Las secuelas del 1 de octubre siguen coleando en los mercados financieros. El Ibex sigue padeciendo, descolgado del buen tono del resto de bolsas europeas y el interés de la deuda española prolonga su escalada, situada en sus niveles más altos en tres meses.

La celebración del referéndum independentista en Cataluña y las imágenes de violencia y tensión que lo han enmarcado han generado honda preocupación entre los inversores internacionales, que empiezan a resaltar la complejidad del proceso. “No vemos cómo las tensiones podrían disminuir a corto plazo. Cataluña y España han entrado en territorio inexplorado”, advierte el banco francés Société Générale en un informe al que ha tenido acceso El Independiente.

La visión general entre los expertos es que los últimos acontecimientos han sido negativos para los planes del Estado y que la probabilidad de un recrudecimiento de los acontecimientos es elevada. “La manera en que se desarrolló el referéndum en Cataluña fue probablemente el peor escenario para el gobierno minoritario del primer ministro Rajoy”, observan los analistas de Nomura.

En la misma línea, desde el banco de inversión alemán Berenberg observan que el 1 de octubre ha supuesto una victoria para las fuerzas favorables a la independencia. Para los analistas del banco de inversión alemán “las imágenes de enfrentamientos entre la policía española y los ciudadanos que querían votar” puede, además de provocar un incremento del apoyo al independentismo dentro de Cataluña, “inclinar un poco la opinión pública en Europa y en otras partes hacia las fuerzas pro-independencia, que hasta ahora habían sido ignoradas en Europa”.

Por esta razón, desde JB Capital, la firma de Javier Botín, considera que el 1 de octubre no fue “un día brillante para el Gobierno central”, ya que “la respuesta de la policía proporcionó oportunidades útiles de relaciones públicas para los partidarios de la independencia”.

La respuesta de la policía ha allanado las relaciones públicas a los independentistas

Y es que incluso entre las grandes firmas de inversión son persistentes las referencias a la violencia policial. “La respuesta violenta del gobierno central sólo puede reforzar el apoyo a la independencia dentro de Cataluña, especialmente porque el primer ministro español, Rajoy, parecía tolerar la violencia en su discurso” posterior al referéndum, observan en el banco escandinavo Nordea.

De hecho, son varios los análisis que atribuyen al Gobierno central buena parte de la responsabilidad de la situación de tensión actual. “El comportamiento imprudente de ambas partes ha encendido las pasiones”, señalan en Berenberg, mientras que los analistas de Société Générale resaltan que “la combinación de las acciones del gobierno español en los últimos días y la resolución de los partidos secesionistas ha alimentado niveles de tensión raramente vistos en la historia de España”.

Unas tensiones que podrían ir a más en los próximos días. “Creemos que hay espacio para una mayor escalada. El gobierno catalán podría declarar unilateralmente la secesión en los próximos días y no nos sorprenderíamos si eso ocurriera de la noche a la mañana”, observan en Bank of America.

Ante esa situación, la palanca más clara en manos del Gobierno español sería la activación del artículo 155 de la Constitución. “Si se declara la independencia, probablemente agravará aún más el conflicto, ya que el Gobierno central de Madrid difícilmente reculará. En cambio, podría invocar el artículo 155 de la Constitución española y desencadenar un proceso de destitución del Gobierno regional de Cataluña, explica Commerzbank antes de advertir a sus clientes de que, “sin embargo, esto, naturalmente, provocaría una nueva escalada de tensión”.

El riesgo de disturbios aumentaría si el Gobierno central activa el artículo 155

Esta preocupación está también muy presente en la visión de Société, que alerta de que “el riesgo de nuevos disturbios aumentaría considerablemente si este es el camino seguido por las autoridades catalanas y el Gobierno español”.

En lo que coinciden casi sin excepción los grandes bancos internacionales es en que la independencia de Cataluña a corto plazo parece muy improbable. Y no tanto porque, como sugiere Nordea, “teniendo en cuenta las circunstancias, sería extremadamente cuestionable que el Gobierno catalán tomara los resultados del domingo como una indicación del deseo de los catalanes”. Más bien, “uno de los principales límites reales para la independencia unilateral de Cataluña es el hecho de que probablemente implicaría la salida de la zona euro y de la Unión Europea”, indican en JB Capital.

Como observan en Berenberg, “Cataluña no tiene los medios, ni siquiera los medios fiscales, para imponer su independencia”. Y la posibilidad de que España acabe abriendo la mano a la independencia o a la celebración de un referéndum pactado es vista como poco menos que imposible. Según los analistas de Société Générale, “permitir la independencia sería abrir la caja de Pandora, con los movimientos independentistas en otras partes de España buscando probablemente organizar un referéndum de autodeterminación y el riesgo inherente de balcanización de España”.

Una solución muy difícil

Teniendo en cuenta este callejón sin salida, las firmas de inversión siguen apostando una solución negociada de la crisis. “El legítimo deseo de muchos catalanes de tener algo más que decir sobre sus asuntos requiere una solución política”, opinan en Berenberg. Para los analistas del banco alemán, si estas negociaciones llegaran a producirse, “el bando nacionalista catalán tendría mejores cartas que antes”.

Los analistas creen que la solución pasaría por la firma de un nuevo pacto fiscal que satisfaga las exigencias catalanas. Pero, “ni siquiera un nuevo régimen fiscal es factible, probablemente, después de la confrontación durante el fin de semana”, observan en Bank of America.

Pero aún a largo plazo, si las aguas llegaran a calmarse, algunos analistas no ven tan fácil esta vía. “Si la solución alcanzada al final conlleva una mayor autonomía fiscal, esto tendría importantes implicaciones para las finanzas públicas españolas”. Según la firma gala, permitir a Cataluña mantener la mayor parte de sus impuestos, que representan un 17% del total de impuestos generados en las autonomías, “pondría en peligro el sistema de solidaridad entre regiones” y obligaría al Gobierno central a “solicitar una mayor contribución de otras regiones para llenar la brecha fiscal”, salvo que opte por ofrecer el mismo trato a todas las regiones, dejando de actuar como el canalizador central de la mayor parte de los impuestos.

Dar mayor autonomía fiscal a Cataluña pondría en riesgo el sistema de solidaridad entre regiones

En cualquier caso, las conversaciones entre ambos actores parecen encalladas y son muchas las firmas que ven probable un escenario de inestabilidad política que conduzca a nuevas elecciones en Cataluña y en España.

Mientras tanto, la amenaza para la economía española está muy presente, como ya señaló el viernes S&P y han confirmado en los últimos días otras agencias como Fitch o Moody’s. El temor a que el Ejecutivo que dirige Rajoy no sea capaz de sacar adelante un presupuesto para 2018 está muy presente en la visión de las grandes firmas internacionales.

“Sin un presupuesto es sólo cuestión de tiempo que España vaya a elecciones, y creemos que el crecimiento podría verse afectado. De hecho, una mayor incertidumbre podría afectar a los proyectos de inversión y los consumidores de la región, y las posibles huelgas generales en una región que representa el 20% de la economía española podrían afectar la dinámica de recuperación que está experimentando actualmente España”.

No obstante, en Berenberg, aunque no descartan una ralentización del crecimiento, consideran que “la recuperación española parece bastante amplia y bien arraigada como para descarrilar por las incertidumbres catalanas”.