El superávit de los ayuntamientos ha sido el contrapeso que ha permitido a España cuadrar el déficit público global en los últimos tiempos. Sin esta administración cumplidora, la vigilancia de Bruselas sobre la senda de consolidación fiscal habría sido mucho más estricta. Sin embargo, esta inercia, al menos en el caso de los grandes consistorios, se agota, al tiempo que, al menos, la Seguridad Social, tampoco tiene visos de poder cumplir sus objetivos fiscales este año. Eso, de cara a la consecución del déficit del 3,1% del PIB en 2017, es cuanto menos una mala noticia.

El Gobierno ha previsto que el Estado alcance un objetivo de déficit del 1,1% del PIB este año; las comunidades autónomas, del 0,6%; la Seguridad Social, del 1,4%; y los ayuntamientos, el equilibrio. En el caso de los consistorios, año tras año, el Gobierno fija en la documentación que se remite a Bruselas un saldo del 0%.

Sin embargo, cada vez, los ayuntamientos han ido atesorando superávit que han permitido compensar las desviaciones de las administraciones incumplidoras. Y es en este punto en el que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha lanzado una alerta. Según el último Informe de cumplimiento esperado de los objetivos de estabilidad presupuestaria, deuda pública y regla de gasto 2017 de las Administraciones Públicasl publicado por el auditor del Estado, los 16 grandes ayuntamientos españoles –de más de 250.000 habitantes– reducirán este colchón un 40% este año, con lo que su capacidad de contrapesar otros saldos negativos se va a ver mermada.

España cuenta con alrededor de 8.000 ayuntamientos, pero el peso de estos 16 es muy grande.

Este cambio de patrón ya se veía venir en 2016. El pasado año, el conjunto de  incrementaron su superávit en casi un 40% respecto de 2015, pero las grandes entidades lo redujeron en conjunto en torno a un 1%.

«En 2017, esta tendencia se consolida, ya que si bien todos los datos disponibles muestran una probable tendencia al alza del superávit a obtener a fin de año por el subsector, en las previsiones de cierre comunicadas por estos grandes ayuntamientos, éstos prevén cerrar el año con una reducción adicional de su superávit agregado del 40%», advierte la AIReF.

¿Qué impacto tendrá sobre el déficit?

Los datos que maneja la autoridad fiscal indican que el impacto sobre el déficit público total, la reducción que supondrá sobre el colchón con el que cada año contaba el Gobierno, rondará los 700 millones de euros, algo menos de una décima del PIB. Se trata de una cantidad significativa si se tiene en cuenta que el superávit de los grandes ayuntamientos equivale al 25% del subsector, y que el cumplimiento o no de los objetivos de déficit suele ser medirse en distancias muy cortas.

Así pues, este año el superávit de estos 16 consistorios pasaría de los 1.784 millones de euros a los 1.075 millones. Habrá que ver después cuál es el comportamiento del resto de entidades locales y si el agregado de todo el subsector es finalmente supone un superávit mejor o peor que el del año pasado, que se situó en el 0,64% del PIB, por encima del 0,4% del año anterior.

No obstante, aunque la AIReF habla en su último informe de una «previsible tendencia la alza», a finales de 2016 anticipaba un agotamiento generalizado del superávit de los ayuntamientos y una reducción de este margen hasta el 0,3% del PIB este año . En estos cálculos entraban en juego unos menores ingresos previstos por el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

Por su parte, el Gobierno ha venido dibujando un escenario mucho más optimista y ha trasladado a Bruselas que el excedente fiscal de los consistorios permanecerá estable en torno al 0,4% del PIB hasta 2019. En cualquier caso, la AIReF, sigue considerando factible que finalmente se cumpla el déficit del 3,1% del PIB en el conjunto de las administraciones.

Madrid y Barcelona, por encima de la media

Al analizar cada uno de los ayuntamientos, algunas cifras llaman la atención, como es el caso de Bilbao, donde el saldo positivo de 11 millones en 2016, pasará a un déficit de 29 millones en 2017. Asimismo, destacan las caídas de Córdoba (-79,6%), Valladolid (-71,5%), Vigo (-64,3%) y Gijón (62,2%).

En el caso particular de las grandes capitales, todas ellas experimentarán descensos de su superávit este año por encima de la media –Barcelona (-77,1%), Zaragoza (-60,7%), Madrid (-44,3%) y Valencia (-40,9%)–, con la excepción de Sevilla (+45,1%).