De la retórica a los hechos. Las amenazas lanzadas por Donald Trump hacia México a lo largo de la campaña electoral no han tardado en plasmarse en realidades una vez que el nuevo presidente de los Estados Unidos ha hecho su entrada en la Casa Blanca.

Su orden de empezar los trámites para levantar un muro en la frontera con México y la posterior cancelación de su encuentro con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto -tras advertirle de que su visita no tenía sentido si no estaba dispuesto a pagar el citado muro- han representado las primeras muestras de Trump de que no pretende matizar sus posturas encontradas contra su vecino del sur.

La actitud de Trump representa una amenaza de calado para la economía de México, que tiene en Estados Unidos al destinatario de hasta un 80% de sus exportaciones. Y la moneda mexicana, el peso, volvía a evidenciar este jueves las preocupaciones de los inversores, al retroceder cerca de un 1% frente al dólar, con lo que la divisa estadounidense ascendía a niveles superiores a los 21 pesos. Desde las elecciones, el pasado 8 de noviembre, la moneda mexicana ha perdido más de un 15% de su valor.

Los problemas de la economía mexicana suponen un evidente problema para las empresas españolas con negocios en el país. Entre las empresas españolas con mayor presencia en México destacan BBVA y Santander. De hecho, Ana Botín, presidenta de Santander, hizo alusiones al impacto que pueden tener las políticas de Trump en la economía azteca, el miércoles durante la presentación de resultados de 2016.

La ejecutiva reconoció que la presidencia de Estados Unidos puede afectar al tipo de cambio del peso, aunque la economía mexicana lo hará muy bien porque «cuenta con grandes fortalezas».

Botín destacó que, en los últimos años, México, que supone un 8% del beneficio del grupo, ha hecho reformas estructurales importantes y mantiene, además de con Estados Unidos, acuerdos comerciales con otros 40 países, lo que le hace ser optimista y mantener las previsiones del banco en México.

Señaló que, pese a la incertidumbre, México, al igual que Brasil, presenta un amplio margen para la mejora orgánica de Santander.

Impacto sobre BBVA

Más afectado se verá el negocio en México de BBVA, que supone más del 41% del beneficio total. “México es el mercado más importante para BBVA y tenemos pocos argumentos para que la acción se mantenga, mientras las perspectivas se deterioran rápidamente”, señaló la firma N+1 en una nota a sus clientes, horas después de que se conociese que Trump había sido elegido en las urnas.

N+1 recordó en esa ocasión que Bancomer, el banco mexicano de BBVA, es líder en la región con una cuota del 23-24% de media en depósitos y créditos. “Según nuestras estimaciones, México supone el 12% del grupo en activos ponderados por riesgo y préstamos, y supondrá el 55% del beneficio en 2017. Además, América Latina representa el 20%”.

“En este contexto, esperamos debilidad del peso e impacto en la competitividad. Además, la confianza, la inversión y los flujos de capital hacia México sufrirán impacto. El riesgo a un repunte en la inflación podría desembocar en futuras subidas de tipos de interés y ajustes fiscales, y el punto de partida de México es ya débil, con un crecimiento del PIB inferior al 2% en 2016”, añadió.

OHL también está en el punto de mira, al tener una exposición del 49% a México, por la actividad concesionaria y algunos desarrollos en la costa del Caribe.

“La mayor parte de las concesiones gestionadas por OHL en México se benefician de una garantía que protege el valor de los activos en pesos mexicanos. Creemos que esta mecanismo otorga seguridad a OHL, pero en un escenario de menor actividad les costaría tiempo a los accionistas de OHL recuperar estas garantías”, consideran en N+1.

Mapfre, Gamesa e Indra también tienen intereses significativos en terreno mexicano y sus cuentas podrían verse debilitadas por la caída del peso. Según datos de FactSet, en 2015, algo más del 5% de las ventas de la compañía de aerogeneradores procedía del país azteca, mientras que la aseguradora recibe de la región el 6% de su facturación, cifra similar a la de Indra. Telefónica, por su parte, cuenta con actividad residual en la región que supone algo más del 3% de sus ingresos.