Popular se ha caracterizado siempre por una plantilla fiel, con elevada antigüedad y gran apego a la marca. El fuerte sentimiento corporativo de los empleados y cierta presión por parte de la dirección del grupo han movido a la mayoría de ellos a respaldar las dos ampliaciones de capital por 5.000 millones de euros que Popular lanzó en 2008 y mayo del año pasado.

Según fuentes sindicales, la mayoría de los trabajadores acudió a estas operaciones con las que el banco buscaba reforzar su balance y mejorar su solvencia. De hecho, Popular otorgó anticipos de sueldos sin intereses para animar a la plantilla a adquirir las nuevas acciones emitidas. Además, el banco no tuvo en cuenta el límite de endeudamiento del 40% sobre los ingresos netos que limita la concesión de créditos como norma general, apuntan las mismas fuentes.

En torno al 75% de la plantilla de Popular es accionista del banco

«En torno al 75% de los empleados del grupo es accionista de Popular, es decir, más de 8.000 personas de una plantilla de 11.000. La presión que sufrieron las oficinas para colocar las dos ampliaciones, especialmente la última, fue muy fuerte. Tenía que cerrarse con éxito y era prioritario vender acciones a clientes y, por supuesto, entre los propios empleados», señalan a El Independiente representantes de los trabajadores.

Ahora, como parte de la ejecución del proceso de resolución que ha llevado a cabo el Mecanismo Único de Resolución (MUR) y el FROB, la totalidad de las acciones en circulación Popular se han amortizado. Es decir, los títulos del banco, en manos de 300.000 accionistas de los que alrededor de 8.000 son empleados, valen cero euros.

Al drama que viven los empleados del banco por haber perdidos sus ahorros, se suma que están expuestos a un nuevo ERE (Expediente de Regulación de Empleo), cuando todavía no se ha cerrado el que fue aprobado en el mes de noviembre. El 30 de junio termina el ERE que ha supuesto la salida de 2.592 empleados, cerca del 20% de la plantilla.

 La integración de Popular en Santander supondrá el despido de 5.000 personas, según los sindicatos

Con la herida de estas bajas aún abierta, los sindicatos advierten de que la integración de Popular en Santander supondrá el despido de entre 4.500 y 5.000 personas más, equivalente a prácticamente el 50% de una plantilla actual, compuesta por en torno a 11.000 personas.

Los 2.500 profesionales que trabajan en servicios centrales corren un alto riesgo, mientras que de la red de oficinas saldrían otros 2.000 o 2.500 más, calculan.

La reestructuración que Popular llevó a cabo a finales del año pasado conllevó el cierre de 300 oficinas y supuso para la entidad el desembolso de 375 millones de euros. Con este recorte, el banco ahorra entre 175 y 200 millones de euros anuales.