Antes de la victoria de Donald Trump en las presidenciales estadounidenses, ACS ha consolidado su resultado los nueve primeros meses de 2016 en EEUU, un país que, junto con Canadá, ha sido clave en el aumento global de ventas y beneficios del grupo presidido por Florentino Pérez. Las ventas de enero a octubre ascienden a 23.371 millones de euros, un 5,3% más que en 2015.

La mejoría de ventas es solo en términos comparables, es decir, «sin considerar el efecto del tipo de cambio y la venta de activos de energía renovable en el primer trimestre de 2015», explica ACS en un comunicado. Los beneficios netos también suben, pero más moderados: éstos fueron de 570 millones, un 2,4% más que el año pasado.

Que no se hayan incrementado todavía más los beneficios y las ventas «se debe principalmente», dice la firma, «a la actividad de construcción, afectada por la menor actividad en España y por la terminación en Australia de grandes proyectos de gas natural licuado».

Si el republicano outsider Donald Trump es visto como el próximo presidente proteccionista, ACS tiene que tomar nota: el 46% de sus ventas proceden de Norteamérica, en el que el país estadounidense juega un papel capital. El resto de ventas vienen de Europa (un 22%), Australia (un 15%), Asia (un 10%), América del Sur (un 6%) y África (el restante 1%).

El Ebitda de ACS fue en ese periodo de 1.513 millones de euros, disminuyendo un 2,2% con relación a 2015. Y en el episodio de deuda la cosa mejoró sustancialmente para ACS. «La deuda neta del Grupo», reza el comunicado, «se sitúa en 2.751 millones de euros, 1.129 millones de euros inferior al dato de septiembre de 2015, equivalente a una reducción del 29,1%».

La mejora en los flujos de fondos operativos de todas las actividades y el acuerdo de venta de Urbaser, cuya deuda neta alcanzaba los 742 millones de euros, están entre las principales causas de la reducción del endeudamiento de ACS.