El Gobierno quiere sacudirse las acusaciones vertidas desde el PSOE hasta FAES que apuntan a que las previsiones de ingresos tributarios para recogidas en el proyecto de Presupuestos de 2017 han sido infladas y no se alcanzarán, como pasó en 2016, cuando la desviación alcanzó los 28.000 millones de euros, según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

El secretario de Estado de Hacienda, José Enriquez Hernández de Moya, se ha apresurado a avanzar durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados que los ingresos tributarios han aumentado hasta abril un 11%, por encima del 7,9% previsto para el conjunto del año en las cuentas de 2017. Además, tomando solo como referencia el cuarto mes del año, la recaudación creció un 21%.

Esta realidad es muy distinta a la del pasado año, cuando se partió de rebaja de la presión fiscal para las empresas que hundió literalmente la recaudación en el Impuesto de Sociedades desde el primer mes del año hasta acumular un descenso interanual superior al 80%.

Como consecuencia de esta desviación, el Gobierno se vio obligado a improvisar restricciones en el gasto a lo largo del año para cuadrar la evolución del déficit público y, especialmente, tuvo que elevar a la desesperada el tipo mínimo en los pagos fraccionados de las empresas de más de 20 millones de facturación para ingresar de forma anticipada 8.000 millones de euros.

El Ministerio de Hacienda acabó de perfilar este hachazo fiscal en el mes de septiembre y aprovechó para endurecer las condiciones en las que se haría. La medida se finalmente a las empresas de más de 10 millones de facturación y el tipo de interés mínimo se fijó en el 23% de su resultado contable con carácter general y en el 25%, en el caso de bancos y refinerías.

El Gobierno fijó la vigencia de esta medida hasta que el déficit no fuera inferior al 3% del PIB, algo que previsiblemente ocurrirá en 2018. Además, acompañó esta medida de un nuevo paquete de cambios en el Impuesto de Sociedades para elevar la recaudación, que incluyó limitaciones en la compensación de bases imponibles negativas.

Al final del año 2016, todos los grandes impuestos estaban cerca ya los niveles de recaudación previos a la crisis. Todos menos Sociedades, pese a estos cambios, puesto que desplegaron sus efectos únicamente durante unos meses. Con todo, el objetivo de déficit se cumplió, con un 4,33% del PIB.

Este año ya se parte de estas modificaciones, por lo que el Gobierno ha presupuestado unos ingresos para este año de unos 201.000 millones de euros, un 7,9% más que el año anterior.

El Gobierno saca pecho con Sociedades

En este sentido, la comparativa interanual en el mes de abril arroja un incremento de la recaudación por IVA del 7,1% -el Presupuesto espera que crezca un 7,3% en 2017-, del 7,1% en el caso de las retenciones del trabajo -se espera un 7,7% más en el IPRF- y del 5,7% en el caso de los impuestos especiales -se ha presupuestado un 4,6% más-.

Sin embargo, el mayor aumento en la recaudación ha tenido lugar en el caso del primer pago fraccionado en el Impuesto de Sociedades, efectuado en abril, que se ha incrementado más de un 100%, básicamente porque se le perdonó a las empresas en 2016. Hernández de Moya ha calificado este viraje de «espectacular».

Ahora bien, esto puede cambiar en unos meses puesto que, según los expertos, los anticipos efectuados por las grandes empresas en 2016 tendrán que compensarse cuando en el mes de julio se efectúe la liquidación del impuesto. Esto haría que las triunfales cifras del Gobierno se vieran empañadas una vez se llegue el verano.

El Gobierno ya piensa en rebajas fiscales

A la espera de lo que ocurra, el Gobierno ya anticipa que prevé rebajar impuestos una vez que la economía lo permita.

El secretario de Estado de Presupuestos, Alberto Nadal, ha avanzado en un desayuno informativo del Nueva Economía Fórum que el Gobierno se plantea «tocar impuestos con especial impacto en el crecimiento».