«Los números para comprar Popular no nos salen a ningún banco. Su valor es negativo. Ése es el drama. No se trata de ver cuánto estamos dispuestos a pagar, sino de cuánto nos pagan para que nos lo quedemos y absorbamos la pérdidas. Y el Gobierno ha dejado claro que no está dispuesto a poner dinero público y facilitar una EPA (Esquema de Protección de Activos) que cubra parte de las pérdidas», señala el directivo de una entidad que ha analizado al detalle las cuentas del grupo que preside Emilio Saracho para valorar una posible operación de compra.

Entidades y brókeres consultados por El Independiente calculan que el déficit de capital de Popular se situará entre 5.000 y 7.000  millones, pero el problema no es tanto la cifra sino el  impacto que provocaría en las cuentas del comprador que buena parte de las pérdidas estimadas afloren de una tacada.

«Nuestro equipo ha detectado que Popular necesita provisionar 7.000 millones. El gran escollo no es este importe, sino que la pérdida esperada de los activos problemáticos no va a seguir un calendario ordenado, sino que explosionará de golpe. Popular tiene un gran volumen de créditos mal clasificados que debería estar ya en mora, además de muchas retasaciones obsoletas, pendientes de actualizar», señalan en el sector.

Actualmente, Popular está llevando a cabo un minucioso ejercicio para analizar uno a uno 40.000 activos inmobiliarios.

Las mismas fuentes añaden: «En nuestro escenario, en el que el déficit de capital es de 7.000 millones de euros, es probable que las pérdidas que se materialicen durante el primer año o, incluso, un tiempo menor, alcancen los 3.000 o 4.000 millones. En tan breve plazo apenas hay margen para que ninguna entidad vaya generando capital orgánicamente capaz de cubrir estas minusvalías. Sería necesario generar muchas sinergias para que a una entidad le compense embarcarse en una operación así».

Mientras los bancos españoles no parecen muy dispuestos a hacer una oferta en firme por Popular que satisfaga las aspiraciones de Saracho de lograr 4.000 millones de euros por la venta del banco, los reguladores europeos miran con recelo al sexto banco del país.

Venta, ampliación o resolución ordenada

El Mecanismo Único de Resolución Bancaria (MUR), uno de los principales organismos de vigilancia de la banca en Europa, ha advertido a altos cargos de la Unión Europea de que Popular podría verse abocado a una resolución ordenada si no logra encontrar un comprador, según confirmaron a Reuters fuentes comunitarias.

Según informa la agencia, la presidenta del organismo, Elke König, ha lanzado recientemente un aviso preliminar para poner en conocimiento de las autoridades europeas los problemas del banco, asolado por 37.000 millones de euros de activos tóxicos.

Junto a la posible venta del grupo Popular a una entidad con más músculo, el banco no descarta una ampliación de capital, al tiempo que se deshace de activos no estratégicos. El jueves anunció la venta del 49% que controla en Targobank. Y es probable que en corto plazo cierre el traspaso de su banco americano Total Bank al chileno BCI. También la venta de su filial de tarjetas WiZink, donde tiene el 49% del capital, está en el mercado.

Ante la ausencia de ofertas en firme para comprar Popular y dado que la previsible venta de algunos negocios fortalecería su capital y le colocaría en una situación más favorable para negociar el precio, Emilio Saracho ha decidido prolongar los plazos de negociación. Si en primera instancia estaba previsto que la venta del banco se cerrara antes del 10 de junio, los responsables del banco han estirado esta fecha hasta finales de mes, según informaba Europa Press en la noche del miércoles.