Barcelona es una de las ciudades del mundo que más le están complicando la vida a Airbnb. El gigante del alojamiento colaborativo tiene entre ceja y ceja la plaza más turística de España, pero no le está siendo fácil desarrollar su actividad igual que lo hace en cientos de lugares de todo el globo.

El ayuntamiento liderado por Ada Colau y Airbnb mantienen un pulso al que la empresa norteamericana ha querido restarle tensión. Para ello, no permitirá que los anfitriones particulares ofrezcan más de una vivienda dentro del distrito de Ciutat Vella, el más popular de la Ciudad Condal, obligando a quien tenga más de un alojamiento anunciado a registrarse como operador profesional.

Airbnb ha decidido, de esta manera, acercar posturas con la alcaldesa y tomar la vía «proactiva», según ha reconocido en una rueda de prensa el responsable para España y Portugal, Arnaldo Muñoz. En una comparecencia conjunta con el responsable europeo de asuntos públicos, Patrick Robinson, Muñoz ha recordado que esta limitación de un alojamiento por usuario se aplicará a los que ofrezcan una casa entera, y no a los que oferten habitaciones.

De cara a facilitar el control de los anfitriones por parte de la administración, otro de los guiños a Colau, Airbnb facilitará el listado de aquellos que se inscriban como operadores profesionales una vez que se implante la medida, a comienzos del mes de mayo.

La intención de la compañía presidida por Brian Chesky pasa, de la misma manera, por crear un registro de edificios en los que haya algún host. En dichos emplazamientos pondrá a disposición de los vecinos un espacio donde registrar posibles quejas y molestias que genere ese anfitrión. Esta decisión está pensada para calmar a los vecinos de Ciutat Vella, que ya se han manifestado en muchas ocasiones contra los alquileres turísticos.

Airbnb y el ayuntamiento de Barcelona han mantenido varias reuniones en las últimas semanas. En ellas, el consistorio ha planteado tres grandes preocupaciones a los responsables de la firma: la concentración de turistas en el centro de la ciudad, el aumento del precio de los alquileres y la dificultad para distinguir a usuarios particulares de operadores profesionales.

«Estamos en mejor sintonía y hay más diálogo. Esperamos que estas medidas se vean como un buen gesto», ha afirmado el responsable de Airbnb para España y Portugal. El propio Muñoz ha confirmado que han generado más de seis millones de euros para la ciudad gracias al pago de la tasa turística.

«Tomadura de pelo»

Pese a los esfuerzos de Airbnb, el concejal de Empresa y Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Agustí Colom, ha calificado de «tomadura de pelo» la propuesta y ha afirmado que «no cesaremos hasta que consigamos que no haya ningún piso turístico ilegal en la ciudad». Colom ha instado a la compañía a eliminar todos los alojamientos sin licencia.

«Se equivocan una vez más», ha afirmado Colom, que ha recordado que «el único acuerdo posible con Airbnb es que esta plataforma cumpla la normativa, que en nuestra ciudad es muy clara».

Del mismo modo, la concejal de Participación y Distritos de Barcelona, Gala Pin, ha afirmado a través de su perfil de Twitter que la propuesta es «un insulto», mientras que la edil de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha pedido «tolerancia cero con la ilegalidad».

Imposición de multas

El pasado mes de noviembre Barcelona multó a Airbnb con 600.000 euros por anunciar pisos turísticos sin licencia. En apenas cuatro meses el Consistorio de Ada Colau cerró más de 700 viviendas y abrió más de 2.900 expedientes por este motivo.

La sanción, que responsables de la compañía calificaron como «triste», alcanzó el máximo legal que contempla la Ley de Turismo de Cataluña.

Airbnb tiene 11.100 anfitriones en Barcelona, que han colgado 200.000 anuncios. De ese total, alrededor de 4.500 son en la Ciutat Vella, la zona que ha provocado las mayores protestas contra la empresa de economía colaborativa. En el año 2016, Airbnb tuvo 1,25 millones de usuarios en la Ciudad Condal, un 40% más que el año anterior.

Ciutat Vella, que es el distrito uno de los 10 que tiene la ciudad, cuenta con una extensión de más de cuatro kilómetros cuadrados y tiene una población de algo más de 104.000 personas. Engloba los históricos barrios de la Barceloneta, el Raval o el Gótico, algunos de los más visitados por los turistas.