Una multinacional de la construcción española y otra italiana discuten “una operación corporativa” cuyo desenlace puede ser monumental: nada menos que la mayor concesionaria del mundo de autopistas de peaje. Entre el grupo catalán Abertis, presidido por Salvador Alemany (7.841 kilómetros), y la italiana Atlantia (5.042 kilómetros) totalizarían ambas 12.883,6 kilómetros de autopistas. Serían tres veces más kilómetros de concesiones que su inmediato competidor mundial, el francés Vinci (4.400 kilómetros).

Es pronto para aventurar los resultados de una operación cuyo alcance se desconoce. Por el momento y según ha comunicado Abertis a la CNMV, solo hay “interés” de Atlantia “en explorar” la mencionada operación, “sin que hasta la fecha se hayan concretado los términos de la misma”. Los rumores sobre una posible fusión han vuelto a la palestra tras la fallida operación de 2006, cuando Atlantia se llamaba Autostrade y negociaba con la firma catalana la integración. Aquel intento se frustró por la oposición del Gobierno italiano.

La fusión daría paso a un gigante mundial, líder indiscutible en concesiones de peaje. Los ingresos totales en el negocio de las carreteras de Abertis y Atlantia suman 8.711 millones frente a los 5.111 millones que facturó Vinci-Carreteras en 2016, por ahora líder. El grupo galo, que también cuenta con un importante negocio de explotación de aeropuestos, contabiliza unos ingresos totales en su división de concesiones de 6.298 millones de euros, una cifra que también resulta inferior que la que suman los negocios concesionales de Abertis y Atlantia.

Abertis y Atlantia generaron 8.711 millones en ingresos en sus vías de peaje durante 2016

En cualquier caso, Abertis y Atlantia completan el grueso de sus ingresos gracias a otros negocios que se suman al de las concesiones: en total, a lo largo de 2016, la constructora española y la transalpina facturaron 10.420 millones. Eso sí, este indicador queda muy lejos de los números alcanzados por Vinci. El grupo galo obtuvo ingresos en 2016 superiores a los 38.000, gracias, entre otras, a sus divisiones de construcción y energía, que generaron casi dos tercios de su negocio.

En cuanto a Abertis y Atlantia, la comparativa contable de las compañías arroja dos firmas con números muy cercanos: los beneficios de Abertis el ejercicio anterior ascendieron a 796 millones, por 1.238 millones para Atlantia en 2016.

El negocio más jugoso para Abertis no se halla en España: está en las carreteras de Brasil, donde gestiona más de 3.000 kilómetros, y en Francia, con más de 1.700 kilómetros de concesiones y un plan de inversiones en mantenimiento y conservación previsto para los próximos años. En España la cosa es bien distinta: prácticamente 1.000 de los 1.500 kilómetros que posee la firma catalana caducan en los próximos años, tras más de medio siglo de concesión prorrogada sine die una y otra vez por diferentes Gobiernos.

Por esta razón Abertis ya ha defendido la extensión del modelo de peajes en España en la presentación de sus resultados en Barcelona, el pasado 18 de abril. A cambio, la empresa que preside Alemany y cuyo consejero delegado es Vicente Reynés ha sido la primera en declarar públicamente haber provisionado las pérdidas de las autopistas de peaje quebradas, asumiendo un deterioro de 300 millones de euros.

No todas las concesionarias con concursos de acreedores apuntan en la misma dirección, y de hecho la patronal Seopan sigue reclamando un rescate al Gobierno de más de 5.000 millones de euros frente a los 3.000 que el Ministerio de Fomento estima devolver. La diferencia entre una cantidad u otra estriba en que la primera cuantía, más abultada, implica un rescate de las empresas constructoras; la segunda no.

Un coloso bursátil

Desde el punto de vista de los mercados financieros, la unión de los negocios de Atlantia y Abertis crearía un gigante con una valoración a día de hoy de 35.205 millones de euros: el grupo italiano capitaliza 19.067 millones, por los 16.138 millones que vale la compañía española de infraestructuras. Estas cifras significarían que la fusión daría lugar a la sexta mayor compañía de la bolsa española o la cuarta más grande sobre el parqué trasalpino.

Cuando se conoció este martes la noticia, adelantada por la agencia Bloomberg, las acciones de Abertis la acogieron con una explosión de optimismo. La cotización de la compañía española se disparó un 6,61%, en lo que representa su mejor sesión desde 2010, antes de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) decidiera suspender su negociación, hasta que Abertis confirmara la veracidad de lo publicado.

El grupo fusionado crearía la sexta mayor cotizada española con un valor de 35.205 millones

Abertis estira de este modo su brillante inicio de año, que le ha permitido destacarse como el mejor valor del Ibex en 2017, con un avance superior al 25,6% en el ejercicio. Esta positiva evolución ha permitido a la compañía pulverizar sus máximos históricos, situándolos en los 16,29 euros en que cerró este martes.

Sobre el parqué italiano, sin embargo, los inversores se mostraron más recelosos sobre los planes de Atlantia, que podrían requerir un elevado desembolso para una compañía que cuenta ya con una deuda neta superior a los 11.600 millones de euros. Los títulos del grupo trasalpino cedieron en la sesión del martes un 3,79%, reduciendo sus ganancias en el año al 3,72%. Se sitúa así a un 9,7% de sus máximos históricos, que datan de abril de 2015.