Telefónica, Iberdrola y Gas Natural son los grandes vencedores en España del programa de compra de deuda corporativa del Banco Central Europeo (BCE). Cinco meses después de que la institución que preside Mario Draghi comenzara a adquirir bonos de empresas, estas tres compañías acaparan más de la mitad de los títulos españoles que el BCE ha incorporado a su cartera.

En total, el banco central ha adquirido a través del Banco de España -las compras las ejecutan seis bancos centrales nacionales, repartidos por regiones- 66 referencias emitidas por empresas españolas, según los registros ofrecidos por el supervisor español. De éstas 37 corresponden a bonos de Telefónica, Iberdrola y Gas Natural. La operadora, encabeza el listado, con 15 referencias incluidas en la cesta del BCE, mientras que la eléctrica y la gasista comparten el segundo escalón, ya que cada una ha visto cómo 11 de sus títulos de deuda se han beneficiado ya de las compras de la institución.

Telefónica, con quince referencias, encabeza una lista en la que están incluidas otras trece empresas españolas

El predominio de estas compañías en el listado no representa una sorpresa, puesto que son las compañías españolas con mayor volumen de deuda emitida que cumple con los requisitos para ser adquirida por el BCE. De hecho, cuando se anunció el plan, el pasado marzo, dos tercios de los títulos elegibles en el programa pertenecían a Telefónica, Gas Natural e Iberdrola, pero el aumento de la oferta desde entonces ha reducido su cuota.

La institución que preside Mario Draghi comenzó a adquirir deuda de empresas no financieras residentes en la zona euro el pasado junio, con la intención de rebajar los costes de financiación y, de este modo, incentivar la inversión en la región. En este periodo, la institución ha invertido 40.356 millones de euros en estos activos, lo que representa algo más de 8.000 millones al mes.

La mitad de la oferta

El BCE no desglosa que parte de este dinero ha ido destinada a cada país ni a cada uno de los títulos que mantiene en su cartera. Los 66 bonos de empresas españolas que ya ha incluido entre sus compras contabilizan un monto total en circulación cercano a los 50.000 millones de euros y, según cálculos de Bank of America Merrill Lynch, representan un 52% de todos los bonos españoles elegibles por el banco central. Este porcentaje sólo es superado por los casos de Alemania, Bélgica e Italia.

Además de Telefónica, Iberdrola y Gas Natural, otras once empresas españolas se han beneficiado ya de las compras del BCE. Repsol, con seis referencias en el listado, y Enagás, con cinco, son otras de las compañías con un peso relevante en la cesta de la compra de Draghi, de la que también forman parte Red Eléctrica, Abertis, Ferrovial, Merlin, Dia, Redexis, Mapfre, Amadeus y Cellnex.

El impacto de las compras del BCE ha sido notorio, principalmente, en la rebaja de los costes de financiación de las empresas, que han caído a mínimos históricos. En el mercado secundario, incluso, una elevada proporción de títulos corporativos ha alcanzado rentabilidades negativas, un fenómeno que, en el caso de España, se extiende al 9% de los bonos calificados con grado de inversión, según los datos de Bank of America Merrill Lynch.

El BCE ya ha comprado más de la mitad de los bonos de empresas españolas que cumplen los requisitos del ‘QE’

Este escenario ha favorecido un creciente interés de las empresas por financiarse en los mercados. Sólo en España, hasta finales de octubre, las emisiones corporativas alcanzaban un volumen superior a los 20.000 millones de euros, lo que representa el registro más elevado desde 2013, según datos de Dealogic. En este aspecto, Telefónica ha sido uno de los más activos, al vender a lo largo del año 5.750 millones de euros, lo que le sitúa en el top ten de las empresas europeas que más deuda han emitido en el ejercicio.

Esta tendencia podría, incluso, intensificarse en los próximos trimestres. Bank of America estima que las emisiones de bonos en euros con grado de inversión aumentarán en 2017 un 10%, hasta alrededor de 450.000 millones. Ante esta perspectiva, y atendiendo a las rentabilidades cada vez más bajas que ofrecen estos títulos, el banco estadounidense no descarta que el BCE se vea obligado a intensificar sus compras de deuda de empresas, para suplir una previsible retirada de otros inversores.