El jueves 21 de septiembre por la tarde tuvo lugar la primera reunión de la mesa de la denominada «Madrid Nuevo Norte», el enésimo apodo que recibe la Operación Chamartín, el proyecto urbanístico más grande de España al norte de la capital atascado durante 24 años y desbloqueado a finales de julio por el equipo de Manuela Carmena. El acuerdo a tres bandas entre Adif, Distrito Castellana Norte (BBVA) y el Ayuntamiento de Madrid ha dejado satisfechos a todos menos a las asociaciones mayoritarias de vecinos, representados en la histórica federación de vecinos FRAVM. Y la FRAVM abroncó públicamente al concejal de Urbanismo durante el transcurso de la mesa.

Primero intervinieron representantes de Fomento (en nombre de Adif, propietaria de gran parte de los terrenos), de Distrito Castellana Norte y otros agentes implicados vinculados a las Juntas de Compensación. Después el turno fue recogido por la FRAVM y por vecinos portavoces de los barrios del norte que se verán afectados por la operación. Y ahí es donde echaron en cara al Consistorio que dirige Ahora Madrid que éste «no ha corregido nada de lo que dijo que iba a corregir», según varias fuentes. Concretamente, los dardos iban contra la edificabilidad, que según la FRAVM solo se ha reducido un 13%.

«José Manuel Calvo [el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible] se defendió diciendo que la rebaja es del 45%. No sé a quién quiso engañar, porque se basó solo en la parte residencial (11.000 viviendas) y no en la terciaria, la destinada a oficinas», lamenta un residente del norte que acudió a la mesa. No hubo momentos de tensión como tal porque el formato no daba para ello, explican asistentes: primero el concejal expuso media hora sus motivos para dar paso a los turnos de palabra, que fueron un aluvión de críticas cuando la intervención recayó en las asociaciones que acudieron, supuestamente aliadas de la formación en Cibeles.

«Media hora de palabra el concejal para no decir nada», bromea otro vecino. «Le achacamos muchas cosas. Como que las losas de hormigón contempladas en la Operación se cuenten como zonas verdes. O que el 80% del suelo sea público y solo un 20% de las viviendas previstas tendrán algún tipo de protección pública, con 17.000 personas en la lista de espera de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS) para acceder a una VPO municipal», evoca otro.

Los vecinos ya plasmaron su posición esta semana sobre la Operación Chamartín en una nota de prensa muy crítica con Ahora Madrid. Contra el nuevo proyecto de Madrid Puerta Norte también se ha posicionado parte de la coalición que gobierna Cibeles. Y el sector anticapitalista de Podemos tachó a la alcaldesa Carmena de «pusilánime» con la banca por sacar adelante este mega proyecto urbanístico que empezó a concebirse en 1993 con Álvarez del Manzano.

«Consenso entre todos»

La visión de Distrito Castellana Norte está en las antípodas de la FRAVM. Así, DCN, a través de un comunicado en su web, destaca que el acuerdo alcanzado «nace gracias al consenso alcanzado entre todos los actores. En su ADN están la transparencia y la participación». «Madrid Nuevo Norte es el proyecto de regeneración urbana más importante de Europa», añade la nota, «y es mucho más que un simple desarrollo urbanístico, ya que nos permite repensar lo que queremos para la ciudad ahora, pero también en un plazo de veinte, treinta o cincuenta años».