El plan del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que las grandes empresas norteamericanas fabriquen en suelo patrio puede comenzar antes de lo que el neoyorquino esperaba. Y podría ser la mayor de todas la que de el primer paso.

Foxconn, que pasa por ser el mayor proveedor de Apple, está muy cerca de poner en marcha un plan por valor de 7.000 millones de dólares, más de 6.500 millones de euros, para trasladar buena parte de su producción desde China hasta Estados Unidos.

La firma asiática tiene su mayor centro de producción en Longhua Town, cerca de Shenzen, y tiene tal magnitud que es conocida como Foxconn City. Está formada por más de tres kilómetros cuadrados de superficie, cuenta con 15 fábricas, un hospital e incluso un canal de televisión propio. Se habla incluso de que han llegado a tener más de 450.000 empleados trabajando en esta urbe improvisada.

Foxconn planea ahora trasladar una parte de su negocio al estado de Pennsylvania, en la costa este del país, que tiene a Pittsburg y Philadelphia como ciudades más importantes. Si todo va según lo que planea la firma de Terry Gou podría abrir una fábrica que daría trabajo a entre 30.000 y 50.000 personas.

Trump ganó el estado de Pennsylvania para el partido republicano en las pasadas elecciones, por primera vez desde que hiciera lo propio George Bush padre en el año 1988.

Evidentemente, Foxconn va a poner ciertas condiciones para crear un centro de trabajo de esa magnitud. Gou ya ha avisado de que las autoridades norteamericanas tendrán que conceder ciertas ventajas fiscales, además de ceder el suelo sobre el que erigir la fábrica. Ahora mismo la compañía ya cuenta con una buena lista de ayudas financieras por parte de China, sobre todo a través de reducciones de impuestos.

Proteccionismo «inevitable»

«Ahora mismo Pennsylvania está muy activa» ha afirmado Gou, según recoge The Verge. «Tengo que decirle a otros estados interesados que deben darse prisa. De no ser así, continuaremos con el plan y firmaremos con ellos», ha asegurado.

El propio Gou ha declarado que el giro proteccionista que pretende darle Trump a la economía es «inevitable» pero pone en duda que los usuarios estadounidenses, y por ende los de todo el mundo, estén muy por la labor de asumir el coste que supondría producir dispositivos como el iPhone en suelo norteamericano. Según las previsiones hechas por Apple, los costes se dispararían un 50% si cada smartphone de la compañía se hiciera en casa.

Según informa Bloomberg, en las instalaciones también habría un centro de producción de la firma japonesa Sharp, que desde el pasado mes de marzo ha pasado a formar parte del entramado de Foxconn tras una operación valorada en 3.500 millones de dólares, unos 3.200 millones de euros.

Este posible traslado ya aparecía en el dossier que la japonesa Softbank presentó dentro de su plan para invertir 50.000 millones de dólares, más de 46.000 millones de euros, en tierras norteamericanas que Donald Trump anunció a bombo y platillo en el mes de diciembre, durante la campaña electoral.

«Señoras y señores, este es Masa de Softbank. Acabamos de acordar que va a invertir 50.000 millones en Estados Unidos y que va a crear 50.000 trabajos», dijo Trump en medio del hall de su Trump Tower. Ese tal Masa al que se refería el entonces candidato republicano no es otro que Masayoshi Son, uno de los más altos directivos de Softbank.

Lo cierto es que Trump ya prometió en sus actos de campaña en Pennsylvania que haría un esfuerzo para aumentar los puestos de trabajo en una zona muy industrial, algo que sin duda dio sus frutos. Ahora tendrá que cumplir, aunque es muy probable que tenga que ser un gigante chino, el país más denostado por Trump, el que acabe cumpliendo la promesa por él.