BBVA pone en venta BBVA Global Wealth, su unidad de banca privada en Suiza, que, actualmente, cuenta con 5.000 millones de euros en activos bajo gestión, según han confirmado a El Independiente fuentes conocedoras de la operación.

El banco de inversión Rothschild sería el encargado de buscar un comprador para la filial del banco que preside Francisco González y ya habría contactado con potenciales interesados, según las mismas fuentes. BBVA ha declinado hacer comentarios al respecto.

La entidad da un paso más en su estrategia de salir de mercados offshore (paraísos fiscales). Aunque Suiza dejó de figurar en la lista negra de paraísos fiscales en 2009, la presencia de la banca privada en este mercado suele generar controversia por la cuestionada transparencia fiscal.

La división helvética, con oficina en Zurich, está liderada por Alfonso Gómez desde 2014 y depende, en última instancia, de Paloma Piqueras, directora de la división de gestión de activos del grupo.

Si se concreta la operación, supondría la retirada del banco de un mercado en el punto de mira de los reguladores por su consideración de paraíso fiscal. BBVA ya salió a finales de 2013 de Panamá al vender el 98,9% que tenía en BBVA Panamá al grupo colombiano Aval por 645 millones de dólares (472 millones de euros al tipo cambio de ese momento).

Dentro de los considerados centros financieros offshore, BBVA cuenta con dos sucursales bancarias domiciliadas en Islas Caimán que se dedican a actividades de banca corporativa, pero no presta servicios de gestión de grandes patrimonios. Estas oficinas, abiertas mientras se mantengan vivas varias emisiones de deuda domiciliadas allí, se cerrarán cuando venzan estos productos. 

Multa a la filial helvética por evasión fiscal

La creciente presión por parte de los reguladores sobre la evasión fiscal es una de las principales razones que mueve a la banca privada, especializada en la gestión de grandes fortunas, a cambiar su modelo de negocio. Un mayor control se traduce en sanciones.

La filial suiza de BBVA pactó a finales del año pasado, con el Departamento de Justicia de EEUU, el pago de una multa de unos 10 millones de dólares para cerrar una investigación en torno a prácticas tributarias dudosas. El acuerdo formaba parte de una investigación global, realizada por EEUU, que acusaba a varias entidades por colaborar presuntamente con contribuyentes norteamericanos en la evasión de impuestos, utilizando las leyes de secreto bancario de Suiza para ocultar activos.

Según un comunicado que hizo público el Departamento de Justicia de EEUU, «BBVA Suiza ofrecía una variedad de servicios bancarios tradicionalmente suizos que ayudaron y permitieron a algunos de sus clientes de EEUU a esconder sus cuentas e ingresos, presentar declaraciones falsas de impuestos y evadir sus obligaciones fiscales».

La misma nota apunta que BBVA permitió a cuatro grupos de contribuyentes estadounidenses mantener seis cuentas, que tenían valores de Estados Unidos en el nombre de seis «estructuras extranjeras», específicamente, corporaciones de Panamá y las Islas Vírgenes Británicas.

Cambio de modelo de negocio

El negocio de la banca privada, ejercida desde regiones que tradicionalmente han ofrecido ventajas fiscales, está de capa caída, y los flujos de repatriación de capitales a Europa y EEUU son crecientes. Ante esta coyuntura, las entidades especializadas en la gestión patrimonial llevan años revisando sus actividades en estos mercados. Muchas de ellas, como BBVA, optan por retirarse paulatinamente de estas plazas.

Suiza, pese a que en los últimos años ha perdido brillo ante el fin del secreto bancario, sigue siendo el principal centro offshore del mundo, acaparando casi el 25% de la riqueza a nivel mundial que se gestiona fuera de su país de origen, según el informe Global Wealth 2016:Navigating the New Client Landscape de la consultora Boston Consulting Group.

El documento señala que en 2015 la riqueza privada en centros offshore creció sólo un 3% -muy por debajo del riqueza financiera privada mundial, que aumentó un 5,2%-, hasta casi 10 billones de dólares.

La firma explica que un factor clave que explicaría este menor crecimiento fue la repatriación de los bienes en el extranjero por los inversores en los mercados desarrollados. De hecho, apunta que la riqueza offshore de inversores de EEUU, Europa Occidental y Japón se redujo en más de un 3% en 2015, frente al auge de centros como Hong Kong o Singapur, con crecimientos del 10% el año pasado.