A Ryanair no le faltan pilotos, lo que pasa es que la compañía ha organizado mal sus vacaciones. Es la explicación que da el gigante del bajo coste sobre los problemas operativos que le han llevado a anunciar la cancelación de entre 1.500 y 2.000 vuelos en las próximas seis semanas.

“Ryanair no está corta de pilotos, hemos contado con toda tripulación durante el pico de demanda de verano en los meses de junio julio y agosto, pero nos hemos hecho un lío con la distribución de las vacaciones anuales de los pilotos en los meses de septiembre y octubre”, ha explicado hoy el consejero delegado de la aerolínea, Michael O’Leary.

La compañía había empezado este año a distribuir las vacaciones de parte de su plantilla en sólo nueve meses, prohibiendo a los empleados a coger libranzas en los tres meses de verano. Así que transcurrido ese periodo, la compañía se ha encontrado con demasiados pilotos estaban de vacaciones este mes y el siguiente, lo que ha empezado a provocar graves retrasos y a que la compañía viera cómo se hundía su índice de puntualidad.

“Éste es un lío que nosotros mismos hemos provocado”, ha reconocido el máximo ejecutivo de la compañía irlandesa. “Este problema no va a volver a ocurrir en 2018 porque Ryanair volverá al calendario de vacaciones durante los doce meses, de enero a diciembre”.

Cancelados 50 vuelos al día

Ryanair ha confirmado este fin de semana su intención de replanificar toda su operativa hasta la finalización de la temporada de verano, lo que conllevará la cancelación de entre 1.500 y 2.000 vuelos en el próximo mes y medio. La aerolínea subraya que la medida afecta a unos unos 50 vuelos diarios, frente a los 2.500 que opera cada día.  «¿He dañado la reputación de Ryanair con estas cancelaciones?. Sí, pero prefería dañar la reputación de Ryanair al cancelar el 2% de nuestros vuelos que retrasar significativamente el 40% de nuestros vuelos».

La compañía de bajo coste justifica la medida en la necesidad de recuperar la puntualidad que ha perdido en las últimas semanas. Ahora reconoce abiertamente que la razón fundamental es la mala organización de las libranzas de sus pilotos y azafatos, pero en los últimos días responsabilizaba también a las huelgas de controladores aéreos y al mal tiempo en algunos de los países en los que opera. La puntualidad ha llegado a caer por debajo del 80%, y el grupo quiere recuperar cotas por encima del 90% con las cancelaciones previstas.

“Pido disculpas sinceramente a todos los clientes or cualquier inconveniente que le hayamos provocado”, ha dicho O’Leary. Ryanair asegura que está avisando a todos los pasajeros afectados por las suspensiones, ofreciéndoles la posibilidad de reubicarles en otros vuelos o la alternativa del reembolso del importe total pagado por los billetes. En España, las cancelaciones ha llegado a afectar a algunos vuelos en los aeropuertos de Madrid y Barcelona.

O’Leary ha reconocido que el gigante del bajo coste deberá pagar compensaciones económicas a los clientes por un importe cercano a los 20 millones de euros, confirmando las cifras facilitados hoy mismo por la Comisión Reguladora de Aviación irlandesa (CAR). A esas indemnizaciones deberán sumarse otros 5 millones en tasas perdidas.

España expedienta a la ‘low cost’

El Gobierno quiere conocer de primera mano los planes que tiene Ryanair de cancelar centenares de vuelos en las próximas semanas y saber de qué manera afectará a los pasajeros la enorme reprogramación de operaciones que prepara el gigante de bajo coste.

El Ministerio de Fomento ha abierto un expediente informativo a la aerolínea irlandesa para verificar el “estricto cumplimiento” de los derechos de los pasajeros ante los cambios que prepara la compañía. El departamento que comanda Íñigo de la Serna ha solicitado al grupo información detallada sobre sus planes para reprogramar vuelos con origen o destino en España.