Los empresarios están decididos a incluir el absentismo laboral en el debate sobre los salarios durante los próximos años. Este interés viene de lejos, pero se ha recrudecido en los últimos meses en plena escalada del gasto ligado a las bajas laborales en las empresas al calor de la recuperación económica. Tanto es así, que la patronal CEOE-Cepyme plantea ya dejar de sufragar las enfermedades comunes de sus empleados ante la presión de los sindicatos por mejorar los sueldos de los trabajadores.

A principios de este año, los empresarios plantearon a los sindicatos que, a grandes rasgos, si se querían subir los salarios habría que recortar el gasto que asumen las empresas derivado de las bajas laborales. Mientras que las centrales CCOO y UGT propusieron una horquilla de subidas salariales de entre el 1,8% y el 3% para este año, en el marco de la revisión del Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), los empresarios pusieron el tope en el 1,5% con la opción de llegar al 2% en función del absentismo y la productividad.

Meses después, en medio de un tenso intercambio de cartas entre representantes de los empresarios y de los trabajadores, CEOE-Cepyme han hecho llegar un guión de temas a negociar junto a los salarios en el que se incluyen de nuevo estas cuestiones.

En un epígrafe dedicado a la Seguridad Social, en el que, entre otras cosas, piden una rebaja de las cotizaciones sociales, la patronal plantea sin preámbulos «suprimir la obligación empresarial de pago de la prestación durante el cuarto al décimoquinto día de baja por enfermedad común».

Lo que no se plantea en el documento es quien tendría que pagarlo entonces ¿el propio trabajador, las mutuas, directamente la Seguridad Social? No obstante, la patronal apunta un poco más adelante que deberían incrementarse los recursos que las mutuas reciben para la gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes.

También plantean los empresarios «reflexionar» sobre el absentismo y adoptar medidas de control tanto desde las mutuas como desde el Estatuto de los Trabajadores.

La gripe de las empresas

Para entender cuál es el coste del que se quieren deshacer las empresas hay que atender a la estructura de gasto de las bajas laborales. La normativa establece en la actualidad que en los supuestos de enfermedad común o de accidente no laboral, el abono de la prestación por incapacidad temporal (IT) entre los días cuarto y décimoquinto de baja en el trabajo, ambos inclusive, se atribuye al empresario.

A partir del día décimosexto de baja, la responsabilidad del abono incumbe al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), al Instituto Superior de Medio Ambiente o a la Mutua colaboradora con la Seguridad Social.

Por tanto, lo que CEOE-Cepyme plantean es desligarse del pago directo de la prestación hasta el décimoquinto día. Después seguirían pagando de facto por la vía de las cotizaciones que gestionan las mutuas y cargando con la cotización a la Seguridad Social del trabajador.

En este caso de enfermedad común, el trabajador recibe como subsidio el 60% de su base reguladora, hasta el día 20 inclusive, y a partir de entonces el 75%.

La demanda de la CEOE surge en un momento en el que el gasto por absentismo se ha disparado entre las empresas. Según los datos presentados hace pocos días por la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat), el coste directo para las empresas ha repuntado un 42% en un año, hasta los 5.500 millones de euros.

La respuesta de los sindicatos

Por su parte, la respuesta, también en forma de carta, por parte de los sindicatos CCOO y UGT tacha de «rancias» estas propuestas. Los sindicatos afean a las empresas que traten de ganar competitividad únicamente desde la «desregulación, la limitación de derechos y una mayor precarización».

Por último, avisan de su oposición a que las mutuas amplíen sus capacidades y acaben usurpando el espacio que ocupa el Sistema Nacional de Salud.