Un documento colgado en la web de la CNMC el pasado jueves 1 de junio ha pasado completamente desapercibido, a pesar de su trascendencia capital para el mercado ferroviario: bajo el farragoso título Consulta pública relativa a los principios y criterios metodológicos a aplicar en relación con la prueba del objetivo principal de un nuevo servicio de transporte internacional de viajeros, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha aprobado nada más y nada menos que una vía inédita para liberalizar la línea de AVE Madrid-Barcelona. Y sin necesitar el permiso del Ministerio de Fomento.

Detrás de esa consulta pública se esconde una jugada maestra de una empresa cuyo nombre no ha trascendido: conectar Madrid con una ciudad francesa -este medio tampoco ha podido saber de cuál se trata- no muy lejana de la frontera con España a través de Cataluña. La firma en cuestión se aprovecharía de la directiva comunitaria que establece la liberalización del transporte ferroviario internacional desde 2010: en España por el momento solo Renfe puede operar trenes, pero si se trata de viajes entre dos estados miembros de la UE (Portugal-España o España-Francia) la operación puede realizarla una compañía privada.

Una empresa pide a la CNMC operar un trayecto entre Madrid y una ciudad francesa vía Barcelona

La CNMC da así un primer paso para que el sector privado compita con Renfe en el mejor trayecto de los más de 3.000 kilómetros de alta velocidad que hay en España, sorteando de paso el enrocamiento del Ministerio de Fomento, según las fuentes consultadas. El cuarto paquete ferroviario que entrará en vigor en diciembre de 2019 propone a los 28 estados miembros de la UE la apertura del transporte de viajeros por tren a la competencia, pero cada país decidirá luego cómo implantará esa medida, si es que lo hace. Fomento no ha dado signos todavía acerca de sus intenciones en el trayecto Madrid-Barcelona.

El interés no confesado de la firma interesada pasa por competir con Renfe en el jugoso trayecto de AVE Madrid-Barcelona, extendiendo el origen o destino de la operación unos kilómetros más allá, ya en territorio francés. Francia es la excusa. Se escuchan tres ciudades: Perpiñán, Lyon o Marsella. Y para eso la empresa se ha dirigido a la CNMC. Según reconoce ésta en su comunicado, “las empresas ferroviarias afectadas pueden solicitar al organismo regulador la realización de la denominada prueba de objetivo principal“.

El transporte internacional está liberalizado desde 2010 y las firmas quieren explotar esa vía

La CNMC tendrá que resolver si el principal objetivo del nuevo servicio es “transportar viajeros entre estaciones situadas en Estados miembros distintos” o “transportar viajeros entre estaciones situadas en el mismo Estado miembro”, lo que se conoce como cabotaje. En otras palabras, esclarecer si el negocio que tiene en mente la compañía que se ha dirigido al regulador es en realidad el AVE Madrid-Barcelona o si de verdad tiene intención de prestar servicio más allá de los Pirineos.

Demostrar la vocación internacional

En la nota de prensa de la CNMC se abunda en que el regulador debe verificar “los criterios para que un operador pueda probar que tiene como objetivo principal ofrecer servicios de transporte internacional de viajeros”. “Es decir”, continúa el texto, “demostrar que su servicio propuesto tiene realmente vocación internacional“. Y para ello se lanza la consulta pública vía web.

Para competir con Renfe se tiene que demostrar que el negocio no estará solo entre Madrid y Barcelona

La empresa interesada tendrá que tener experiencia en el negocio ferroviario, y seguramente deberá contar con licencia y certificado de seguridad para operar. En España hay 23 firmas inscritas en esa lista por el momento. “Una de las empresas que más se está moviendo es Alsa”, apunta un conocedor de los entresijos del sector. “Y Alsa ya ha operado trenes en Reino Unido”. Otras de las firmas que aparecen en las quinielas son Acciona y Ferrovial. Y hay incluso quien señala a EuskoTren.

Las firmas interesadas deberán rellenar un formulario, y solicitarán la consulta a la CNMC como mínimo con seis meses de antelación antes de lanzar el servicio comercial, lo que lleva a pensar que hay empresas que llevan meses estudiando la idea. La mencionada “prueba de objetivo principal” se tiene que pedir en las cuatro semanas que van desde la publicación de la consulta en la web del regulador. La CNMC emitirá una decisión seis semanas después de recibir todos los documentos. Y estudiará la viabilidad de los planes de negocio y estimaciones y los “criterios cuantitativos y cualitativos”. El resultado de la prueba de objetivo principal tendrá una validez de cinco años.

Una de las empresas que más se mueven es Alsa. También se habla de Acciona y Ferrovial

El capítulo de requisitos es amplio. Adif -priopietario de las vías convencionales y de AVE- tendrá que conceder acceso a la empresa en caso de salir adelante esta iniciativa. Si se descubre que el objetivo de este tren internacional entre una ciudad de Francia y Madrid es en realidad un trayecto nacional como el AVE Madrid-Barcelona, Adif denegará el acceso.

Tensión entre Fomento y la CNMC

Habrá condiciones inamovibles: al menos un tercio de los ingresos y del tráfico de la compañía que opere tendrán que producirse fuera de España; la valoración tomará en cuenta las particularidades geográficas de las ciudades de origen y destino (Madrid será una de ellas); se toma como referencia el estudio de la Comisión Europea, que señala que el AVE es más competitivo que cualquier otro transporte entre los 400 y los 800 kilómetros de distancia. “En el caso señalado, la distancia entre Madrid y la frontera francesa ya asciende a 804 kilómetros”, explica el documento.

La UE dice que el AVE de 400 a 800 km es el transporte más rentable. De Madrid a la frontera hay 804

La operación en el tramo internacional (fuera de España) deberá suponer al menos el 20% de los kilómetros totales. La CNMC estimará también la “existencia de una demanda potencial”, “la población en las zonas de influencia de las estaciones” y “la demanda en otros medios de transporte”como el barco, la carretera o el avión. Igualmente, se revisará la estrategia de comercialización y marketing de los aspirantes. Y se examinará incluso el material rodante que se vaya a utilizar.

En opinión del regulador, ni Fomento ni Renfe han dado los pasos acertados en aras de la liberalización. La tensión entre el ministerio y el regulador es evidente desde hace años. El pasado 6 de marzo, la CNMC multó a Renfe con 65 millones euros -la sanción más alta de la historia- y con otros 10 millones a Deutsche Bahn por repartirse el pastel en el negocio de las mercancías (liberalizado en 2005 y completamente estancado hoy), al formar en 2008 un cártel en este sector que anulaba cualquier intento de introducir competencia. Renfe estalló contra la CNMC.