política.