Prisa se hunde en una montaña de deuda. El conglomerado de medios se desploma en bolsa ante el creciente escepticismo de los inversores sobre su capacidad para hacer frente a su elevado endeudamiento.

Las acciones de Prisa cayeron el pasado viernes hasta los 2,05 euros, pulverizando sus mínimos históricos. En una semana, han restado cerca de un 28% de su valor y acumulan un descalabro superior al 60% desde inicios de 2017. El valor bursátil del grupo ha caído hasta los 161 millones de euros, inferior incluso al de Vocento.

El revés a la compañía se intensifica a medida que los inversores ven agotarse las opciones con las que cuenta la empresa que preside Juan Luis Cebrián para cubrir los elevados vencimientos a que se enfrenta a finales de 2018. Entonces, Prisa debe refinanciar 957 millones de euros, una cifra seis veces superior al valor conjunto de la empresa.

La escasa capacidad de Prisa para generar flujos de caja hace inviable pensar en una reducción orgánica de la deuda y, como advierten en Fidentiis, Prisa tendrá que lidiar con varios hedge fund, propietarios de unos 400 millones de euros de su deuda, “que podrían estar dispuestos a permitir que la empresa caiga para recuperar su inversión completa”.

El grupo de medios había puesto gran parte de sus esperanzas en la venta de Santillana, pero las ofertas recibidas no colmaron las expectativas de la dirección, que decidió suspender la operación a finales de mayo. Sin esta baza, Prisa necesita moverse contrarreloj para encontrar una alternativa que, en opinión de los expertos, pasa necesariamente por la venta de otros activos y una ampliación de capital.

En este sentido, Cebrián ya habría iniciado los trámites para desprenderse de Media Capital, su negocio de comunicación y entretenimiento en Portugal, por el que espera captar unos 450 millones de euros, según informa El Confidencial. Esta venta debería completarse, según los analistas de Alantra, con una emisión de nuevas acciones -o un canje de deuda por acciones- por valor de 500 o 600 millones de euros.

Para la firma de análisis esta estrategia de última hora encierra muchos riesgos, como el fuerte descuento que habría que asumir en una hipotética ampliación. “Una vez que la venta de Santillana está fuera del plan, las acciones de Prisa no son una opción de inversión hasta que se encuentre una solución a sus problemas de deuda y, como se dijo, encontrarlo no será fácil y probablemente será muy dilutivo para los accionistas”, observan los analistas de Alantra.

Desde Fidentiis defienden que el foco del grupo debe centrarse en la manera de llevar a cabo de forma eficaz la ampliación de capital necesaria. Los analistas de la firma defienden que esta tarea “requerirá el nombramiento de un equipo directivo fuerte, capaz y motivado, potencialmente con el nombramiento desde fuera del grupo”.

Entre los principales accionistas de Prisa se encuentran, además de los Polanco, el grupo Amper Capital, Telefónica, el empresario catarí Ghanim Al Hodaifi Al Kuwari y los bancos HSBC, Santander y CaixaBank. Muchos de estos accionistas han entrado en el capital de la empresa a través de anteriores procesos de conversión de deuda en acciones.