La relación entre Disney y Netflix tiene fecha de caducidad. El estudio y la plataforma de contenidos en streaming más popular del mundo firmaron una alianza en el año 2012, cuando todavía estos servicios eran casi desconocidos, pero Disney ha decidido ponerle fin en el año 2019.

La colaboración entre ambas partes ha sido estrecha hasta ahora, pero no va a ser todo lo provechosa que Netflix hubiera querido. El acuerdo comenzó de facto el año pasado, pues hasta hace bien poco las plataformas en streaming no habían alzado el vuelo, cuando comenzaron a llegar las nuevas series y películas con más fluidez.

Con el fin del pacto Netflix tendrá que dejar de emitir las películas y series procedentes de Disney y todo su entramado, que incluye a Marvel, Pixar o Lucasfilm. No será inmediato, ya que Netflix tendrá los contenidos en su catálogo hasta el final de 2019 y podrá emitir las series y películas estrenadas por Disney hasta el final de ese mismo año.

Eso significa que, según el calendario de estrenos ya anunciado por Disney, los usuarios del servicio en streaming podrán disfrutar de dos películas más de Star Wars, El Último Jedi y la protagonizada por Han Solo, de la próxima cinta de Los Vengadores, la primera parte de Infinity Wars, o de las próximas producciones de Thor o Ant-Man.

Disney, por su parte, se guarda la emisión de la última entrega de esta tercera trilogía de Star Wars, así como la segunda parte de la esperada gran reunión de superhéroes en Infinity Wars. También se reserva la secuela de Frozen o la cuarta parte de Toy Story.

Para poder emitir los contenidos, Disney se servirá de la tecnología de BAMtech, una compañía lanzada por la Major League Baseball (MLB), la liga profesional de béisbol estadounidense, en la que hasta ahora tenían una participación del 33%. Sin embargo, el gigante multimedia ha anunciado una inversión de 1.580 millones de dólares, casi 1.350 millones de euros, para elevar ese porcentaje hasta el 75% y controlar así la firma.

«La adquisición y el lanzamiento del servicio directo al consumidor marca una nueva estrategia de crecimiento», ha explicado el CEO de Disney, Bob Iger. «Una que aprovecha la increíble oportunidad que la tecnología nos da para usar toda la fortaleza de nuestras marcas», ha afirmado en un comunicado hecho público por la propia compañía.

Golpe a Netflix

En cualquier caso, es un golpe importante para Netflix. El acuerdo con uno de los pesos pesados de la industria audiovisual le venía de perlas a la plataforma de Los Gatos para ahorrarse algo de dinero en la producción de contenidos, así como para ganar una buena cuota de suscriptores atraídos por los personajes de Marvel o Pixar.

Será un reto para la compañía atraer usuarios, pero también conseguir retenerlos una vez que el acuerdo termine. En cualquier caso, todo apunta a que en Netflix lo veían venir desde hace mucho tiempo, algo que se ve reflejado en el fuerte aumento de inversión en la creación de series y películas propias.

Precisamente este lunes se hizo pública una operación que también hacía pensar en que la dupla Disney-Netflix tenía ya marcado su final. La compañía creada y presidida por Reed Hastings anunció al comienzo de esta semana su primera adquisición, el estudio de cómics Millarworld. El montante final no se conoce, pero los ingresos de la firma de Mark Millar superan los 1.000 millones de dólares y tiene en su catálogo títulos como Kingsman o Kick Ass. El propio Millar es responsable de la idea original que inspiró películas como Logan o Los Vengadores.

En cualquier caso, la presión es ahora para Netflix. Tras unos resultados del último trimestre que trituraron las previsiones de Wall Street, con un fuerte ritmo de adquisición de suscriptores, mantener el nivel es el gran desafío. Los costes de producción están disparados y la acción en máximos históricos recurrentes, pero las dudas no se disipan.

Caídas en bolsa

El anuncio no ha sentado bien a la cotización de ninguna de las dos firmas. Los títulos de Netflix cerraban la sesión de negociación en Wall Street con descensos del 1,64%, que se prolongaban otros tres puntos porcentuales en el periodo afters hours. En total la caída ha superado el 4,6% hasta el entorno de los 172,95 dólares por acción, dejando la capitalización de la plataforma rozando los 75.000 millones de dólares, casi 64.000 millones de euros.

Por su parte, la situación no ha sido diferente en la cotización de Disney, que retrocedía un 3,8% antes de la apertura de la sesión de este miércoles en Wall Street. Los analistas han destacado la fuerte presión que tiene ahora el grupo a la hora de competir con Netflix o HBO, en un sector cada vez más plagado de grandes compañías.