Representantes sindicales de los estibadores han comparecido este martes 23 de mayo en Madrid para tender la mano al Gobierno y a la patronal del sector en el conflicto sobre la reforma de la estiba, aprobada por la vía del real decreto ley la semana pasada en el Congreso. Aunque la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM), principal sindicato del gremio, ya anunció la paralización de cinco de los ocho paros convocados, ahora las centrales contemplan anular todas las huelgas si el diálogo con la patronal en aras de mantener «el 100% de los puestos de trabajo» prospera.

La rueda de prensa ha sido en la Gran Vía madrileña a la hora de comer. Las empresas, han dicho los representantes, tienen que asegurar la subrogación total de los estibadores; e igualmente las sociedades anónimas de gestión de trabajadores portuarios (Sagep) deberán convertirse en Centros Portuarios de Empleo (CPE), que brindarán formación a los futuros empleados. La manutención de los puestos de trabajo de los más de 6.000 estibadores en España ha sido para las centrales una condición imprescindible para el acuerdo.

En teoría la patronal de la estiba, Anesco, debía disolver este martes las sociedades Sagep, que se transformarían paulatinamente en CPE. Pero el anuncio de hoy de los sindicatos de estibadores retrasará la liquidación. Este lunes Íñigo de la Serna celebró el principio de acuerdo, confirmado hoy por los trabajadores. «Es una muy buena noticia para el país y para los puertos españoles», ha destacado el ministro sobre el acuerdo y las primeras desconvocatorias.»Celebramos que en poco tiempo haya un principio de acuerdo».

El conflicto de los estibadores lleva instalado en Fomento desde que comenzó la legislatura, esto es, lo que va prácticamente de 2017. En marzo el PP sufrió una derrota histórica al rechazar la oposición de forma mayoritaria el primer real decreto. El giro de Ciudadanos la semana pasada (votó a favor) y sobre todo la abstención de los ocho diputados PDeCat a pesar de la oposición del presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, permitieron a Fomento tener éxito al segundo intento.