La noticia del próximo relevo de Ángel Ron en la presidencia de Banco Popular ha sido recibida con evidente optimismo por parte de los inversores. Las acciones del banco registran en los primeros compases de la sesión de este jueves, avances superiores al 10%, en lo que supone su mayor subida desde el pasado marzo y la segunda mayor desde 2012.

El movimiento se producía, además, con un volumen importante, ya que a media sesión se habían movido más de 85 millones de acciones, un 57% por encima de su media reciente.

El valor ya había mostrado el miércoles un optimismo inusitado en las últimas semanas, al repuntar más de un 5%, lo que muchos expertos achacan a la especulación en el mercado sobre este cambio en la cúpula de la entidad.

La labor de Ron había sido crecientemente cuestionada desde que el pasado mayo el banco anunció una ampliación de capital por valor de 2.500 millones de euros, que se unía a otra de un montante similar que Popular ejecutó a finales de 2013. «El banco ha destruido mucho valor para el accionista y ha generado desconfianza entre los inversores, que veían necesario un relevo en la dirección», explica Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Banco Popular ha estado muy presionado en bolsa a lo largo de 2016, registrando descensos superiores al 66%, que han situado al banco en los niveles más bajos de su historia, con un valor apenas superior a los 3.700 millones de euros. El lastre de los activos inmobiliarios ha pesado con fuerza en la marcha del banco.

Para enderezar el rumbo, Popular anunció, tras la ampliación de capital del pasado mayo, un plan estratégico, para sanear su balance, sacando del mismo unos 15.000 millones de euros en activos problemáticos, pero la medida no ha logrado generar confianza entre los inversores, que han dejado claras sus dudas sobre el cumplimiento del mismo.

La llegada de Emilio Saracho, un directivo con amplia experiencia en el sector, es bien vista sobre el parqué. Como observa Álvarez, «los objetivos del plan estratégico son muy ambiciosos esté quien esté al frente de la entidad, pero la llegada de un nuevo presidente puede generar mayor credibilidad y visibilidad sobre el mismo».

Así, la analista no descarta que las acciones de Banco Popular mantengan una inercia positiva en el corto plazo. Un movimiento que puede verse reforzado si se produce el cierre de apuestas bajistas sobre el valor, que han alcanzado en las últimas semanas máximos históricos, tras multiplicarse por cuatro desde el verano.