Netflix ha reventado las predicciones de Wall Street con sus resultados y se ha anotado 4,68 millones de nuevos suscriptores en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2017. Es el doble de lo que preveían firmas como FactSet o UBS, cuyas estimaciones han quedado muy pequeñas.

Los ingresos también se han incrementado, si bien aquí el repunte ha sido algo más modesto. En esos tres meses Netflix ingresó por sus emisiones en streaming 2.671 millones de dólares, más de 2.300 millones de euros, frente a los 2.516 millones de dólares, casi 2.200 millones de euros, del primer periodo del ejercicio actual. Es, por lo tanto, una subida leve.

Por primera vez en su historia, Netflix tiene más usuarios, que no suscriptores, fuera de Estados Unidos que dentro de su país de origen. Así, los 4,14 millones de usuarios que ha sumado han elevado la cuenta a 52,03 millones de ellos, frente a los 51,92 millones que hay en tierras estadounidenses tras un avance de 1,07 millones. Este sorpasso era cuestión de tiempo, sobre todo tras la fuerte expansión que ha llevado a la plataforma a más de 130 países.

Este optimismo se trasladó al parqué y en el periodo de negociación after hours los títulos de Netflix repuntaban hasta el entorno del 10% disparando la cotización a máximos históricos. La anterior cota, alcanzada el 8 de junio, estaba en los 166,87 dólares. De esta manera, la capitalización se sitúa ya por encima de los 76.460 millones de dólares, casi 66.200 millones de euros.

Más potencial

Firmas como Nomura o Citi han elevado la valoración que dan a la compañía hasta 195 y 180 dólares, respectivamente, lo que supone un potencial entre el 20,5% y el 11,3%, respecto al cierre del pasado lunes.

Los analistas del banco japonés inciden, más allá de los buenos números registrados en el segundo trimestre, en las previsiones emitidas por la dirección de la compañía para los próximos trimestres. La combinación de ambas realidades «sugiere que la demanda de Netflix se está impulsando en una amplia gama de mercados internacionales. Además, este impulso está siendo acompañado por el crecimiento de los precios de dos dígitos y la mejora continua de márgenes».

Desde Nomura hacen hincapié en el alto consumo del circulante, que esperan que mantenga durante el segundo semestre, aunque, consideran «las sumas de suscriptores que la compañía sigue produciendo con el respaldo de sus inversiones en contenidos sugieren que estos altos niveles de gasto de flujos de caja están impulsando el valor a largo plazo».

Con esto, los analistas siguen siendo optimistas sobre el futuro de Netflix, a pesar de la elevada competencia. «Esperaríamos que Netflix mantenga el liderazgo en esta área debido a su plataforma ampliamente distribuida y al gasto en programación original. El viento a favor de los mercados relativamente inexplorados, principalmente Asia y América Latina, también debería ayudar a impulsar el crecimiento de las suscripciones», observan en Cantor Fitzgerald.

Pese al optimismo, dudas

Por mucho que las cifras digan que en Netflix todo va como la seda, existen algunas dudas que pueden amenazar el futuro a medio plazo de la compañía. En el segundo trimestre del ejercicio 2017 la plataforma ha estrenado 14 temporadas de series originales, seis documentales y dos series documentales propias, nueve películas y siete temporadas de series para niños. Eso supone un gasto desproporcionado.

Netflix tiene una enorme presión por mantener un crecimiento que, dada la volatilidad de su público objetivo y su modelo de negocio, es difícil de asegurar, por no decir imposible. De momento sus competidores no han dado con la tecla por estar en fases muy iniciales de desarrollo, pero no van a tardar en crecer.

En España, por mencionar el caso más habitual para todos, Netflix no tiene prácticamente competencia. HBO llegó hace menos de ocho meses y lo hizo muy despacio. Todavía no tienen todo pulido, sin aplicación para la mayoría de las Smart TV -de hecho, sólo en Samsung- y sin una oferta a nivel de plataforma que esté a la altura. Su ventaja es que sí tienen el contenido, por lo que sólo les queda por perfeccionar el envoltorio. Amazon Prime, por su parte, no se puede considerar ni rival directo.

En los próximos meses la compañía fundada por Reed Hastings tiene que hacer frente a muchos vencimientos de deuda. Según recoge Fortune, su volumen de deuda a largo plazo ya está en 4.800 millones de dólares, más de 4.150 millones de euros, en junio, después de asumir más de 1.000 millones de euros el pasado mes de abril para poder afrontar el alto volumen de gasto. En todo 2017 Netflix invertirá 6.000 millones de dólares, casi 5.200 millones de euros, en contenidos propios, multiplicando por seis este concepto respecto a 2016.

Gastos ya comprometidos

La compañía también está hasta el cuello de obligaciones de pago por sus contenidos. Estos son gastos ya comprometidos y asumidos, que no se pueden cancelar, con los creadores, guionistas o productores. Hay que pagarlos sí o sí.

De esta manera, antes de un año Netflix tiene comprometidos más de 6.600 millones de dólares, más de 5.700 millones de euros. Contando con que sus ingresos anuales, si se mantiene la tendencia, rondarán los 12.000 millones, es un porcentaje importante al que hay que seguir añadiendo gastos.

Pero todavía hay más. También deben afrontar el vencimiento de casi 7.000 millones de dólares, poco más de 6.000 millones de euros, en un plazo máximo de tres años, y otros 1.560 millones de dólares, casi 1.400 millones de dólares, antes de cinco años. Para dentro de cinco años quedarán por liquidar, como mínimo, 187 millones de dólares, más de 161 millones de euros.

Sumando todo, Netflix tendrá que pagar más de 15.000 millones de dólares, más de 13.000 millones de euros, en los próximos cinco años. En los últimos 12 meses, un año natural que comenzaría al cierre del segundo trimestre de 2016, Netflix ha tenido unos ingresos totales de 12.295 millones de dólares, más de 10.600 millones de euros.

Reed Hastings y su idea han cambiado la forma de ver la televisión, han revolucionado el mundo audiovisual en todo el mundo. Ahora sólo queda conseguir que ese cambio sea rentable.