Hasta 97 empresas con fuerte presencia en la industria estadounidense han presentado un escrito en los tribunales para pelear contra la orden ejecutiva firmada por Donald Trump, en la que establece vetos a países musulmanes y en la que marca un peligroso precedente dentro de sus políticas migratorias.

Entre el casi centenar de firmas que se han sumado al apoyo están pesos pesados como Apple, Microsoft, Google, Facebook o Twitter, grandes actores de la economía norteamericana y algunos de los nombres más importantes a nivel de innovación y de generación de empleo en todo el mundo. También hay empresas de nueva incorporación a la élite, como Netflix o la sueca Spotify.

Todas ellas han presentado un escrito en un juzgado del estado de Washington, en la costa noroeste del país, para protestar contra la decisión tomada por el nuevo presidente. «La orden ejecutiva va en contra de los principios del sistema migratorio de Estados Unidos durante los últimos 50 años», reza la nota que publica The Verge.

También hacen referencia a lo que su aplicación va a suponer en la economía del país, alegando que «daña de forma significativa al mundo de los negocios en Estados Unidos, y a su capacidad de innovación y crecimiento. También hace más difícil y caro para las empresas reclutar, contratar y retener talento», explican.

Es un paso adelante muy importante y que saca de la tibieza a compañías como Microsoft y Facebook, que de momento no había levantado demasiado la voz. Esa actitud contrastaba con la del resto de gigantes tecnológicos, más tajantes en su postura.

Ausencias destacadas

Entre los grandes nombres que no aparecen entre los firmantes están Amazon o Tesla, si bien es por razones distintas. La primera, que tiene incluso su sede en el propio estado de Washington, sí se ha apresurado a mostrar su apoyo expreso y público a la nota que han presentado ante la justicia sus competidores.

En el caso de la segunda, los motivos hay que buscarlos en el hombre que ocupa el despacho más importante: Elon Musk. El visionario sudafricano ocupa uno de los sillones del consejo de asesores de Donald Trump, y de momento no ha querido hacer demasiados gestos públicos en contra.

Sí que ha explicado que no deja su asiento en ese comité de expertos porque pretende convencer al presidente de Estados Unidos de que está equivocado en ciertas decisiones, a la vez que ha declarado que su presencia allí «no implica que esté necesariamente de acuerdo» con las políticas de Trump.

Batalla legal

El fiscal general del estado de Washinton, Bob Ferguson, está siendo una de las puntas de lanza del movimiento de protesta ante las decisiones del magnate neoyorquino convertido en presidente. Cuando se presentó ya la calificó de «contraria a la ley y anticonstitucional», liderando una batalla en los juzgados que todavía dará mucho que hablar. Sobre todo ahora, que tiene de su parte a nombres tan potentes y con una arsenal de recursos e influencia enormes.

Estas mismas ya han dado pasos adelante para poner su granito de arena en la lucha ante las políticas migratorias de Trump. Google creó un fondo de 4.000 millones de dólares, 3.725 millones de euros, que irán a parar a cuatro organizaciones de lucha por los derechos civiles. El actual consejero delegado del gigante de internet es Sundar Pichai, nacido en la ciudad india de Chennai.

Una decisión parecida tomo Brian Chesky, fundador y CEO de Airbnb, que anunció que habrá alojamientos gratuitos dentro de la plataforma para refugiados y para todos aquellos inmigrantes que lo necesiten. Chesky fue uno de los primeros es tomar una decisión de este tipo, seguramente influido por los orígenes polacos e italianos de sus padres.

Por su parte, Starbucks, que tiene su sede en Seattle, una de las principales ciudades del estado de Washington, anunció justo después de que Trump firmara la orden que contratará a 10.000 refugiados en los próximos cinco años.