La sombra del iPhone 8 es alargada». Con esta idea resumen los analistas de Nomura el escenario al que se enfrenta Apple, en vísperas del lanzamiento de su nuevo smartphone, previsto para el último cuarto de 2017.

Las expectativas en torno a la nueva edición del iPhone, que cumple diez años desde su lanzamiento, se han disparado en los últimos meses, apuntalando la evolución bursátil de Apple, que se mueve en zona de máximos históricos tras remontar más de un 27% en el año.

Tecnología OLED, mejoras en la batería, mayor funcionalidad de la cámara, tecnología de reconocimiento facial o realidad aumentada son algunos de los desarrollos esperados en un nuevo dispositivo que, según firmas como Citi o Goldman Sachs, podría suponer una ruptura con todo lo anterior y abrir un futuro brillante para la compañía de la manzana.

Pero tales expectativas podrían estar golpeando al negocio actual de Apple. La mayor empresa del mundo por valor en bolsa anunció en la noche del martes que sus beneficios entre enero y marzo de 2017 habían alcanzado los 11.029 millones de dólares (10.105 millones de euros), un 5% más que en el mismo periodo del año anterior.

Tras esta mejora de las ganancias se esconde, no obstante, un retroceso en las ventas de iPhone, que alcanzaron los 50,7 millones de unidades, por debajo de los más de 52 millones que anticipaba el mercado. La decepción por estas cifras se dejó notar en la negociación de sus acciones en el mercado after hours (posterior al cierre oficial del mercado), cuando experimentaron un retroceso superior al 2%.

Bajan las previsiones

Además, la compañía redujo sus estimaciones para el trimestre actual, citando como causa fundamental la probabilidad de que los clientes estén retrasando la adquisición de un nuevo iPhone hasta que esté en el mercado el próximo modelo.

«Aunque las perspectivas para el próximo trimestre son más ligeras de lo esperado, gran parte de esto podría atribuirse a la probabilidad de que los consumidores posterguen la compra de un nuevo iPhone durante el verano en previsión del lanzamiento del iPhone 8 en septiembre/octubre», corroboran los analistas de Cantor Fitzgerald.

La desaceleración de las ventas de Apple ha sido especialmente significativa en el mercado chino. En éste, además del previsible efecto que hayan podido ejercer las expectativas en torno al nuevo iPhone, algunas firmas ven otros factores más inquietantes.

«Las ventas en China, una geografía clave para Apple, han seguido desacelerándose, disminuyendo un 14% en el último trimestre, ya que la compañía pierde cuota de mercado frente a sus rivales locales», advierten en Cantor Fitzgerald.

Con todo, los analistas no parecen inquietarse por estos datos. En Nomura sostienen que una reducción en el ritmo de ventas actual del iPhone puede acabar resultando positiva si acaba propiciando una acogida más fuerte del nuevo modelo, que se espera que alcance precios más elevados que los anteriores.

«No creemos que el modesto descenso de las estimaciones para el próximo trimestre influya en el sentimiento de los inversores de manera considerable. Creemos que los usuarios de Apple simplemente están aplazando las compras. De hecho, Apple puede preferir que los clientes aplacen las compras para adquirir un dispositivo de gama más alta en otoño», indican los analistas del banco japonés. La firma le otorga aún un potencial de revalorización superior al 11%, hasta los 165 dólares.

Mientras se despejan las dudas en torno al iPhone, Apple parece dispuesto a defender su atractivo ante el mercado. La compañía ha anunciado un nuevo programa de recompra de acciones por valor de 50.000 millones de dólares y el pago de un dividendo de 0,63 dólares por acción, un 10,5% superior al abonado en el ejercicio anterior.

Caída libre del iPad

Actualmente el iPhone es el producto del que dependen el 63% de los ingresos totales de Apple en el segundo trimestre del ejercicio 2017. La dependencia, que es grande, se ha ido reduciendo desde el 69% que alcanzó en el mismo periodo del año 2015, pero sigue siendo preocupante.

Bueno culpa de ello la tiene, además del buen desempeño del teléfono móvil, la caída que lleva arrastrando el iPad desde hace tiempo. Las ventas de la tableta de la compañía, que en su día revolucionó el mercado, han caído un 13% en términos interanuales hasta los 8,9 millones de unidades vendidas. No es la primera vez que el descenso en las cifras del iPad supera de manera considerable los dobles dígitos. En el primer trimestre del ejercicio 2017 Apple vendió un 20% menos de tabletas, con poco más de 13 millones de unidades despachadas.

Apple, en cualquier caso, no va a dejar tirado a uno de sus productos estrella y le ha reducido el precio, algo inaudito en la compañía de Cupertino, para ver si consigue insuflarle algo de vida. En los últimos tres meses la firma se ha gastado 28,7 millones de dólares, más de 26 millones de euros, en publicidad del iPad en la televisión nacional estadounidense. De momento, no ha servido de mucho.

En su conversación con los inversores, Tim Cook, CEO de Apple, ha reconocido que las ventas del Apple Watch están empezando a coger el ritmo esperado. Eso tampoco es decir mucho, ya que el departamento financiero de la compañía aún esconde los ingresos de este producto bajo el genérico otros productos, en el que también están los procedentes de Apple TV, el iPod o los cascos Beats.

Cook sí ha especificado que las ventas se han doblado en un año. Los expertos de Canalys, una firma de estudios de mercado con sede en Singapur, situaron las ventas del reloj inteligente de la compañía en el entorno de los seis millones durante el primer trimestre del ejercicio fiscal, con un dominio del sector que en periodos como la Navidad rozó el 80%.