La Unión Europea está cerca de resolver el primero de los tres casos en los que investiga a Google. El buscador se enfrenta a una multa que puede rondar los 1.000 millones de euros, por abusar del mercado a la hora de construir su servicio Google Shopping, con el que favorecía sus propios intereses en detrimento de la competencia del resto de vendedores.

Las previsiones apuntan a que Bruselas dictará que la compañía estadounidense ha abusado de su tremendo dominio en el mercado de las búsquedas para potenciar los contenidos de su propio servicio, frente al resto de competidores. Las grandes empresas europeas, sobre todo las alemanas y las francesas, llevan mucho tiempo presionando para que la Unión Europea tome medidas contra el fuerte dominio del mercado que ejerce el gigante norteamericano.

La decisión, en cualquier caso, está en manos de la comisaria de competencia de la UE, Margaret Vestager, que está recibiendo muchas presiones para que tome la línea más dura posible. Eso no va a ser un problema para Vestager, que desde que heredara el cargo del español Joaquín Almunia ha iniciado una particular batalla contra los gigantes de Silicon Valley. Ya en diciembre del pasado año impuso una multa récord a Apple, que alcanzó los 13.000 millones de euros, por su relación fiscal con Irlanda.

La multa a Apple por su relación fiscal con Irlanda alcanzó los 13.000 millones

La multa se calculará por dos opciones. La primera sería que la cantidad fuera un 10% de los ingresos totales de Alphabet, matriz de Google, durante el año 2016, que rondaron los 90.000 millones de dólares, más de 80.000 millones de euros, mientras que la segunda impondría una multa del 30% de los ingresos de Google Shopping durante los años en los que se produjo el abuso. Ese segundo montante sería más difícil de calcular, pero estaría en el entorno de esos 1.000 millones.

Las cantidades, si bien soy muy grandes, no son algo inalcanzable para Alphabet. A finales de marzo de este mismo año a la compañía se le calculan unas reservas de efectivo de alrededor de 90.000 millones de dólares, más de 80.000 millones de euros, y su capacidad para generar en ingresos está sobradamente demostrada. La multa sería dura, pero nada que hiciera temblar a nadie en su cuartel general de Mountain View, en California.

El problema de que una sentencia así llegará desde Bruselas pasa por cómo afectaría a la manera en la que Google construye sus negocios, y en la repercusión que tendría un dictado negativo para los otros dos casos que están en marcha en las oficinas de Competencia.

Las investigaciones de la Unión Europea sobre Google comenzaron hace siete años, cuando el propio Almunia era todavía el encargado de los asuntos de Competencia en el continente. Todavía quedan muchos ejercicios para que todo esté resuelto.

La Unión Europea lleva más de siete años investigando a Google por su dominio del mercado

De momento Google se ha mantenido en silencio, aunque su consejero general, Kent Walker, escribió el pasado mes de noviembre un post en el que alegaba que la investigación «carece de pruebas». Es por tanto casi seguro que, de confirmarse la multa, habrá un recurso en un plazo de 90 días. Eso prolongaría aún más un proceso que ya de por sí va a ser largo.

Bruselas tendrá que ir con mucho cuidado si finalmente decide imponer una multa por cómo el gigante tecnológico manejó su servicio Google Shopping. Son muchos los vendedores que podrían considerarse afectados, por lo que es muy probable que con una sentencia en contra de Google se produjera una cascada de demandas por daños de compañías europeas.

La Unión Europea también tendrá que tener en mente si quiere continuar con el conflicto que tiene abierto contra los gigantes de Silicon Valley. A la multa histórica contra Apple hay que sumarle otro puñado que afectaron a Intel, por 1.000 millones, o a Microsoft, que tuvo que pagar 280 millones.