La crisis ha sido dura, pero más para los jóvenes y los hogares con rentas más bajas que para los más ricos y los de mayores tramos de edad. Lo demuestra la Encuesta financiera de las familias que ha publicado este martes el Banco de España.

El estudio, el único en España que permite poner en relación la deuda de los hogares, con sus rentas, activos y su riqueza, ofrece datos de la evolución de estado financieros de las familias entre 2011 y 2014, en los años de la segunda recesión y la antesala de la recuperación económica.

“Es una estadística”, ha indicado el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Y los datos no mienten. En términos de riqueza neta, que recoge el valor tanto de activos reales, entre los que destaca la vivienda, como financieros, la riqueza mediana (el valor central entre los extremos, que elimina las distorsiones de los percentiles más altos) se redujo en un 22,1% entre esos años de manera generalizada, hasta 119.400 euros.

Pero hubo dos excepciones: los hogares en los que los cabezas de familia tenían entre 65 y 74 años  (supera los 200.000 euros) y aquellos con más renta. Por el contrario, los grandes damnificados del lado de las reducciones fueron los más jóvenes y los hogares con menor nivel de riqueza.

El efecto pobreza el precio de la vivienda

Ello se debe a que el principal activo de las familias con menores rentas es la vivienda, cuyo precio se redujo en aquellos años en más de un 15%. Por su parte, las rentas más altas acaparan los activos financieros, que se vieron aupados por un incremento de los beneficios en esos años. De hecho, las ganancias del Ibex 35 se dispararon un 20% entre 2011 y 2014.

Además, las altas tasas de paro juvenil supusieron un menor acceso de este colectivo a la vivienda. Ello se refleja en que el peso de la vivienda principal en la riqueza de los hogares pasó del 51,2% al 46%, con especial incidencia entre los hogares más jóvenes. Por el contrario, los activos financieros representaban en 2014 el 19,8% del valor de los activos totales, 4,4 puntos porcentuales más que en 2011, proporción que se incrementa la aumentar la renta.

En los que se refiere a la renta mediana, que incluye salarios y rentas no laborales, se situó en 22.700 millones de euros en 2014, un 9,7% menos que en 2011. En este caso, los mayores descensos se localizaron en los mayores tramos de renta, no por las diferencias en las rentas salariales, sino por una disminución de aquellas que provienen del ámbito extra laboral. Sin embargo, se observa que los jóvenes se vuelven a llevar la peor parte (-22,5%), mientras que solo ven aumentar la renta mediana los hogares mayores de 64 años.

Por último, la deuda del conjunto de los hogares representó el 12,5% del valor de sus activos en 2014. De ella, el 68,6% estaba motivada por la compra de la vivienda principal, un porcentaje que aumenta en la parte baja de la distribución de la riqueza. Por ello, el incremento del endeudamiento fue más importante para los hogares en el tramo inferior de la distribución de la renta. En este caso, los datos tienen una particularidad, y es la caída del porcentaje de hogares menores de 35 años que tienen deuda, del 19% en el caso de la asociada a la compra de vivienda principal.