El referéndum catalán empieza a introducir ciertas dosis de tensión en los mercados financieros. Los acontecimientos de este domingo, marcados por fuertes choques entre las fuerzas policiales con las personas que acudían a los centros de votación y las intenciones manifiestas del gobierno de la Generalitat de proclamar esta misma semana la independencia unilateral obliga a los inversores a mirar con cautela el mercado español.

«Lo que ocurrió este fin de semana importa más allá del resultado del referéndum», señalan los analistas de Bank of America Merrill Lynch. «Escribimos la semana pasada que los mercados debían preocuparse más de lo que lo habían hecho si el referéndum tiene implicaciones para la calificación soberana, si vemos violencia o si había consecuencias para la estabilidad política en España. Todas estas condiciones se han cumplido», advierten los analistas del banco estadounidense.

La imprevisibilidad de los acontecimientos hace difícil para el mercado calibrar los riesgos que se desprenden del referéndum independentista, por lo que la volatilidad, probablemente, será la tónica dominante en los mercados en los próximos días. Una muestra de esto la ha dado el bono español, que ha abierto la jornada de este lunes con caídas de rentabilidad -lo que implica una mejora de su precio-, que poco a poco se ha ido diluyendo con el paso de los minutos, para pasar a cotizar con pérdidas.

El interés del bono español a 10 años escalaba seis puntos básicos, hasta el 1,68%, su nivel más elevado en tres meses. Este movimiento ampliaba la prima de riesgo española por encima de los 120 puntos, sumando cinco más que al cierre del pasado viernes. Este diferencial se había mantenido estable en las últimas semanas.

El Ibex sí deja en los primeros compases del día algo muestra de cierta inquietud por lo sucedido en Cataluña. El índice español registra recortes en el entorno del 1,2%, que contrastan con la apertura positiva del resto de bolsas europeas, alentadas por los buenos datos que llegan de la economía china. Como observan los analistas de Link Securities, en esta fase de la crisis es difícil que el problema catalán se extienda al resto de bolsas, pero «de enquistarse la situación en España, provocando una grave crisis institucional, no descartamos que termine por afectar al resto de los mercados de la Zona Euro».

De hecho, el euro sí reflejaba esta mañana ciertas tensiones, con descensos superiores al 0,5%, hasta los 1,17 dólares, aunque los expertos achacan esta caída más a la fortaleza de la moneda estadounidense que a la debilidad propia de la divisa europea.

En el mercado español, destacan los recortes de entidades como Sabadell, que se dejaba un 3,2%, y CaixaBank, con caídas en el entorno del 2%. Ambas firmas han sido especialmente escrutadas en  los últimos días, por su especial vinculación con Cataluña. En cualquier caso, las ventas golpean con fuerza al conjunto de la banca española.

«Mirando a corto plazo, la visibilidad es baja y esperamos una mayor inestabilidad política, y aunque el mercado español ha tenido un rendimiento inferior, podríamos ver una mayor debilidad», sugieren los analistas de Alantra.

Del mismo modo, en el banco danés Nordea consideran que el mercado ha sido muy complaciente con el problema catalán.  «Los eventos de hoy deben actuar como un despertador. Si bien el surgimiento de un nuevo Estado europeo todavía no parece un probable fenómeno a corto plazo, los riesgos han aumentado y el panorama a medio plazo es aún menos claro. Dados los precios actuales, que no ilustran ninguna prima de riesgo real en los activos españoles relacionada con el problema catalán, los activos españoles deberían sufrir a corto plazo».

Riesgos económicos y políticos

El gran riesgo que ven los analistas es que el desafío secesionista derive en una crisis que acabe por perpetuarse, afectando a la situación general del país. «Después de los últimos acontecimientos, creemos que es poco probable que ambas partes se sienten y encuentren una solución negociada. De hecho todavía creemos que hay espacio para una mayor escalada», advierten en Bank of America.

«La respuesta violenta del gobierno central sólo puede reforzar el apoyo a la independencia dentro de Cataluña, especialmente porque el primer ministro español Rajoy parecía tolerar la violencia en su discurso», señala Jan Von Gerich, estratega de renta fija de Nordea.

En la entidad estadounidense señalan que en el escenario actual es difícil esperar mejoras de la calificación que las agencias otorgan a la deuda española, como quedó demostrado el pasado viernes con la decisión de S&P de aplazar una subida de rating. Según esta firma, las tensiones entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña puede “empezar a pesar en la confianza empresarial e inversora y puede debilitar las perspectivas de crecimiento de España”.

Esta visión es coincidente con la que defienden los analistas de Bank of America: «Una mayor incertidumbre podría afectar a los proyectos de inversión y a los consumidores de la región, y las posibles huelgas generales en una región que representa el 20% de la economía española podrían afectar la dinámica recuperación que está experimentando actualmente España».

Asimismo, Bank of America ve un creciente riesgo de inestabilidad política en el país. Con la crisis catalana coleando en el ambiente, los analistas del banco de inversión temen que el Gobierno no consiga los apoyos suficientes para sacar adelante los presupuestos de 2018, lo que forzaría unas próximas elecciones. De hecho, señalan, «los recientes acontecimientos, junto con las dificultades para tener un presupuesto y el riesgo de una moción de confianza más adelante en el año, creemos, podrían llevar a algunos inversores a empezar a preocuparse por la estabilidad política».

Una opinión similar manejan los analistas de Alantra, quienes ven que los últimos acontecimientos han dejado al Gobierno español en una posición más débil de lo que podría anticiparse. En la firma auguran elecciones anticipadas tanto en Cataluña como a nivel nacional, como paso previo a un inicio de conversaciones para el establecimiento de un nuevo marco político y fiscal en la región.