España vende más, mucho más, en el exterior. Las exportaciones españolas batieron su récord en 2016, alcanzando los 254.530 millones de euros, un 1,7% más que en el año anterior y casi un 60% más que cuando las ventas internacionales tocaron fondo en 2009, el peor año de la crisis (entonces las exportaciones ni siquiera alcanzaron los 160.000 millones).

Pero el nuevo máximo histórico en el negocio exportador tiene sombras. La principal, la cada vez mayor dependencia de las ventas a la Unión Europea, en un momento en que arrecian las incertidumbres por el efecto que puede acabar teniendo el Brexit en la economía comunitaria.

Las exportaciones españolas con destino a otros países de la Unión aumentaron un 4,1% en 2016, con lo que el peso de las ventas a socios comunitarios creció del 64,8% al 66,3% en un año. Más de dos tercios de todo el comercio exterior de España está ligado a la Unión Europea, y de hecho más de la mitad (el 51,8%) se concentra en los países de la zona euro. Frente a la pujanza del comercio con la Europa de los Veintiocho, las ventas a países de fuera de la Unión Europea cayeron un 2,6% el año pasado.

Los huevos, en la misma cesta

Los principales países compradores de bienes y servicios españoles se concentran en la Unión Europea. Francia es destino del 15,1% de todas las exportaciones nacionales, Alemania concentra el 11,3%, Italia alcanza el 8% y Reino Unido, el 7,5%. El primer país extracomunitario en el ránking de grandes compradores es Estados Unidos, pero con una cuota más modesta, de apenas el 4,5% el año pasado (11.327 millones de euros).

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Según explican fuentes del Ministerio de Economía, la enorme dependencia no debería suponer un factor de riesgo en sí mismo, porque la UE es “el mercado natural de España y una zona de relativa estabilidad”. Sin embargo, también es una zona amenazada por las consecuencias que pueda tener el ‘Brexit’.

Porque España asumirá como suya la respuesta que se produzca en este proceso desde la UE y eso, según las mismas fuentes, “es indudablemente un factor de incertidumbre”. Lo mismo ocurre con el efecto tapón que puede suponer para las exportaciones españolas a EEUU tanto el estancamiento de las negociaciones sobre el tratado de libre comercio entre este país y la UE (TTIP) como el discurso proteccionista esgrimido por un Donald Trump  recién llegado a la Casa Blanca.

Mayor dependencia que otros grandes de la UE

“El año pasado se produjo una ligera marcha atrás en el proceso de diversificación geográfica de nuestras exportaciones, pero no es un dato preocupante”, matiza Alfredo Bonet, director Internacional de la Cámara de España. “La UE es el mercado natural de nuestras exportaciones. El mejor comportamiento relativo de nuestros principales clientes en la UE respecto a los de países terceros ha motivado el aumento de peso relativo. Aumentar nuestras exportaciones a este mercado es resultado de un considerable esfuerzo en aumentar la competitividad en nuestras empresas y en nuestro sistema productivo”.

La enorme dependencia de España del mercado europeo es mayor que las del resto de grandes economías continentales, todas con cotas inferiores de exportaciones a otros países de la Unión y con mayor exposición a grandes otros mercados como Estados Unidos.

Con los datos consolidados de Eurostat correspondientes a 2015, frente a casi el 65% de ventas españolas a otros países comunitarios al cierre de ese ejercicio, Reino Unido sólo tenía una dependencia con el continente del 44%; Italia, del 55%; Alemania, del 58%; y Francia, del 59%.

Todos esas potencias europeas tienen entre los principales destinos de sus exportaciones a Estados Unidos. E incluso en el caso de Alemania y Reino Unido es su primer mercado de venta en el exterior, con cuotas de entre el 10% y el 15% de todo su comercio exterior concentrándose en el gigante americano.

La necesaria diversificación

La secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, subrayó en la presentación de los datos de comercio exterior la necesidad de seguir impulsando la diversificación de destinos. En el Gobierno se agarran a que en la recta final del año empezaron a repuntar las venta a países como Estados Unidos (con un alza del 5,6% en diciembre) o Japón (del 5,4%). Pero no puede hablarse de cambio de tendencia.

Tanto en el Ministerio de Economía como en el propio tejido empresarial preocupan la caída de las exportaciones a otros países extracomunitarios, principalmente de Latinoamérica. En este sentido, el riesgo de la falta de diversificación no vendría tanto de la concentración de las exportaciones en la UE como de la pérdida de oportunidades que puede suponer, por ejemplo, no estar presente en una Argentina que puede evolucionar a una mayor estabilidad económica.

Las exportaciones a Argentina cayeron un 35,4% en 2016 -en línea con el descenso de las ventas a Venezuela (con una caída del 39,2%) o Brasil (del 17,2%)-. Es por ello que el Ministerio de Economía prepara con esmero, como también lo hace la CEOE, la visita del presidente de Argentina, Mauricio Macri, a España de esta semana.

Más aún, si el Brexit o el TTIP puede suponer un problema para las exportaciones españolas, el Gobierno espera que el nuevo acuerdo comercial entre la UE y Canadá (CETA) sirva de contrapeso y, sobre todo, que también lo sea el futuro acuerdo entre la Unión y el Mercado Común del Sur (Mercosur), en el que España está trabajando a fondo para que salga adelante.

La Cámara de España tiene claro que sigue siendo crucial promover la diversificación de las exportaciones, ya que “permite una mayor estabilidad de los flujos y una menor dependencia de las fases del ciclo”. “Hay aún mucho margen de mejora en los grandes países emergentes, América Latina y sudeste asiático”, subraya Bonet.

En cualquier caso, la buena marcha de las exportaciones en 2016, junto a un descenso del 0,4% de las importaciones, permitió que el déficit comercial descendiera un 22,4% respecto a 2015, con 18.753 millones de euros.  Del lado de las importaciones, la mejoría se debió principalmente  a un descenso del 37,8% de su principal rúbrica, el saldo energético, cuyo déficit se situó en 16.237,4 millones. ¿Por qué? En buena medida por unos precios energéticos más bajos que recortaron un 22,4 % las compras de petróleo y derivados, hasta 22.515,6 millones, principalmente a Nigeria, Angola, Reino Unido y Argelia.

En esta situación cabe pensar que el gran riesgo de la economía exterior de España sería un alza del petróleo que frenara la reducción del déficit energético. No obstante, la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, señaló este lunes que “no hay preocupación” al respecto, puesto que es de esperar que el precio se mantenga en un promedio de 55 dólares.