Donald Trump convirtió las amenazas a los grandes grupos empresariales estadounidenses para que produzcan en el país en uno de los pilares de su campaña presidencial. Y ahora, ya como presidente electo y con Twitter como altavoz, ha intensificado esas advertencias, haciéndolas más intimidatorias… y empiezan a dar sus frutos.

«General Motors está enviando el modelo de Chevy Cruze que fabrica en México a los concesionarios estadounidenses sin pagar aranceles. Fabrícalo en Estados Unidos o paga un gran arancel”, publicó Trump en su cuenta tuitera de buena mañana. Una amenaza directa a uno de los gigantes del motor norteamericano que supone un paso más en la escalada del futuro presidente para conseguir que el sector deje de trasladar parte de la producción fuera de EEUU y que las empresas creen empleos en el país.

La primera gran victoria de las amenazas de Trump llegaba apenas unas horas después. Ford, otro de los grandes grupos automovilísticos, anunciaba que cancelaba la construcción de una nueva planta en México en la que pretendía invertir 1.600 millones de dólares (unos 1.540 millones de euros) y también su decisión de invertir 700 millones en una de sus factorías estadounidenses para producir allí vehículos eléctricos y autónomos.

Las amenazas de Trump no eran nuevas. El pasado septiembre, el entonces candidato republicano ya amenazó directamente a Ford con imponer unos aranceles de 35% a los vehículos que se iban a producir en la futura planta mexicana de San Luis de Potosí, ahora cancelada.

Ford cancela una inversión de 1.500 millones en México y destinará parte a una planta en EEUU

Ya entonces Trump aseguró que si llegaba a la Casa Blanca impediría ese proyecto porque, según su argumentario de campaña, supondría la eliminación de empleos en EEUU. “¿Sabes lo que va a pasar? Que nunca se van a ir a México”, dijo entonces el candidato.

El presidente de Ford, Mark Fields, ha intentado desmentir que la decisión de anular la inversión en México sea parte de un acuerdo con Trump o que la compañía se haya plegado a los avisos del futuro inquilino de la Casa Blanca. “No hemos llegado a un acuerdo con Trump. Lo hemos hecho porque es mejor para nuestro negocio”, ha subrayado.

A pesar de que la compañía ya no levantará la nueva factoría, que iba a destinarse al ensamblaje de la futura versión del Ford Focus, el grupo mantiene su plan de trasladar a México la producción del futuro modelo. En vez de en la ahora desahuciada planta de San Luis de Potosí, lo hará en la de Hermosillo, con lo que la compañía se aprovechará de los muy inferiores costes laborales mexicanos.