El agujero de la Seguridad Social sigue engordando. Y tiene su reflejo en los Presupuestos Generales del Estado. Más del 55% del dinero que saldrá de las arcas públicas este año irá destinado al gasto social. La mayor parte lo absorben las pensiones: 139.647 millones. Una partida que supone un aumento de casi 4.200 millones de euros en comparación con 2016 (un 3,1% más). Y que representa más del 40,7% del total del gasto del  presupuesto consolidado.

La cifra es preocupante, puesto que encierra un aumento superior a dos puntos respecto al año pasado. En 2016, las pensiones absorbieron un 38,5% del gasto (135.449 millones). “El creciente aumento de las pensiones es consecuencia de la revalorización del 0,25 por ciento, el aumento del número de pensionistas y el incremento de la pensión media de los nuevos beneficiarios”, explica el Ministerio de Hacienda en el Libro Amarillo de los (PGA), presentado hoy por el ministro Cristóbal Montoro.

El incremento de 4.198 millones presupuestado equivale casi a un tercio del desfase que arrastra ya la Seguridad Social, superior a los 18.000 millones. Para pensiones contributivas de la Seguridad Social, se destinan 122.777 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,2%. La mayor parte del gasto va a parar a las pensiones de jubilación, cuyo coste roza los 87.000 millones.

Menos prestaciones por desempleo

En la otra cara de la moneda destaca el menor gasto previsto a prestaciones por desempleo. «La aportación al Servicio Público de Empleo Estatal disminuye 2.298 millones de euros, consecuencia de las menores prestaciones por desempleo previstas gracias a la mejora del mercado laboral», señala el Gobierno. Las previsiones que maneja el Ejecutivo para este año son halagüeñas. El pasado viernes, el Consejo de Ministros actualizó el cuadro macroeconómico, con un descenso de la estimación de paro y un aumento de la generación de empleo.

Los PGE incluyen una rebaja de la tasa de paro del 18,63% con el que cerró 2016 hasta el 16,6%. Estas cifras equivalen a la creación de 506.000 empleos netos y un recorte del paro de 458.000 personas. Si los cálculos del Gobierno son acertados, España despedirá 2017 con 3,7 millones de desempleados.

Los Presupuestos también recogen un fuerte aumento de la asignación para políticas activas de empleo. Es decir, para impulsar el retorno de los parados al mercado de trabajo. En concreto, esta partida crece un 5,5%.