Nueve de cada 10 rosas que se venderán este martes por San Valentín habrán llegado desde fuera de nuestras fronteras. El tradicional regalo con el que muchos buscarán sorprender a su pareja habrá recorrido probablemente los más de 8.800 kilómetros que separan España de Ecuador, si no los 8.000 que hay hasta Colombia, el segundo país de origen para el mercado español. Entre los dos, envían el 92% de las rosas que importamos.

Sin embargo, este año la producción ha sido algo más complicada. Juan Daniel Marichal, presidente del Comité de Flores y Plantas de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (FEPEX), explica que Ecuador ha sufrido un retraso en la producción que ha dificultado la capacidad del mercado para poner en circulación el producto.

A los problemas de producción de nuestro principal proveedor se ha añadido un aumento de la demanda. El hecho de que San Valentín caiga entre semana incrementa la compra de rosas. Desde la Asociación Española de Centros de Jardinería (AECJ) estiman que las ventas se duplicarán respecto al año pasado, cuando el 14 de febrero fue domingo. “Cuando el día de los enamorados cae en fin de semana, la rosa o ramo, que a veces se entregan en la oficina, se sustituyen por una cena o algún otro regalo”, asegura Paula Orozco, de Viveros La Mezquita y miembro de la AECJ.

Todo ello se ha traducido en precios para mayoristas que llegan a duplicar los de hace dos años, asegura Marichal. “Este incremento no se trasladará probablemente a los consumidores”, dice Marichal, “se jugará con el margen, pero habrá sin duda un incremento”. Desde el sector de los viveros dicen que el encarecimiento será de entre el 10 y el 20%, según Orozco.

Un mercado que se marchitó en los noventa

Pero el mercado español de rosas no siempre fue así. Desde 1995, la cantidad de rosas que exportamos se ha dividido entre seis mientras que las que importamos se ha multiplicado por 14. La fuerte competitividad con los precios americanos y africanos (Kenia, Zimbabue y Etiopía también son importantes productores), así como las dificultades para el cultivo los que han ido mermando la producción. “La rosa es muy sensible a las plagas y cada vez se restringía más el uso de fitosanitarios, esto unido a los bajos precios de África acabaron terminando con muchas de las plantaciones españolas”, recuerda Marichal.

Sin embargo, desde el sector aseguran que algo empieza a florecer en el mercado. El año pasado, en el marco de la reforma fiscal, el Estado redujo el IVA de las flores del 21 al 10%, lo que consiguió que 2016 se cerrase con una facturación de 660 millones de euros, según celebran desde la Asociación Española de Floristas (AEFI).

También el año pasado la exportación de rosas vivió un repunte, entre enero y octubre las importaciones subieron un 37%, según los datos de FEPEX. “Estamos hablando aún de cantidades pequeñas, pero la rosa es la reina del mercado, y hay mucho margen”, afirma Marichal.

Precisamente en Soria quieren aprovechar ese margen. En la localidad de Garray se puso en marcha a finales de 2016 el mayor invernadero de Europa de rosas rojas de la variedad Red Naomi, que pretende producir más de 40 millones de rosas anuales con una tecnología innovadora. Se espera que la planta funcione a pleno rendimiento la próxima primavera.

Desde AEFI, confían en que la campaña de este San Valentín siga impulsando al sector y sea mejor que la del año pasado, con un incremento en ventas que espera que se vea entre los millennials que, aseguran, comprarán sobre todo online.