Liberbank se apresura a soltar lastre inmobiliario y a elevar su capital para reforzar su balance antes de que la CNMV levante el veto que le protege de los ataques de los especuladores que adoptan posiciones bajistas sobre el valor (ganan dinero cuando la acción cae).

El grupo que dirige Manuel Menéndez está en el punto de mira del mercado por su elevada exposición al ladrillo, de ahí que hace unos días comunicase su intención de vender su filial Mihabitans, con objeto de potenciar y acelerar la ejecución de su estrategia de reducción de activos improductivos. Se espera que la operación se cierre antes de agosto.

«Creemos que Liberbank está intentando generar el máximo capital posible antes de que expire la prohibición de posiciones cortas sobre el valor el próximo 12 de septiembre, aunque esta fecha podría ampliarse a criterio de los reguladores para mejorar los niveles de cobertura de activos improductivos», consideran los analistas de Santander.

La venta de Mihabitans por 80 millones permitiría elevar la cobertura de los activos tóxicos hasta el 41%

De acuerdo con el informe anual 2016 de Liberbank, Mihabitans tenían un valor en libros de tan sólo 60.000 euros, por lo que las plusvalías antes de impuestos serían del 99,9% del precio de venta que Vozpopuli cifró en 80 millones de euros, señalan los expertos del grupo que preside Ana Botín.

«Estimamos que estos 80 millones de plusvalías podrían utilizarse para incrementar las provisiones de los activos improductivos. Según nuestros cálculos, 80 millones de dotaciones adicionales aumentarían la cobertura en 1,3 puntos porcentuales, con lo que pasarían de 39,6%, que presentaba al cierre de marzo, al 41%», indica Santander en una nota a sus clientes.

También podría liberar capital por 50 millones procedente de las dotaciones hechas por las cláusulas suelo

Por otro lado, en el mercado consideran que Liberbank, que presentará sus resultados del segundo trimestre el miércoles, podría anunciar que libera provisiones realizadas para hacer frente a contingencias hipotecarias.

Santander augura que el grupo que nació de la fusión entre Caja Cantabria, Cajastur y Caja Extremadura liberará capital por 50 millones de euros procedentes de la dotación que hizo por 180 millones para las potenciales devoluciones por las cláusulas suelo. «Estos 50 millones se utilizarán, probablemente, para aumentar las provisiones -25 millones suponen un incremento de la cobertura de los activos improductivos de 0,4 puntos porcentuales- y para cubrir los costes de reestructuración de plantilla», señalan en Santander.

El capital adicional se destinaría a cubrir activos improductivos y a pagar la reestructuración de plantilla

Por su parte, desde Liberbank confirman sus objetivo de reducción de la ratio de mora por debajo del 7% en 2018, frente al 13% que tenía en el primer trimestre de 2017 y el 19,5% de un año antes.

Junto a ello, confía en el recorte de deuda bruta de adjudicados por alquileres y ventas a un ritmo de 410 millones este año, 625 millones en 2018 y 850 millones de euros en 2019. Sólo en el primer trimestre de 2017, la entidad redujo el volumen de la cartera de dudosos en 254 millones (el 7,9%) y en los últimos 12 meses el recorte asciende a 1.830 millones, equivalente al 38,3%.

Necesidad de capital: mil millones

Al cierre del primer trimestre, Liberbank tenía activos problemáticos por valor de 6.051 millones en términos brutos y 3.653 millones en neto, con una cobertura total del 40%, por debajo del 55% que presenta de media la banca española. Para cubrir esta diferencia, la entidad necesita 925 millones de euros de provisiones adicionales, según un informe de Santander.

Junto a ello, el bróker del grupo que preside Ana Botín ha calculado la ratio resultante de comparar el total de activos tóxicos con la solvencia de Liberbank. Resulta 1,8 veces, cuando la media del sector se sitúa en 0,9 veces. Para ponerse al nivel de sus competidores, necesitaría capital adicional por 1.251 millones.