JP Morgan, el mayor banco por activos de EEUU, vigila de cerca la evolución de las tensiones entre Madrid y Barcelona. Acaba de emitir un nuevo informe en el que señala que unas elecciones anticipadas en Cataluña se convertirían en una oportunidad para revisar la Constitución española.

Tras la celebración del 1-O, el gigante de Wall Street augura “la celebración de unas elecciones anticipadas en Cataluña en los próximos meses, ya sea convocada por Madrid -en el caso de que se invoque el artículo 155– o por el propio gobierno catalán -en el caso de que no exista una declaración unilateral de independencia-“.

Si Rajoy no logra un compromiso viable, significaría, probablemente, la caída del Gobierno

Sin embargo, añade el banco, “para nosotros lo que importa es que una nuevas elecciones regionales pueden abrir una ventana de oportunidad para reabrir un canal de comunicación entre las partes, comenzando con una oferta del Gobierno central para revisar la Constitución en lo que respecta a la atribución de poderes regionales y recursos financieros”.

JP Morgan considera que “en general, parece ahora inevitable tratar de retomar el conflicto dentro de las limitaciones de un proceso político, aunque claramente supone un esfuerzo tremendamente complicado, a la luz de la posición adoptada por el actual gobierno catalán”.

El grupo americano subraya la importancia de los acontecimientos durante los próximos días. “Las primeras declaraciones apuntan a una declaración unilateral de independencia en cuestión de días. Al mismo tiempo, el presidente catalán ha apelado a la Unión Europea para que actúe como intermediario del diálogo, obviamente desde la perspectiva de lograr una cierta aceptación internacional de los principios de la secesión. Pero la declaración unilateral de independencia podría debilitar el apoyo de la Unión Europea”, opina.

La posición del Gobierno es ahora más débil; hay poco margen de negociación por las consecuencias electorales

Sobre la estrategia que adopte Mariano Rajoy, JP Morgan cree que “tratará de encontrar un amplio apoyo de los partidos constitucionales -PSOE y Ciudadanos- en la formulación de una respuesta adecuada, que implicaría algunas concesiones a cambio de mantener a Cataluña como parte integrante de España y algunas acciones coercitivas”.

Este movimiento, señala la entidad, “puede resultar difícil dado que la postura del líder del PSOE, Pedro Sánchez, parece ambigua, ya que trata de defender el respeto por la integridad del Estado y la promesa de negociación, al tiempo que se distancia del pleno uso de todos los instrumentos legales. Por otro lado, Ciudadanos sigue siendo partidario de una aplicación estricta y contundente de las normas, con un limitado apetito de negociación”.

En este contexto, reconoce JP Morgan, “esperamos que Rajoy logre un compromiso viable”, ya que “un fracaso significaría probablemente la caída del Gobierno”. Apunta que, “dado que unas nuevas elecciones generales probablemente volverían a ser inconclusas y sólo debilitarían la respuesta del Gobierno central, esperamos que el PSOE y Ciudadanos lleguen a un acuerdo, al menos en el corto plazo y hasta unas nuevas elecciones catalanas”.

La dinámica dependerá de la postura catalana, y ésta sigue siendo la parte más impredecible de la historia

Para el banco americano, “la dinámica dependerá de la postura catalana, y ésta sigue siendo la parte más impredecible de la historia”.

En cualquier caso, JP Morgan reconoce que “en general, la posición del Gobierno español es ahora más débil, especialmente porque el margen político para el diálogo se ve limitado por sus posibles consecuencias electorales”.

Por ejemplo, recuerda, “el PP es percibido tradicionalmente como el mayor defensor del llamado régimen de 1978 (es decir, la configuración institucional surgida después de la dictadura) y, por lo tanto, puede ir más lejos para evitar el riesgo de perder el apoyo de sus electores. De la misma manera, aunque hubiese gran voluntad por parte de diversos partidos políticos de conceder un lugar especial para Cataluña dentro de España, un trato preferencial podría desencadenar el descontento político en las demás regiones”.

A ello se suma que “una victoria sólida para los defensores de la independencia en unas elecciones catalanas anticipadas amenazaría probablemente la estabilidad del Gobierno central, ya que certificaría el fracaso sustancial de cualquier compromiso adoptado en el ínterin”.

El papel de Francia y Alemania

El gigante americano considera que “la participación significativa de la Unión Europea podría cambiar el terreno de juego”.

Vaticina que “seguramente, tanto Madrid como Barcelona tratarán de conseguir el apoyo de los socios europeos. Queda por ver si los socios europeos adoptarán una postura conciliatoria para reconocer algunas de las aspiraciones catalanas o si van a apostar por la defensa del marco legal de un país miembro. La experiencia pasada nos sugiere que las indicaciones claves vendrán de Alemania y de Francia”.