El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para dar un paso atrás en los mercados financieros. Los miembros del Consejo de Gobierno de la institución monetaria se muestran dispuestos a iniciar en los próximos meses la reducción del programa de compras de deuda (QE).

Así se desprende de las actas de la última reunión de la institución, celebrada el pasado 7 de septiembre, que fueron publicadas este jueves. En las mismas queda claro que los miembros del banco central consideran que las condiciones económicas están «cada vez más en su lugar, lo que permitiría adaptar la intensidad de la políticas monetarias y ofrecería una oportunidad para reducir las compras de activos netos del Eurosistema».

Esta visión es justificada porque «una economía más fuerte en la zona euro y la disipación de los riesgos de deflación apuntalan el creciente confianza en el que el objetivo de inflación del Consejo de Gobierno se lograría en el medio plazo».

Los miembros de la institución se mostraron preocupados por la fortaleza mostrada por el euro en los últimos meses. «En general, hubo un amplio acuerdo entre los miembros de que la reciente volatilidad del tipo de cambio del euro era una fuente de incertidumbre que requería un seguimiento con respecto a las posibles implicaciones para las perspectivas a medio de la estabilidad de los precios», señalan las minutas del banco central. No obstante, también se recalco que la fortaleza del consumo interno estaba compensando los riesgos derivados de esta variable.

El BCE cree que el mercado ya ha asumido una reducción de los estímulos en enero

Con todo esto presente, desde el BCE consideran justificable que la institución ofrezca en otoño su decisión sobre los estímulos, ante la proximidad del horizonte temporal determinado para el actual programa de compras de deuda, a finales de este ejercicio.

De hecho, «hubo un amplio acuerdo en que la mayor parte de las decisiones, incluida la estrategia de recalibración de los instrumentos de política, podrían tomarse en la próxima reunión de política monetaria», que tendrá lugar el próximo 26 de octubre, mientras que «no podía descartarse que decisiones técnicas pudieran tomarse en una fase posterior».

Según se explica en las actas, «esta decisión debería basarse en una evaluación exhaustiva de las perspectivas de inflación, los riesgos que rodean a esta perspectiva y la orientación de la política monetaria y las condiciones financieras necesarias para un retorno sostenido de las tasas de inflación a niveles inferiores pero próximos al 2%».

Precisamente, la atonía de la inflación es una de las cuestiones que más inquieta a los miembros del Consejo de Gobierno del BCE. Por esa razón, advierten de que aún es «necesario un grado sustancial de adaptación de la política monetaria para que la inflación convergiera de forma sostenible hasta niveles acordes» con su objetivo.

Teniendo en cuenta esto, aconsejan que «cualquier reevaluación de la política monetaria debe proceder de manera muy gradual y cautelosa, manteniendo al mismo tiempo suficiente flexibilidad, también a la luz de las incertidumbres imperantes con respecto a las perspectivas de inflación ya las condiciones financieras».

En este sentido, «se señaló la necesidad de tener en cuenta las expectativas del mercado y el riesgo de movimientos injustificados de las condiciones financieras, lo que podría poner en peligro el progreso hacia un ajuste sostenido de la inflación». Sin embargo, los miembros del BCE reconocen que el ajuste de las compras de deuda a partir de enero ya está suficientemente contemplado por los mercados, por lo que confían en que no cause grandes perturbaciones en las condiciones financieras.

Entre las opciones para llevar a cabo la reducción de los estímulos, el Consejo de Gobierno del banco central discutió diversos escenarios, basados, principalmente en la combinación entre el volumen de compras y la duración prevista de las mismas. «Se compararon los beneficios de un horizonte de compra más largo, combinado con una mayor reducción del ritmo, con los de un periodo más corto de compras y mayores volúmenes mensuales».