El sector de salud está en ebullición. El reciente anuncio de que Johnson & Johnson adquirirá la biofarmacéutica suiza Actelion por algo más de 31.000 millones de dólares (en torno a 29.300 millones de euros) ha supuesto una nueva prueba de que este sector se encuentra en pleno proceso de auge y transformación.

Las compañías de cuidados de salud han protagonizado desde 2014 movimientos de concentración a nivel global por valor de 1,39 billones de dólares (1,3 billones de euros). Esta cifra, que supone duplicar el monto destinado a este tipo de operaciones en los tres años previos, implica, además, que el sector se ha convertido en un actor principal en el mercado de operaciones corporativas: representa un 11,2% del volumen total de los movimientos de fusión y adquisición registrados a nivel global desde 2014, frente al 6,5% que protagonizaba en los años previos al estallido de la crisis.

Todos estos guarismos son el reflejo de las crecientes perspectivas de negocio que encara el sector de salud. El envejecimiento de la población mundial y el crecimiento de las clases medias son las principales tendencias que enmarcan un brillante porvenir para las empresas dedicadas al negocio de la salud.

Algunas estimaciones señalan que el peso de las clases medias en 2030 se habrá duplicado, hasta el 16% del total, desde el 7,6% actual, mientras que el número de personas con edades superiores a los 60 años superará a las menores de 15 años por primera vez en 2045, según recoge el informe Investing in demographics, de Fidelity. «Está claro que, a medida que más personas se mueven a las edades más altas, el gasto total (tanto privado como público) en salud aumentará desproporcionadamente. Como resultado, muchas compañías de salud pueden esperar ver un fuerte crecimiento estructural», apunta el informe.

La extensión de enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiacas, los problemas cerebrales o el cáncer representa un indiscutible caldo de cultivo para la demanda de algunos medicamentos. Una realidad que alcanza igualmente al ámbito de la salud óptica, como ha quedado patente de forma reciente por el acuerdo de integración entre el fabricante de lentes de contacto Essilor y Luxottica, el propietario de Ray-Ban, para formar un gigante de la industria.

En el caso de la compra anunciada por Johnson & Johnson, Actelion le aporta una amplia gama de activos relacionados con el tratamiento de la tensión arterial. Otro gigante del sector como la francesa Sanofi también había mostrado interés por la biofarmacéutica suiza.

Las facilidades de financiación que presenta el entorno actual, gracias a las políticas de tipos de interés en mínimos desplegadas por los bancos centrales, es otro de los factores que está favoreciendo a estas compañías a la hora de abordar este tipo de operaciones.

El de Johnson & Johnson y Actelion no es el único gran acuerdo anunciado en el sector en los últimos tiempos. En 2014, por ejemplo, la farmacéutica suiza Novartis adquirió la división de oncología de GlaxoSmithKline por unos 16.000 millones de dólares, según datos de Dealogic.

Cifras, no obstante, muy alejadas de los más de 70.000 millones que, precisamente, dio lugar al nacimiento de GlaxoSmithKline (fusión de Glaxo con Smith Kline) en 2000, o de la integración de Sanofi y Aventis, en 2004. Pero aún así, los tres últimos años han visto los registros más elevados de fusiones y adquisiciones de compañías del sector salud en las últimas dos décadas.

Un aumento del volumen de fusiones que ha ido en paralelo a la importancia creciente de las compañías de salud en los mercados financieros mundiales. Compañías como Johnson & Johnson, Pfizer o Merck se encuentran entre las veinticinco más valiosas de Wall Street, mientras que en Europa Novartis y Roche figuran tras Nestlé como las de mayor capitalización.